Las condiciones siguen débiles en el sector manufacturero español: "Desempeño irregular"
El desempeño irregular del sector manufacturero español observado durante 2026 continuó en julio. Según el índice PMI, las condiciones operativas se mantuvieron débiles y las empresas señalaron una inestabilidad persistente en la demanda asociada a la guerra en Oriente Medio.

"Tanto la producción como los nuevos pedidos disminuyeron, debido a la incertidumbre subyacente que domina actualmente los mercados de productos. Dicha incertidumbre estuvo nuevamente vinculada al conflicto bélico en Oriente Medio, que sigue apuntalando la volatilidad de la oferta y los precios en una amplia gama de mercados de productos", señalan en S&P Global Market Intelligence.
El índice S&P Global PMI del sector manufacturero de España, ajustado estacionalmente, se situó ligeramente por encima del nivel de ausencia de cambios de 50 en julio, aunque reflejó un crecimiento apenas marginal. En concreto, el índice señaló una lectura de 50,2, frente a la de 49,7 registrada en el mes anterior.
En detalle, la producción y los nuevos pedidos volvieron a caer, aunque de forma marginal y, en el caso de las ventas, en una medida mucho menor que en junio. Las empresas encuestadas comentaron que la demanda del mercado sigue siendo desigual, debido principalmente a la incertidumbre generada por el conflicto bélico en Oriente Medio y a la inestabilidad relacionada de los precios y suministros.
Las empresas también señalaron una mayor desaceleración del crecimiento de la demanda vinculado a la acumulación de existencias, especialmente de los clientes procedentes del extranjero. En julio, los nuevos pedidos de exportación siguieron cayendo a un ritmo notablemente más rápido que las ventas en total. Los fabricantes mostraron su preferencia por utilizar los inventarios existentes, ya que los últimos datos revelaron reducciones simultáneas tanto de los stocks de insumos como de los productos terminados en julio.
En cuanto a los almacenes, los fabricantes informaron de una mayor agilidad a la hora de dar salida a los productos terminados para los clientes. Respecto a los insumos, las empresas optaron por utilizar sus stocks en lugar de adquirir nuevos materiales, lo que provocó que la actividad de compra registrara su mayor descenso en más de un año. Esta evolución respondió, por lo general, a la reciente debilidad de las tendencias de las ventas y de la producción, pero también reflejó los continuos retrasos en la recepción de insumos provenientes de los proveedores.
De hecho, los plazos de entrega de los insumos volvieron a empeorar notablemente en julio, debido principalmente a las perturbaciones en las rutas marítimas causadas por el conflicto bélico en Oriente Medio. Asimismo, también se informó que los proveedores contaban con existencias limitadas en sus unidades. Los problemas respecto a la oferta siguieron apuntalando las presiones inflacionistas, ya que la energía y el transporte volvieron a ser los principales impulsores del aumento general de los precios de los insumos.
Los costes de las materias primas también subieron, pero la inflación en general continuó su reciente y rápido descenso desde la máxima de cuatro años registrada en mayo, situándose en su nivel más bajo de los últimos cinco meses. Se observó una tendencia similar respecto a los precios de venta, donde las presiones competitivas y la debilidad de la demanda del mercado contribuyeron a limitar, en cierta medida, el grado en que el aumento de los costes de los insumos se repercutió a los clientes.
Por otro lado, las empresas redujeron, en promedio, sus niveles de empleo por undécimo mes consecutivo, aunque de forma leve. Se informó que la reducción de las plantillas reflejó, en parte, las dificultades para reemplazar a los empleados que dejaron sus puestos voluntariamente, aunque algunas empresas optaron por no contratar nuevo personal debido a la reciente debilidad de las ventas y a cierta incertidumbre residual en las perspectivas futuras.
La preocupación por la debilidad de la demanda y la lenta actividad del mercado lastró la confianza en julio. No obstante, dado que un número creciente de empresas prevé una mejora de las condiciones del mercado y planifica aumentar su actividad comercial, el sentimiento en general alcanzó su nivel más alto desde febrero pasado.
Desde S&P Global Market Intelligence destacan la "notable cautela tanto entre los clientes como entre los fabricantes". "Los participantes en la encuesta optaron por no reemplazar el personal que dejó sus puestos, mientras que redujeron considerablemente su actividad de compras en mayor medida y, en su lugar, utilizaron los inventarios existentes para la producción".
"Aunque los plazos de entrega de los insumos se alargaron considerablemente, la disminución de la demanda contribuyó a reducir algo de la presión en los proveedores. De hecho, las tasas de inflación siguieron desplomándose desde sus máximas registradas en mayo, aunque los acontecimientos recientes en Oriente Medio sugieren que cualquier alivio frente al rápido aumento de los precios podría ser efímero", añaden.




