El BCE no vio una "urgencia acuciante" de subir tipos en abril, pero la decisión fue "muy ajustada"
El Banco Central Europeo (BCE) decidió mantener los tipos de interés oficiales sin cambios en su último encuentro, celebrado a finales de abril, dado que no existía una "urgencia acuciante" para un aumento, según recogen las actas del organismo. Aunque la decisión fue "muy ajustada".

El documento destaca que la guerra en Oriente Medio había incrementado significativamente la incertidumbre del panorama.
"La situación había evolucionado de diversas maneras importantes desde la reunión del Consejo de Gobierno en marzo. Ahora era evidente que el conflicto se prolongaría más de lo previsto, con una persistencia cada vez mayor de la crisis de los precios de la energía y una ampliación de sus repercusiones" y los últimos acontecimientos en los mercados petroleros sugerían que las perspectivas de inflación se alejaban del escenario base.
En este contexto, el BCE reconoce que la crisis de los precios de la energía y la consiguiente interrupción del suministro plantearon un dilema para la política monetaria y que las proyecciones del personal de marzo estaban condicionadas a dos subidas de tipos de interés antes de fin de año.
Sin embargo, dada la gran incertidumbre que rodea la duración y el impacto económico del conflicto en Oriente Medio, mantener los tipos de interés se consideró "una respuesta política prudente y apropiada" y "la estrategia más sólida en distintos escenarios".
"A pesar de estas preocupaciones, todos los miembros se mostraron dispuestos a respaldar la decisión de mantener los tipos de interés oficiales sin cambios, dado que no existía una urgencia acuciante para un aumento de tipos, siempre que la comunicación hiciera hincapié en el firme compromiso del Consejo de Gobierno de establecer una política monetaria que garantizara la estabilización de la inflación en el objetivo a medio plazo", señala el texto.
No obstante, varios miembros no se habrían opuesto a la subida de tipos si esa opción hubiera estado sobre la mesa al considerar que un aumento habría transmitido una señal aún más contundente de determinación para que la inflación volviera a su objetivo a la mayor brevedad posible. "El valor de la opción de esperar para subir los tipos de interés oficiales había disminuido desde la última reunión y cada vez era menos probable que un enfoque de observación pasiva sin ninguna medida de política monetaria resultara apropiado", exponen las actas.
En cuanto a la comunicación, los miembros del BCE confirmaron la idoneidad del enfoque consolidado, basado en datos y que se adaptara a cada reunión, sin comprometerse previamente con una trayectoria de tipos de interés específica y, al mismo tiempo, que la comunicación no debía dar la impresión de que el Consejo de Gobierno estuviera dispuesto a ignorar la crisis de oferta. "Se consideró imperativo evitar la percepción de complacencia", remarcan.
De cara al futuro, el Consejo de Gobierno asegura que supervisará atentamente la evolución de la situación y reiterará su determinación de establecer una política monetaria que garantice la estabilización de la inflación en el objetivo del 2% a medio plazo: "El enfoque basado en datos y que se adapta a cada reunión implica una estrecha vigilancia de la aparición de posibles efectos de segunda ronda y una reevaluación de toda la información disponible, en particular la resumida en las proyecciones y escenarios de junio".
Además, en el encuentro de abril se hizo hincapié en que, en un entorno de gran incertidumbre, era necesario actualizar periódicamente tanto la línea de base como los escenarios, de acuerdo con las decisiones adoptadas en la evaluación de la estrategia de política monetaria de 2025.
LA SUBIDA EN JUNIO, "PRÁCTICAMENTE UN HECHO"
Para los analistas de ING, las actas de la reunión de abril del BCE "confirman una postura más restrictiva que no ha hecho más que reforzarse desde entonces".
En su opinión, todo apunta a que la subida de tipos es prácticamente un hecho: "Una subida preventiva, como la de 25 puntos básicos, perjudicaría menos a la economía que el rezago del BCE en la curva de rendimientos, que dañaría la credibilidad del banco central. Las declaraciones de Isabel Schnabel a principios de esta semana confirmaron esta tendencia. De hecho, probablemente se necesitaría otro fuerte deterioro del sentimiento económico para que el BCE no subiera los tipos. Incluso si la guerra en Oriente Medio terminara mañana, el daño a la inflación ya está hecho. La inflación ha comenzado —y seguirá— a afectar a la economía de la eurozona".
Para ellos, la única incógnita reside en si se tratará de un fenómeno transitorio o si las interrupciones en la cadena de suministro podrían tener repercusiones más allá del transporte y los precios de los alimentos. "Dada la experiencia de 2022, es probable que el BCE opte por una subida de tipos de interés preventiva. Si bien una subida de tipos no tendrá un gran impacto en las expectativas de inflación, sería una medida simbólica que subrayaría la determinación del BCE de actuar", exponen.
Sobre qué sucederá después de la reunión de junio, plantean que mientras el estímulo fiscal se mantenga moderado, el riesgo de una espiral inflacionaria manifiesta sigue siendo pequeño, lo que hace improbable una reacción agresiva de la política monetaria ante la actual crisis de los precios de la energía.
"Por eso, por ahora, solo vemos una subida de tipos de interés de precaución en junio, utilizada para demostrar la voluntad y la determinación del BCE de mantener ancladas las expectativas de inflación. Mientras el mercado de bonos asuma la labor del BCE de endurecer la política monetaria, los gobiernos no alimenten una espiral inflacionaria con estímulos fiscales y los indicadores de confianza se mantengan débiles, es difícil imaginar que el BCE realmente quiera combatir una crisis de oferta exógena a costa de agravar una recesión económica", concluyen.



