Caídas destacadas en Wall Street tras el estallido del conflicto Irán-EEUU-Israel
Wall Street cotiza con caídas destacadas en la primera sesión de marzo tras la escalada de las hostilidades entre Estados Unidos, Irán e Israel, que han sumido a la bolsa europea en terreno negativo.

Este fin de semana, Washington y Tel Aviv atacaron Irán y acabaron con la vida de su líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, en la llamada operación Furia Épica. Otros altos mandos militares de Teherán también causaron baja en una ofensiva que también se cobró la vida de más de un centenar de niñas tras el bombardeo a una escuela en el sur del país. En total, más de medio millar de personas han perdido la vida en Irán este fin de semana, según ha informado la televisión estatal.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijaní, ha afirmado que su país no negociará con Estados Unidos. Por su parte, la milicia libanesa Hizbulá se ha sumado a la contienda, bombardeando el norte de Israel. Tel Aviv ha respondido con bombardeos en Beirut y el sur de Líbano que han causado al menos 31 muertos y 149 heridos, según las autoridades sanitarias libanesas.
Estos eventos han tenido su réplica en los mercados: turismo, oro, divisas, defensa… Son muchos los sectores y activos que están viendo su cotización completamente condicionada por este nuevo shock geopolítico. Sin embargo, ninguno está influyendo tanto el mercado como el petróleo, que está absolutamente disparado, muy afectado por la decisión de reducir al máximo la exposición al Estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que circula alrededor de un tercio del suministro mundial de crudo.
"Pero, por supuesto, cuanto más tiempo persistan las tensiones —y cuanto más se extiendan geográficamente— mayor y más duradero será el impacto en los precios de la energía. Noticias recientes sugieren que Irán no está dispuesto a negociar con Estados Unidos, por lo que, por ahora, las tensiones parecen destinadas a continuar. Algunos analistas ya prevén que los precios del petróleo superen la marca de los 100 dólares por barril", explica Ipek Ozkardeskaya.
A este respecto, Ajay Rajadhyaksha, estratega de Barclays, cree que "el riesgo extremo" de un conflicto sostenido "es mayor que en 2024 o 2025", aunque en la firma británica no creen "que esta guerra escale hasta un punto que cambie drásticamente las perspectivas de EEUU".
En esta dirección apunta Ozkardeskaya, quien advierte que las tensiones en Oriente Medio y la interrupción de los flujos mundiales de petróleo podrían tener "efectos en cadena" sobre las economías globales. Y es que los precios más altos de la energía tienen un impacto notable en la inflación, ya que suele representar alrededor del 8–10% de las cestas del IPC, pero "durante grandes shocks puede llegar a explicar entre un tercio y la mitad de la inflación general, con efectos indirectos que amplifican aún más el impacto".
"Esto, combinado con un IPP de EEUU significativamente superior a lo esperado el pasado viernes, sugiere que el último tramo hacia el objetivo del 2% de la Reserva Federal (Fed) podría ser incluso más complicado de lo previsto. En Europa, un período de aumento de los precios de la energía podría comprometer la reciente moderación de la inflación por debajo del objetivo del Banco Central Europeo (BCE). Dado que el crecimiento en la mayoría de las regiones aún se está recuperando de las tensiones derivadas de la pandemia, el comercio y la geopolítica, los riesgos de estanflación podrían resurgir dependiendo de cuánto duren las tensiones en Oriente Medio", sentencia Ozkardeskaya.
Más allá de eso, los sólidos resultados de las grandes tecnológicas no lograron reactivar el apetito por la inteligencia artificial (IA), ya que los inversores siguen incómodos con el enorme gasto de capital, cada vez más financiado con deuda. Si a eso sumamos la escalada de tensiones en Oriente Medio, sus repercusiones podrían afectar aún más a las acciones tecnológicas y de software a través de la inflación y los tipos de interés.
Para la analista de Swissquote Bank, posiblemente hemos alcanzado "un pico" en el ciclo de las acciones vinculadas a la IA, y se ha entrado un período de preocupación, especialmente en torno a las inversiones apalancadas. "Aunque una gran parte del gasto en IA aún se financia con importantes flujos de caja operativos, el hecho de que estas compañías estén emitiendo deuda para financiar ampliaciones adicionales de infraestructura implica que los costes de financiación podrían aumentar en un entorno de tasas altas por más tiempo, reduciendo marginalmente la flexibilidad financiera", apunta.
A nivel global, la combinación de mayores costes energéticos, riesgos económicos más amplios, tasas de descuento potencialmente más altas y mayores costes de financiación probablemente presionará las valoraciones bursátiles. El apetito por la renta variable global es limitado", concluye. Por su parte, los analistas de Barclays consideran que "es demasiado pronto para comprar en las caídas, especialmente con inversores acostumbrados a un patrón de desescaladas rápidas".
ECONOMÍA Y OTROS MERCADOS
En cuanto a la agenda macro, este lunes se ha publicado el índice PMI manufacturero que elabora el Institute for Supply Management (ISM) y que ha mostrado un ligero retroceso hasta 52,4 puntos, desde los 52,6 de enero. Con todo, el dato ha mejorado las expectativas del consenso, que había anticipado 51,8 unidades, y se mantiene en territorio de expansión.
El euro pierde terreno frente a un dólar más fuerte (-0,7%, $1,1729). El crudo sube más de un 7%: el Brent cotiza a 78 dólares por barril y el WTI, a 72.
La onza de oro avanza hasta los 5.400 dólares (+2,9%) y la plata, hasta los 95 (+2,2%).
El rendimiento del bono estadounidense a 10 años sube al 3,96%.
El bitcoin trata de consolidar los 66.000 dólares.




