Lagarde (BCE) defiende la subida de tipos de junio y resta importancia a la inflación de segunda ronda
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha defendido este lunes la decisión de subir los tipos de interés en junio y ha asegurado que se trata de una medida "robusta" avalada por los tres escenarios elaborados por el personal técnico de la institución -uno suave, uno adverso y uno severo- en los que se garantizaba un alza de los precios. Asimismo, ha asegurado que desde la institución no se observan indicios de un desanclaje de las expectativas de inflación ni de efectos de segunda ronda que justifiquen una respuesta "más enérgica".

En su intervención ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo, la presidenta del Banco Central Europeo ha asegurado que no existen motivos que justifiquen una respuesta monetaria "más contundente", aunque ha insistido en que el organismo mantendrá una vigilancia "muy estrecha" sobre la evolución de la situación y actuará en función de los datos.
Sobre la decisión tomada el pasado día 11, ha aseverado que la situación provocada por el estallido de la guerra en Oriente Próximo y el cierre del Estrecho de Ormuz era "demasiado grande" como para ignorarla, según declaraciones recogidas por El Correo.
ELEVADA INCERTIDUMBRE
Por otra parte, ha recordado que las previsiones de Eurostat apuntan a una inflación del 3% en 2026, del 2,3% en el próximo año y del 2% en 2028, mientras que el crecimiento del PIB de la zona euro se moderará hasta el 0,8% al cierre del año.
Lagarde ha atribuido buena parte de estas tensiones al encarecimiento de la energía, cuyos precios aumentaron alrededor de un 10,9% en mayo. Además, la inflación subyacente -excluye energía y alimentos- se situó recientemente en el 2,5%, mientras que las expectativas a corto plazo sobre la evolución de los precios ya superan los niveles previos al estallido de la guerra en Oriente Próximo.
Pese a esto, ha indicado que el actual episodio difiere del vivido tras la pandemia y la invasión rusa de Ucrania, cuando la economía se encontraba respaldada por políticas monetarias y fiscales diferentes a las actuales.




