ECOBOLSA - ¿Qué le depara el futuro a Hungría? Reformar la economía puede llevar más de un mandato político

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14/04/2026 06:00:00

¿Qué le depara el futuro a Hungría? Reformar la economía puede llevar más de un mandato político

Viktor Orbán tendrá que despedirse de la presidencia de Hungría después de que su principal opositor, Péter Magyar, haya conseguido la mayoría en las últimas elecciones. ¿Qué le depara el futuro al país? Los analistas creen que se producirán "muchas noticias positivas en las próximas semanas". Sin embargo, avisan de que se necesita reformar la economía y "un cambio estructural puede llevar más de un mandato político".

¿Qué le depara el futuro a Hungría? Reformar la economía puede llevar más de un mandato político

Tras una participación récord, este pasado domingo, los votantes húngaros otorgaron el poder a Tisza, poniendo fin a los 16 años de dominio de Fidesz y asegurando el control legislativo total en una sola votación.

El nuevo Parlamento debe constituirse en un plazo de 30 días tras las elecciones. Así, en la sesión de mediados de mayo, el presidente presenta un candidato a primer ministro, que tiene que ser elegido con más de la mitad de los votos de la Asamblea Nacional. Tras ser elegido, el primer ministro propone ministros, designados por el presidente, marcando así la constitución del nuevo gobierno.

Para los analistas de ING, el resultado "no indica fragmentación, sino consolidación", ya que "los votantes se coordinaron en torno a un rival creíble". Además, en su opinión, "esta cómoda victoria con una mayoría de dos tercios allana el camino para una transición política y económica más fluida y rápida. Sin embargo, la estructura económica del país y sus dependencias limitarán el impacto a corto plazo en la economía real".

Como explican, desde una perspectiva macroeconómica, la principal conclusión es la "inesperada solidez del mandato para el cambio de régimen, que reduce la incertidumbre política a corto plazo y, al mismo tiempo, aumenta las expectativas de una reforma institucional, de mejora de las relaciones con la Unión Europea (UE) y de credibilidad fiscal más rápidamente de lo previsto". De hecho, prevén "muchas noticias positivas en las próximas semanas".

No obstante, aunque existe la expectativa generalizada de que el gobierno húngaro resolverá rápidamente los problemas relacionados con los fondos de la UE, "la realidad es que podría demorar más", pues debido a las acusaciones de espionaje húngaro a funcionarios de la UE, la confianza en las instituciones húngaras ha caído a niveles mínimos y, para recuperar esta confianza, "se necesitan medidas que vayan más allá de lo simbólico".

A ello hay que sumar que el presupuesto húngaro se enfrenta a la presión de ser reestructurado, dado que el contexto macroeconómico en el que se basaba ha cambiado significativamente. "Por lo tanto, en primer lugar, el nuevo gobierno necesita establecer una nueva base macroeconómica que sirva como fundamento creíble para el presupuesto reformado. El nuevo gobierno también necesita reformar la economía y, si bien puede comenzar a trabajar en ello, un cambio estructural puede llevar más de un mandato político", aseguran.

En cuanto a las finanzas públicas, creen que este año probablemente se centrarán en desmantelar la estructura de política presupuestaria y económica heredada, lo que "podría generar indicadores fiscales aún peores a corto plazo". Sin embargo, "los beneficios a largo plazo podrían ser suficientes para persuadir a los agentes del mercado y a las agencias de calificación a que le den al nuevo gobierno tiempo para reestructurar el país".

"Creemos que los primeros 100 días se considerarán un período de gracia. Por lo tanto, en nuestra opinión, la primera ronda de decisiones sobre la calificación soberana a finales de mayo y principios de junio no dará lugar a ningún cambio", dicen.

Por último, señalan que el gobierno podría fijar una fecha límite para la adopción del euro, estableciendo una hoja de ruta para alcanzarla, la cual podría definirse posteriormente: "Si se planifica en el momento oportuno, esto podría impulsar la confianza del mercado y dar al partido Tisza más tiempo para trabajar en la economía húngara con un entorno favorable".

Por su parte, en Morgan Stanley cometan que, "si bien la incertidumbre en materia de política económica sigue siendo alta, la política fiscal se mantendrá expansiva". Según sus cálculos, la posibilidad de descongelar el acceso a los fondos de la UE, "uno de los objetivos políticos de Tisza", podría traducirse en un crecimiento potencial del Producto Interior Bruto (PIB) de entre 1 y 1,5 puntos porcentuales.

"Además, el programa de Tisza incluye medidas para la adopción del euro. La incertidumbre sobre las perspectivas de inflación probablemente seguirá estando condicionada por las perspectivas de los precios mundiales de las materias primas energéticas y las medidas internas de precios administrativos. No obstante, si el tipo de cambio se aprecia, prevemos que el Banco Nacional de Hungría (NBH) endurecerá la política monetaria menos de los 50 puntos básicos que anticipamos actualmente. A más largo plazo, prevemos que el NBH normalizará la política monetaria en 2027", concluyen.

Finalmente, desde Scope Ratings destacan que la mayoría parlamentaria de Tisza confiere un "sólido" mandato legislativo para aplicar su programa de gobierno, "centrado en mejorar el Estado de derecho y normalizar las relaciones con la U y la Comisión Europea, con el objetivo principal a corto plazo de desbloquear los fondos de la UE congelados".

Consideran que una normalización de las relaciones con la UE y la esperada entrada de una importante financiación de la UE "respaldarían las perspectivas de crecimiento de Hungría, compensando al menos parcialmente un entorno externo difícil y unas perspectivas energéticas mundiales volátiles".

En concreto, su escenario base plantea un crecimiento del PIB real de Hungría de alrededor del 1,3% este año y del 2,3% en 2027. También estiman que el déficit fiscal se amplíe hasta alrededor del 5,5% del PIB este año, desde el 4,7% del año pasado, con un empeoramiento del déficit fiscal primario hasta el 1,6% del PIB en 2026, desde el 0,9% del PIB de 2025.

"Una situación fiscal primaria globalmente equilibrada estabilizaría la ratio deuda/PIB de Hungría en torno al 78%, frente al 74,6% a finales de 2025, lo que implicaría unos esfuerzos de consolidación fiscal asociados de alrededor del 1,6% del PIB en los próximos años. De lograrse, esto daría lugar a un déficit fiscal de alrededor del 4%, dados los gastos netos por intereses relativamente elevados de Hungría, que rondan el 3,9% del PIB", afirman.


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