ECOBOLSA - Alphabet y Tesla tropiezan con la misma piedra: el gasto en inteligencia artificial

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23/07/2026 11:41:23

Alphabet y Tesla tropiezan con la misma piedra: el gasto en inteligencia artificial

Las grandes tecnológicas de Estados Unidos caen en la preapertura de Wall Street este jueves presionadas por los destacados descensos de Alphabet y Tesla, que se dejan un 3% y un 5%, respectivamente, tras publicar unos resultados que han hecho bastante poco por aliviar las grandes preocupaciones de los inversores sobre la salud del mercado de la inteligencia artificial (IA).

Alphabet y Tesla tropiezan con la misma piedra: el gasto en inteligencia artificial

La cuestión es que las cifras de ambas compañías han sido bastante cumplidoras. Alphabet, por ejemplo, ha multiplicado por cuatro su beneficio y ha superado todos los objetivos que le marcaba el mercado. Además, la mejoró sus ingresos y su beneficio operativo y las ventas de su negocio de nube (Google Cloud) se dispararon un 82% (frente a un 62% en el primer trimestre).

Menos favorables fueron las cuentas de Tesla, cuyos ingresos ascendieron a 28.240 millones de dólares, superando las previsiones de 25.710 millones. Sin embargo, el beneficio por acción (BPA) quedó claramente por debajo de las expectativas, situándose en 0,33 dólares, frente a los 0,51 dólares que esperaba el consenso. El margen bruto también se redujo (16,8% frente al 17,2% de hace un año y al 19,4% esperado) debido tanto al descenso del precio medio de venta de los vehículos como a la menor contribución de los ingresos procedentes de créditos regulatorios.

Sin embargo, la gran preocupación del mercado es la habitual: el gasto en IA. Y es que la matriz de Google anunció que aumentaba su previsión de gasto anual en IA en 15.000 millones de dólares, hasta un rango de 195.000-205.000 millones. La empresa explicó que ha aumentado su estimación de inversión debido a la creciente demanda de sus servicios de inteligencia artificial, lo que le obliga a acelerar sus planes de expansión, y afirmó que solo continuará invirtiendo mientras la rentabilidad de esas inversiones resulte atractiva.

Todo ello, mientras su flujo de caja libre pasó a ser negativo. "En otras palabras, la empresa ya ha consumido su caja y el gasto adicional tendrá que financiarse mediante emisión de deuda y de acciones", apunta Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote Bank. El problema, claro, es que el aumento de las expectativas de tipos de interés hace que esa perspectiva resulte "mucho menos atractiva para los inversores".

Así, pese a un crecimiento del 82% en los ingresos de Cloud, una cifra que hace apenas un año habría entusiasmado al mercado, las acciones de Alphabet se han teñido de rojo. "Esto puede llevar a algunos inversores a preguntarse hasta qué punto el negocio tradicional de Google será capaz de financiar su enorme apuesta por la inteligencia artificial", destaca Kathleen Brooks, analista sénior de XTB. Esta experta también advierte que la compañía alertó de que las comparaciones del tercer trimestre con las del año anterior "podrían no resultar tan favorables, debido al fuerte crecimiento registrado en el tercer trimestre de 2025".

"La reacción inmediata del mercado a los resultados de Alphabet marca el tono de las próximas publicaciones de las grandes tecnológicas: los inversores están prestando cada vez más atención al creciente coste de las ambiciones en IA que a las sorpresas positivas en ingresos", apunta Ozkardeskaya.

Y es que los inversores, prosigue, "no quieren ver más gasto, incluso aunque ese gasto impulse las ventas y ayude a evitar que una empresa como Alphabet se quede rezagada en la carrera por la IA". "Quizá las grandes tecnológicas vean esta situación como dolor a corto plazo a cambio de beneficios a largo plazo", agrega Ozkardeskaya.

No obstante, esta experta cree que el ganador de esta tendencia serán los fabricantes de chips y semiconductores, ya que ese dinero "acabará llegando a sus bolsillos". "Mirando el panorama general, parece que gran parte del miedo que existe actualmente en torno al sector de los semiconductores podría estar exagerado", reflexiona Brooks, "Por ello, aunque las acciones de Google continúen débiles esta semana, podríamos asistir a un fuerte rebote en las compañías de chips, lo que también impulsaría a los principales índices bursátiles estadounidenses de cara al final de la semana".

EL PROBLEMA DE TESLA

Por su parte, Tesla informó que la compañía planea invertir alrededor entre 25.000 y 26.000 millones de dólares en infraestructura de IA, robotaxis, Optimus –su robot humanoide– y chips propios. Si a este anuncio se le suman sus resultados, apunta Brooks, se produce un cóctel perfecto para espantar a los inversores.

Y es que, aunque Tesla registró un récord de entregas de vehículos durante el trimestre, logró ese objetivo reduciendo los precios del Model 3 y del Model Y. Al mismo tiempo, los gastos operativos aumentaron considerablemente mientras la empresa sigue acelerando la producción de su Robotaxi. Asimismo, llevar Optimus a la fase de producción representa un avance importante, todavía queda "un camino muy largo" antes de convertirlo en un producto comercial de éxito.

Todo esto está provocando que la empresa continúe quemando efectivo y, pese a que los ingresos procedentes de suscripciones relacionadas con su tecnología de conducción autónoma aumentaron un 56%, el flujo de caja libre volvió a ser negativo en el último trimestre: el fabricante de vehículos eléctricos pasó de generar 1.440 millones de dólares de flujo de caja libre en el trimestre anterior a registrar un déficit de 1.100 millones de dólares.

"La visión de Elon Musk para el futuro de Tesla exige enormes cantidades de capital, y los inversores empiezan a perder la paciencia", afirma Brooks, quien destaca que, además, estos resultados llegan tras un mes especialmente complicado para Tesla y SpaceX. Las acciones de Tesla acumulan una caída del 18% en lo que va de año, mientras que SpaceX ha perdido un 26% durante el último mes.

"Dado que también es probable que SpaceX siga consumiendo efectivo este año, los inversores empiezan a mostrarse más fríos con las empresas de Musk, a medida que surgen dudas legítimas sobre la fortaleza de sus balances", sentencia, "El hecho de que los inversores hayan vendido tanto las acciones de Alphabet como las de Tesla tras la publicación de sus resultados sugiere que la narrativa de inversión ligada a la inteligencia artificial continúa apoyándose sobre bases todavía frágiles".


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