ECOBOLSA - La guerra en Irán hunde la confianza de las empresas alemanas en marzo

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25/03/2026 11:22:10

La guerra en Irán hunde la confianza de las empresas alemanas en marzo

Los efectos de la guerra de Estados Unidos e Israel en Irán son cada vez más palpables. Así lo muestra el índice de confianza de las empresas de Alemania, que elabora el Instituto de Investigación Económica de Múnich (Ifo), que refleja una caída hasta los 86,4 puntos desde los 88,4 puntos de febrero, como resultado de "expectativas más pesimistas" para la economía teutona. No obstante, el dato se ha situado tres décimas por encima de lo esperado por el consenso.

La guerra en Irán hunde la confianza de las empresas alemanas en marzo

Asimismo, las valoraciones de la situación actual permanecen sin cambios, según recoge Ifo, a pesar de que la incertidumbre entre las compañías germanas "ha aumentado notablemente". "La guerra en Irán ha puesto en pausa, por el momento, cualquier esperanza de recuperación", subraya Clemens Fuest, presidente de Ifo.

El índice de evaluación de la situación actual también ha mejorado las previsiones del mercado al situarse en 86,7 puntos, la misma cifra que en febrero y siete décimas más que lo esperado. Por su parte, el índice de expectativas para los próximos seis meses ha caído desde los 90,2 puntos a 86, exactamente lo previsto por el consenso de analistas. Esta última es el peor descenso de esta referencia desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.

En el sector manufacturero, el índice cayó tras aumentos en los últimos meses. En particular, las expectativas han disminuido de forma significativa. Las empresas también valoraron su situación actual de manera menos favorable. Según Ifo, las industrias intensivas en energía son las más afectadas.

En el sector servicios, el clima empresarial empeoró "considerablemente". Y es que, aunque la situación actual se percibe ligeramente mejor, las expectativas se han desplomado de forma notable. Especialmente el turismo y el sector logístico han experimentado un fuerte descenso.

En el comercio, el índice cayó debido a una perspectiva significativamente más pesimista. El temor al aumento de la inflación entre la población en Alemania ha provocado que las expectativas tanto en el segmento mayorista como entre los minoristas disminuyan considerablemente. Sin embargo, el sector comercial se mostró algo más satisfecho con la situación empresarial actual.

En la construcción, el clima empresarial descendió de forma significativa, con expectativas cayendo más bruscamente que en cualquier momento desde marzo de 2022. Por otro lado, la situación actual se evaluó de manera más favorable.

Para Carsten Brzeski, director de macroeconomía global de ING, esta referencia muestra la clara erosión del optimismo de las compañías alemanas. Y es que, tras alcanzar el nivel más alto desde el verano pasado, el aumento de los precios de la energía y la incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Próximo han torpedeado las expectativas de las empresas.

"La guerra ha cambiado muchas cosas, pero no todo. El aumento de los precios de la energía podría frenar cualquier repunte industrial, aunque las empresas alemanas parecen relativamente protegidas de los riesgos del precio del petróleo por el momento. Aun así, los efectos dejarían huellas más amplias, al menos a corto plazo", explica.

Según Brzeski, en estos momentos se está gestando "una primera ola inflacionaria", desde el aumento de los precios de la gasolina hasta efectos indirectos en el transporte y los alimentos. Y no se pueden descartar implicaciones a más largo plazo en las cadenas de suministro.

"Las reservas de gas se encuentran actualmente en su nivel más bajo para esta época del año en cinco años, lo que podría generar presiones de costes para empresas y hogares el próximo invierno. No hay que olvidar que las llamadas industrias intensivas en energía representan alrededor del 17% del valor añadido bruto industrial y emplean a poco menos de un millón de personas en Alemania", apunta.

Con todo, agrega el experto de ING, esto no es (todavía) 2022, cuando el aumento de los precios de la energía, amplificado por el estímulo fiscal durante la pandemia, impulsó una ola inflacionaria y luego una espiral de precios y salarios.

"Dicho esto, sería prematuro caer en el pesimismo absoluto. No hay que olvidar que los factores fundamentales que impulsan la recuperación económica de Alemania este año siguen presentes: el estímulo fiscal de más de 200.000 millones de euros para defensa e infraestructura solo este año sigue siendo un argumento sólido contra el catastrofismo prematuro", añade Brzeski.

Para el experto de ING, el variable escenario de comienzos de año —nueva ofensiva arancelaria, crecientes tensiones geopolíticas, previsibles aumentos de los precios de la energía— es "otro recordatorio" de que Alemania "necesita empezar a hacer varias tareas a la vez de forma seria". El país, subraya, "debe desarrollar un plan creíble a largo plazo para fortalecer estructuralmente la economía, al mismo tiempo que gestiona crisis sucesivas".

Con todo, las últimas elecciones han frustrado los planes de Merz para acordar e implementar reformas en materias como la sanidad o las pensiones, que podría retrasarse a los dos próximos trimestres. Brzeski también cree que se debería estudiar una reforma del sistema fiscal para impulsar el crecimiento o incluso del sistema federal.

"Por ahora, la guerra en Oriente Medio es un riesgo para el repunte cíclico de Alemania, pero (todavía) no suficiente para descarrilarlo por completo, sino más bien para retrasarlo", concluye.


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