PharmaMar acelera hacia los 100 euros tras meses de montaña rusa
Hace unos meses, el gráfico de PharmaMar pedía auxilio. Hoy, el mercado empieza a preguntarse si el valor está ante algo muy distinto después de volver a situarse a las puertas de los 100 euros. Entre ambos extremos hay meses de volatilidad, dudas… y ahora, señales que invitan a mirar dos veces.

Porque en bolsa, la diferencia entre un título olvidado y uno en tendencia no es el pasado… es el siguiente catalizador.
DEL ABISMO TÉCNICO A LA RECONSTRUCCIÓN
A finales de octubre de 2025, la cotización de PharmaMar se movía peligrosamente cerca de los 70 euros, con el riesgo de extender las caídas hacia los 65 euros. El gráfico, en palabras de César Nuez, experto de Bolsamanía, había “complicado seriamente sus perspectivas”.
Pero el mercado no se mueve en línea recta. Y ahora el dibujo es otro. “La compañía ha mejorado sustancialmente su aspecto técnico tras subirse por encima de la media de 200 sesiones”, explica Nuez. Este movimiento no es menor: implica que el grupo vuelve a colocarse bajo el radar de los inversores institucionales.
El siguiente paso también está marcado: “tras un throw back a los 83 euros, parece muy probable que podamos ver una extensión de las subidas hasta los 102,40 euros”. Es decir, la gran resistencia que separa la consolidación de algo más ambicioso.
ENTRE EL RECUERDO DEL COVID Y LA REALIDAD ACTUAL
PharmaMar ya ha vivido episodios de euforia bursátil. En 2020, en plena pandemia, llegó a marcar máximos históricos en torno a los 140 euros impulsada por los avances de Aplidin frente al Covid-19.
Aquella etapa dejó una lección clara: la acción puede moverse con gran intensidad cuando la narrativa clínica gana tracción.
Actualmente el contexto es distinto, pero el patrón se repite. La diferencia es que ahora el mercado no solo mira promesas, sino ingresos, márgenes y validación regulatoria.
ZEPZELCA: LA HISTORIA QUE AHORA SÍ RESPALDA AL MERCADO
La historia de la compañía de origen gallego sigue teniendo un protagonista claro: Zepzelca.
Y ahora, a diferencia de tiempos pasados, el relato empieza a apoyarse en hechos recientes. La compañía ha recibido una opinión positiva del CHMP europeo para la combinación de lurbinectedina con atezolizumab como tratamiento de mantenimiento en primera línea para cáncer de pulmón de célula pequeña en estadio avanzado, un paso clave hacia su aprobación definitiva en Europa.
Los datos del ensayo fase 3 son difíciles de ignorar: reducción del 46% en el riesgo de progresión o muerte y del 27% en el riesgo de muerte frente a la monoterapia.
A esto se suma la reciente aprobación en Taiwán y la expansión en otros mercados, que refuerzan el potencial comercial del fármaco.
El mercado también empieza a valorar otros elementos que antes pasaban más desapercibidos. La mejora del rating crediticio hasta BBB con perspectiva estable, la finalización de un programa de recompra de acciones por 7,04 millones de euros y el anuncio de un dividendo de 1 euro por acción con cargo a reservas apuntalan la imagen de una compañía más madura desde el punto de vista financiero.
En este contexto, el mercado empieza a conectar los puntos: avances regulatorios, expansión internacional y mayor solidez financiera. Es decir, no solo narrativa… también ejecución.
RESULTADOS A LA VISTA: LA PRUEBA DE FUEGO
Con este telón de fondo, el calendario añade tensión. PharmaMar presentará sus resultados del primer trimestre el próximo 23 de abril, una cita que puede marcar el corto plazo.
Tras un 2025 en el que los ingresos crecieron un 27% y el EBITDA se multiplicó por cinco, los inversores buscarán confirmación en los royalties de Zepzelca y en la evolución del negocio recurrente.
No es un detalle menor: el valor se encuentra en plena zona de resistencia. Si los números acompañan, el mercado podría tener el argumento que le falta para atacar los 100 euros. Si no, el escenario más probable pasa por una consolidación tras las últimas subidas.
EL RUIDO DE LOS ARANCELES, EN SEGUNDO PLANO
En paralelo, el sector farmacéutico vuelve a mirar a Washington. La administración de Donald Trump ha reactivado su agenda proteccionista con una orden ejecutiva que contempla aranceles sobre determinados medicamentos importados, en un proceso progresivo y condicionado a negociaciones con las compañías y a la relocalización de la producción en Estados Unidos.
En el caso de PharmaMar, el impacto sería limitado. La compañía comercializa Zepzelca en el mercado estadounidense a través de Jazz Pharmaceuticals, lo que reduce su exposición directa a estas medidas. En todo caso, el efecto se trasladaría de forma indirecta a los márgenes del socio y, por extensión, a los royalties.
Así, en un momento en el que el valor cotiza pendiente de catalizadores clínicos y resultados, el mercado mantiene el foco en su propia evolución más que en el ruido político.
NO SOLO SON PROMESAS
Con todo, PharmaMar sigue siendo un valor exigente. Como es habitual en el sector biotecnológico, la volatilidad forma parte de su ADN.
Sin embargo, el relato ya no se apoya solo en promesas: los ingresos, los márgenes y la validación regulatoria se están convirtiendo en sus argumentos. Lo que falta es la confirmación.



