SpaceX "plantea interrogantes" pero mantiene el interés de los inversores minoristas
SpaceX, la compañía aeroespacial del magnate Elon Musk, se las prometía felices tras un fulgurante debut en bolsa, aunque las compras iniciales han dejado paso a tres jornadas consecutivas de caídas, que llegan acompañadas de "interrogantes" relacionados con el futuro de la compañía.

Los analistas de Danske Bank encuentran "sorprendente que una empresa de ese tamaño muestre tal grado de volatilidad tan pronto en su cotización en bolsa".
"Dado que SpaceX pronto entrará en los índices Nasdaq bajo las nuevas reglas de entrada rápida, esto inevitablemente planteará interrogantes sobre los mecanismos de inclusión en los índices", añaden.
Sin embargo, la empresa todavía sigue siendo atractiva para los inversores minoristas, que han respaldado con sus compras la elevada capitalización bursátil de la empresa.
"Lo más destacable es quién sigue comprando: los inversores minoristas invirtieron 405 millones de dólares en SpaceX la semana pasada, más que en cualquier otra empresa del grupo de las Siete Magníficas. La fuerte demanda minorista en una acción a la baja, mientras que el mercado muestra claros indicios de que las instituciones están obteniendo beneficios aprovechando esa demanda, es un patrón que merece la pena observar", destaca Waleed Said, analista técnico en Givtrade.
Por su parte, Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote, recuerda que SpaceX "busca obtener hasta 20.000 millones de dólares mediante la venta de bonos -bonos con grado de inversión (¡vaya!)-, algo bastante inusual para una empresa que está gastando tanto dinero".
"Al parecer, la reciente salida a bolsa no fue suficiente para cubrir las necesidades de financiación de la compañía, lo que nos recuerda la enorme cantidad de dinero que aún podría gastar en su camino a Marte", agrega.
Asimismo, señala que "el hecho de que se sume a la emisión de bonos para financiar el excesivo gasto en IA e infraestructura reaviva las preocupaciones anteriores sobre el posible gasto excesivo de las grandes tecnológicas en infraestructura de IA y su creciente financiación mediante deuda".
"Morgan Stanley prevé que el endeudamiento global relacionado con la IA supere el medio billón de dólares este año, lo que significa que los índices de bonos corporativos también están cada vez más dominados por el sector de la IA", concluye.




