Las ventas minoristas de Reino Unido bajan un 1,3% en abril, la mayor caída en casi un año
Las ventas del comercio minorista de Reino Unido sufrieron en abril una caída del 1,3% respecto al mes anterior, más de lo previsto, lo que supone el mayor descenso mensual desde mayo de 2025, debido, principalmente, al desplome de las ventas de combustible, que disminuyeron un 10,2%, la bajada más pronunciada desde noviembre de 2020, según las cifras de la Oficina Nacional de Estadística británica (ONS).

Como explica su economista jefe, Grant Fitzner, "tras el fuerte crecimiento del mes pasado, las ventas de combustible para vehículos cayeron en abril y todo indica que los automovilistas estaban ahorrando combustible después de haberse abastecido en marzo. Estas bajas compras de combustible contribuyeron a una importante caída mensual de las ventas minoristas totales en abril".
De hecho, excluyendo el combustible, el volumen de ventas minoristas disminuyó un 0,4% en el cuarto mes del año.
Por categorías, las ventas cayeron en todas excepto en la de alimentos. En los comercios de ropa el volumen cayó un 2,4%, su nivel más bajo desde junio del año pasado, ante "las condiciones climáticas variables, la menor demanda y la mayor sensibilidad de los consumidores a los precios". En las tiendas no alimentarias (que incluyen grandes almacenes, tiendas de ropa, artículos para el hogar y otras tiendas no alimentarias) las ventas cayeron un 1%.
"Tanto las tiendas de ropa como los comercios no presenciales registraron descensos en comparación con marzo, lo que los minoristas atribuyeron a las condiciones climáticas variables y a la menor demanda", indican desde la ONS.
"DRÁSTICA CAÍDA DE LA DEMANDA"
La directora de investigación de XTB, Kathleen Brooks, destaca la bajada en las ventas de combustibles, "ya que el precio de la gasolina y el diésel se disparó. Esta situación provocó un cambio en los hábitos de consumo, tras el acaparamiento de combustible en marzo. Sugiere que la guerra en Irán y el aumento vertiginoso de los precios del petróleo y los combustibles están provocando una drástica caída de la demanda".
Aunque Reino Unido "se ha adaptado rápidamente a la guerra en Irán, existe el riesgo de que esto afecte negativamente al crecimiento en el segundo trimestre, tras un desempeño económico mejor de lo esperado en el primer trimestre", dice.
Por su parte, la jefa de análisis financiero de AJ Bell, Danni Hewson, coincide en que "el vertiginoso aumento del precio de la gasolina ha ejercido presión sobre los hogares que aún luchan por recuperarse de su último episodio de inflación galopante".
"Inicialmente, los automovilistas se apresuraron a llenar sus tanques, ya que el impacto de la guerra de Irán disparó los precios del combustible, pero al quedar claro que este aumento no iba a ser pasajero, la gente ha moderado su comportamiento. Los viajes no esenciales se han reducido, ya que los consumidores vuelven a pensar detenidamente en cómo van a gastar cada centavo", a lo que se suma que "abril trajo consigo muchas lluvias a principios de mes, pero la imprevisibilidad del clima hizo que la gente estuviera desconcertada a la hora de elegir su vestuario y que las colecciones de primavera quedaran sin comprar".
En su opinión, "el comercio tradicional, tanto físico como virtual, atraviesa un momento difícil. Con la previsión de que los precios suban durante el resto del año, la capacidad de gasto de la gente se pondrá a prueba, sobre todo si las subidas salariales experimentadas durante la última crisis del coste de la vida se ven contrarrestadas por un mercado laboral debilitado".
Finalmente, Matt Britzman, analista sénior de renta variable de Hargreaves Lansdown, comenta que "el consumidor británico sigue mostrando fragilidad". Una cautela que "se reflejó en las ventas minoristas de abril".
"La alimentación fue la única categoría importante que creció y las ventas de combustible se vieron particularmente afectadas, ya que los precios más altos incentivaron a los automovilistas a reducir sus viajes y retrasar el repostaje. Si a esto le sumamos una cifra de endeudamiento mayor de lo esperado, el panorama es de un crecimiento débil, presupuestos familiares ajustados y finanzas públicas que dejan poco margen para soluciones fáciles", asegura.




