El PMI espolea el miedo a la recesión por la guerra de Irán: "Combinación preocupante"
El 28 de febrero estallaba la guerra en Oriente Próximo tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. 26 días después, los efectos del conflicto empiezan a ser palpables. La escalada de los precios del petróleo y la inmensa volatilidad de los mercados han tenido su reflejo en la última ronda de los Índices de Gestores de Compras (PMI), correspondientes al mes de marzo, que han dado señales alarmantes para los analistas.

Cojamos, por ejemplo, el PMI compuesto de la eurozona. Si bien esta referencia asciende a 50,5 puntos, por encima del nivel de ausencia de cambios (50,0), quedó muy por debajo de las expectativas del mercado (51,1) y del dato del mes anterior (51,9). Por si fuera poco, esta cifra sugiere que la expansión ha sido la más leve de los últimos diez meses y S&P, que elabora esta encuesta, asegura que la inflación de los costes de los insumos se intensificó "intensamente" debido al conflicto "hasta alcanzar la más rápida en poco más de tres años".
En Estados Unidos la situación no es mucho mejor. El PMI compuesto retrocede hasta los 51,4 puntos, medio punto por debajo del dato del mes anterior. Al igual que a este lado del Atlántico, los costes de los insumos registraron un fuerte aumento —concretamente, el mayor en diez meses—, los precios de venta registraron el mayor aumento desde agosto de 2022 y la economía, en su conjunto, firmó su peor trimestre desde el cuarto de 2023.
Y en Reino Unido, otro tanto de lo mismo. El PMI compuesto cayó bruscamente a 51,0 desde 53,7 en febrero, mientras que los costes de los insumos ajustados estacionalmente sufrieron su mayor aceleración mensual desde 1992. Curiosamente, la encuesta del sector manufacturero fue mejor de lo esperado, situándose en 51,4 frente a una previsión de 50. Por su parte, el PMI del sector servicios fue de 51,2, por debajo del 52,9 esperado.
Chris Williamson, economista jefe de S&P, no pone paños calientes: "Los datos señalan una combinación preocupante de menor crecimiento y aumento de la inflación tras el estallido de la guerra en Oriente Medio". Por ello, este experto considera que la Reserva Federal (Fed) tendrá que equilibrar los crecientes riesgos inflacionarios con las fuerzas que empujan hacía una desaceleración de la economía.
Para Europa, su opinión es similar, ya que señala que el Banco Central Europeo "ya no se encuentra en un lugar ideal y tendrá que avanzar con cautela ante un claro y creciente riesgo de estanflación en los próximos meses".
PREOCUPACIÓN ENTRE LOS EXPERTOS…
Y es que estos datos han encendido las alarmas en el mercado. Numerosos expertos advierten sobre los inquietantes indicios que dejan entrever estos datos ante un conflicto que, lejos de tener una resolución a la vista, parece que ha entrado en una nueva fase.
Nicola Nobile, economista jefe para Italia de Oxford Economics, apunta, por ejemplo, hacia la bajísima confianza de los consumidores y las empresas. Y es que, tanto la estimación preliminar de la confianza del consumidor de la Comisión Europea para marzo como la de las empresas que recoge el PMI, registró su mayor descenso mensual desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.
En esta línea se sitúa Bert Colijn, economista jefe de ING para Países Bajos, quien destaca que el sentimiento se ha revertido por completo. Si antes el optimismo entre las empresas europeas era "sólido", con las expectativas de un aumento de la inversión pública impulsando las esperanzas de una recuperación en el sector manufacturero, ahora la guerra ha echado por tierra este parecer, a pesar de que el sector manufacturero se mantuviese "relativamente estable".
En cuanto a la inflación, Oxford Economics señala que la transmisión a precios ha sido, hasta ahora, no lineal, con las empresas absorbiendo mayores costes para proteger su cuota de mercado y probablemente esperando mayor claridad antes de ajustar sus precios. "En conjunto, los datos son bastante negativos para la eurozona. En este momento es muy difícil cuantificar con precisión el impacto del actual choque energético en la economía de la eurozona", señala Nobile, quien señala que se necesitará todavía más tiempo para calibrar plenamente el impacto.
Por su parte, Colijn opina que las vulnerabilidades de la eurozona "han vuelto a ponerse de manifiesto" con estos datos. En primer lugar, estas cifras suponen para las industrias intensivas en energía que la recuperación "será más difícil de lograr, lo que tiene un impacto importante en la producción general. A su vez, los consumidores sufrirán el aumento de los precios del combustible, lo que pondrá bajo presión el consumo de los hogares a pesar de un crecimiento salarial "aceptable". De esto último dio buena cuenta el PMI del sector servicios, que registró una fuerte caída, pasando de 51,9 a 50,1 unidades.
…MIENTRAS DURE LA GUERRA
Para la mayoría de los expertos, la conclusión es la misma: todo dependerá de la duración de esta guerra. Para ING, un final "relativamente rápido" aumentaría las esperanzas de un impacto más moderado en los precios y mejoraría las probabilidades de una recuperación industrial. No obstante, los últimos acontecimientos no parecen apuntar en esta dirección.
Y es que, a pesar de que el presidente estadounidense Donald Trump anunció este lunes que paraba durante cinco días los ataques sobre infraestructuras energéticas iraníes debido a las provechosas conversaciones de paz que estaban manteniendo, los bombardeos cruzados entre Irán e Israel continúan.
Por si ello no fuera suficiente, tanto el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní como el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, han negado estas conversaciones y han acusado a Trump de intentar ganar tiempo con "noticias falsas" y de manipular los precios del petróleo. A todo ello hay que sumar también que, según The Wall Street Journal, las monarquías del golfo Pérsico —Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos...— estarían estudiando una participación directa en la guerra.
Entre tanto, el paso por el estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que circula una quinta parte del suministro mundial de crudo y gas natural, continúa prácticamente cerrado a cal y canto. El levantamiento temporal de las sanciones estadounidenses sobre el crudo iraní no ha ayudado.
"Por ahora, las empresas no están trasladando estos costes a los consumidores. Si la situación persiste, los beneficios se verán reducidos, lo que muestra cómo el conflicto en Oriente Próximo puede seguir representando un riesgo bajista para las bolsas europeas mientras el suministro de petróleo siga limitado y el estrecho de Ormuz permanezca cerrado", explica Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB.
El tráfico en el canal se ha reducido en un 95% desde el inicio de la contienda y Teherán apenas permite el paso por el estrecho de unos pocos buques, la mayoría, según una información de BBC, con bandera iraní o vínculos con el régimen de los ayatolás. El medio británico apunta que varios buques pertenecían a empresas con direcciones vinculadas a China, mientras que otros tenían como destino la India. Según datos de 2025 recopilados por Kpler, China compra más del 80% de las exportaciones de crudo iraní.
Si bien algunos expertos consideran que esta apertura podría ayudar a estabilizar los precios del petróleo, prácticamente nadie duda de que será insuficiente. Así, Oxford Economics cree que el escenario más plausible es un barril de petróleo en torno a los 115 dólares en el segundo trimestre, con precios que no volverán a la normalidad antes de 2028. Ello implica que la inflación en la eurozona se situará en torno al 3% este año y que el PIB crecerá solo un 0,8%.
Sin embargo, la elevada incertidumbre sobre la evolución de los precios de la energía hace probable que se produzcan revisiones importantes de estas previsiones en los próximos meses. De hecho, la firma británica advierte que, si el barril de Brent alcanzara los 140 dólares y se mantuviera dos meses en ese nivel, sería suficiente para empujar a la economía global a una recesión.




