Estabilidad del sector manufacturero español, pero con "dificultad para ganar impulso"
El sector manufacturero español muestra cierta estabilidad en febrero, tras dos meses consecutivos de contracción, pero "sigue teniendo dificultades para ganar impulso", según el índice PMI.

"Tras dos ligeros descensos registrados en diciembre y enero, la actual lectura del índice PMI de 50.0 indica estancamiento, lo que sugiere que el sector manufacturero entró en este invierno con menos dinamismo que durante gran parte del año pasado", destacan en Hamburg Commercial Bank.
Como apuntan, "parece que la debilidad observada en Alemania, Francia e Italia durante los últimos dos o tres años está empezando a afectar también al sector industrial español, un sector que hasta ahora había mostrado una resiliencia considerablemente mayor gracias a una amplia diversificación energética y una dependencia relativamente baja de Estados Unidos".
Así, el índice PMI del sector manufacturero español, ajustado estacionalmente, alcanzó su nivel neutral de 50 en febrero, tras dos meses consecutivos de deterioro. En enero, el índice cayó hasta su mínima de nueve meses (49,2).
En concreto, la cartera de nuevos pedidos en total se mantuvo en territorio de contracción, ya que a juzgar por las empresas encuestadas, las ventas se vieron limitadas debido a la presión competitiva, la incertidumbre de los clientes y el retraso en la toma de decisiones. No obstante, tras haber sufrido en enero la mayor caída desde abril de 2025, el declive de los nuevos pedidos observado en febrero fue menos pronunciado y tan solo leve.
La demanda de exportaciones siguió siendo un obstáculo para los fabricantes españoles, ya que las empresas mencionaron el impacto negativo de los aranceles estadounidenses y los tipos de cambio desfavorables. Sin embargo, el ritmo de declive también se ralentizó con respecto al mes anterior. Puesto que los nuevos pedidos recibidos disminuyeron a un ritmo más lento, los fabricantes se animaron a mantener su producción relativamente estable en febrero.
Una vez más, el trabajo se dirigió parcialmente a completar los pedidos pendientes, lo que resultó en una disminución de los pedidos por completar por cuarto mes consecutivo. Si bien la débil situación económica hizo que los fabricantes implementaran nuevos recortes en sus gastos como parte de las reducciones de la capacidad, los últimos datos indicaron un declive más lento del empleo, de las compras y de los inventarios tanto de insumos como de productos terminados.
De hecho, la tasa de pérdida de empleo fue la más baja observada en tres meses y fue moderada en general, ya que el personal que dejó voluntariamente su puesto de trabajo a menudo no fue reemplazado debido a unas menores necesidades de producción.
De igual manera, aunque las compras de insumos disminuyeron por tercer mes consecutivo en febrero, el ritmo de reducción fue el más débil registrado en dicha secuencia. Cabe destacar que la última caída de los stocks de productos terminados fue la más lenta observada en 15 meses, ya que los recortes observados en la fabricación de bienes de capital se compensaron en gran medida con los aumentos en los segmentos de bienes de consumo y de bienes intermedios.
Mientras tanto, los fabricantes españoles experimentaron otro fuerte aumento en los precios de los insumos y la tasa de inflación aumentó ligeramente desde el comienzo del año hasta alcanzar su máxima en 13 meses. Los encuestados mencionaron el aumento de precio de algunas materias primas como la principal causa del incremento de los gastos en febrero y citaron el aumento de los costes del aluminio, el latón, el cobre, el hierro y el acero.
Algunas de las empresas encuestadas también vincularon el aumento de los precios del transporte con el incremento de los costes en general. En respuesta, los fabricantes aumentaron sus precios de venta en febrero, indicando el primer aumento desde agosto de 2025. No obstante, el incremento fue marginal, ya que la presión competitiva siguió afectando la capacidad para repercutir el incremento de los costes a los clientes.
Por último, los datos sobre las expectativas empresariales en febrero se mantuvieron en consonancia con una sólida perspectiva para la producción manufacturera. El optimismo se asoció a menudo con la esperanza de una mejora de la demanda y de que las inversiones rindan frutos. Algunas de las empresas encuestadas también mencionaron las actividades comerciales planificadas, las estimaciones pendientes de la aprobación de los clientes y la expansión a nuevos mercados de exportación.




