El mercado mira al estrecho de Ormuz: "El petróleo es la savia de la economía mundial"
¿Tambores de guerra entre Estados Unidos e Irán? Aunque ambos países prefieren usar la diplomacia para alcanzar un acuerdo nuclear, las amenazas de una intervención armada por parte de Donald Trump, unido al mayor despliegue militar estadounidense en Oriente Medio desde la invasión de Irak han hecho saltar todas las alarmas. Teherán ya ha advertido que si es atacado responderá con dureza y jugará con su as bajo la manga: el estrecho de Ormuz.

Situado entre Omán e Irán, esta arteria clave para el petróleo conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo. Es una vía navegable estrecha, de aproximadamente 34 km de ancho en su punto más angosto, por la que pasan diariamente unos 20 millones de barriles de crudo, alrededor del 20% del consumo total de oro negro del mundo.
"El petróleo que pasa por el Estrecho procede de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, EAU, Irán y Qatar, embarcado en petroleros con destino a China, India, Japón, Corea del Sur, Singapur y EEUU. Irán ha desarrollado una serie de recursos militares destinados a ejercer influencia sobre el Estrecho, como miles de minas navales, lanchas de ataque rápido, submarinos, misiles antibuque y drones", explica Amadeo Alentorn, responsable de inversiones del área de renta variable sistemática de Jupiter AM.
Por ello, los analistas tienen claro que si EEUU lanza un ataque sobre Irán, el país persa, debido a su poca capacidad militar para responder eficazmente, va a utilizar su principal baza: bloquear o cerrar el estrecho de Ormuz.
"Irán podría tratar de cerrar el Estrecho de Ormuz, mediante combinación naval y de misiles antiaéreos y antibuque en la costa. Estas unidades van a ser prioritarias en los ataques de EEUU; e incrementar la actividad de sus proxys, especialmente Hizbulá en el Líbano, muy mermada por la acción de Israel famosa de los móviles explosivos", señala Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad.
Una hipótesis compartida con los estrategas Rabobank, para quienes "Irán ha mantenido durante mucho tiempo la postura de que, en caso de ataque, tomaría represalias intentando bloquear el estrecho de Ormuz, principal amenaza para los precios del petróleo".
La proximidad del estrecho de Ormuz a importantes instalaciones portuarias iraníes, como Bandar Abbas, permitiría que el amplio inventario iraní de pequeñas embarcaciones, lanchas de ataque rápido y lanchas rápidas de ataque costero equipadas con minas navales pudieran participar o retirarse rápidamente de las operaciones de exclusión marítima.
Sin embargo, desde la entidad creen que es "improbable" que se produzca un retraso sostenido en el flujo de energía a través del estrecho de Ormuz a menos que Irán logre minar con éxito los cuellos de botella.
Con todo, en Rabobank destacan que existe una segunda posible amenaza: "¿Incluirá alguna represalia iraní el intento de destruir la infraestructura petrolera de Arabia Saudí, Kuwait o los Emiratos Árabes Unidos? Todas estas estrategias conllevan riesgos significativos".
IMPACTO DEL CIERRE DEL ESTRECHO DE ORMUZ
Este hipotético escenario, que puede materializarse o no, va precedido de hechos que deberían ser motivo de preocupación. "Aunque esperamos que no se haga realidad, los inversores deben ser conscientes de este tipo de riesgos", indica Alentorn.
De este modo, si Irán cierra el estrecho de Ormuz, la obstrucción de esta arteria crítica interrumpiría el suministro mundial de petróleo. "Existen rutas de exportación alternativas (como el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí y el oleoducto de los EAU al puerto de Fuyaira), estas tienen una capacidad limitada y no pueden compensar totalmente el cierre total del Estrecho. En respuesta a la reducción de la oferta, los precios del petróleo suben", añaden desde Jupiter AM.
Además, hay que tener en cuenta que "el petróleo es la savia de la economía mundial: alimenta coches, camiones, barcos y aviones, y se utiliza para fabricar plásticos, fibras sintéticas, disolventes, detergentes y pinturas. Se encarece el transporte de mercancías por camión, avión o barco y la producción de bienes derivados del petróleo. Las empresas repercuten los mayores costes de transporte y producción en los consumidores. La inflación sube en todo el mundo", dicen en la gestora.
Como consecuencia, Alentorn pone el foco en que la Reserva Federal (Fed) tendría que abandonar su plan de recortes de los tipos de interés. "Los inversores en renta variable, que habían estado esperando que la Fed bajara los tipos de interés (lo que ayudaría a las empresas y, por tanto, a las cotizaciones bursátiles) pierden la confianza y la renta variable cae".
Pero cualquier cierre prolongado del Estrecho también va a obstaculizar las exportaciones de Irán y puede provocar una respuesta internacional abrumadora, lo que lo haría económica y estratégicamente contraproducente.
"China recibe aproximadamente el 30% de todos los flujos energéticos a través del Estrecho, e India representa aproximadamente otro 15%. Ambos países mantienen relaciones y vínculos económicos con Irán, pero también con muchos otros países del Golfo. Interrumpir el flujo de energía hacia China e India los obligaría a tomar decisiones serias sobre el comercio y el apoyo a Irán", aseguran en Rabobank.
EL PRECIO DEL PETRÓLEO, ¿DAMNIFICADO?
El temor a un cierre significativo del estrecho de Ormuz y el perjuicio a los más de 20 millones de barriles diarios de petróleo es la razón por la que los precios del Brent están al alza. "En 2022 se temían interrupciones del suministro de petróleo ruso tras la invasión de unos 2 millones de barriles diarios que elevó el Brent a 130 dólares por barril. ¡Imaginen la catástrofe de perder diez veces ese suministro!", comentan en la entidad.
No obstante, estos expertos, y tomando como referencia la Guerra de los Petroleros de la década de 1980, no prevén un bloqueo total del estrecho de Ormuz por más de unos pocos días. "Prevemos que los iraníes intentarán interrumpir el transporte marítimo, lo que podría durar semanas, posiblemente meses, manteniendo los precios entre 80 y 90 dólares, pero no un bloqueo o cierre total prolongado".
En este sentido, estiman que existe una gran probabilidad de que Irán amenace y ataque la infraestructura energética saudí, en particular como táctica de escalada o como último recurso para hundir la economía mundial a medida que el régimen iraní se desmorona.
"No es ningún secreto que ambos países son rivales. Prevemos que los ataques contra Ras Tanura, Juaymah y Al Jubail sean los objetivos más probables en el Golfo Pérsico, pero también es muy posible que se repitan los ataques a las instalaciones petroleras de Abqaiq y Khurais de 2018 (...) Creemos que los precios del petróleo se mantendrán entre 84 y 92 dólares por barril durante la primavera y el verano", concluyen en Rabobank.




