El petróleo venezolano preocupa a los analistas: "Rentabilidad aún más precaria"
El comienzo de 2026 está marcado por la intervención estadounidense en Venezuela. El futuro del régimen chavista o las amenazas de Donald Trump a otros territorios occidentales son cuestiones que mantienen en vela a los analistas, pero los expertos económicos se centran sobre todo en una cosa: el devenir del precio del petróleo.

Y es que, como ya habrán leído o escuchado, Venezuela es el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo, con más de 300.000 barriles concentrados en sus tierras, un 17% de las reservas totales del mundo, más incluso que las de Arabia Saudí, el mayor productor internacional de crudo. Y Estados Unidos ya ha comenzado a mover ficha.
Durante la madrugada de este miércoles, Trump anunció que las autoridades venezolanas entregarán a Washington hasta 50 millones de barriles de petróleo "de alta calidad" para ser vendido a precios de mercado. El mandatario aseguró en una publicación en Truth Social que el dinero será controlado por él "para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo de Venezuela y de EEUU". Asimismo, una flota de once buques petroleros de Chevron, la única petrolera estadounidense que opera en Venezuela, se dirige al país y se postula como principal exportador de este crudo.
El plan de Trump es sencillo y él mismo lo ha revelado: las compañías petroleras estadounidenses se encargarán de renovar las desfasadas infraestructuras del país, un proceso que estima que durará unos 18 meses. Ello requerirá de inversiones milmillonarias que las compañías deberán realizar podrán ser subsidiadas por el Gobierno. "Tener una Venezuela que sea productora de petróleo es bueno para Estados Unidos porque mantiene bajo el precio del petróleo", aseguró Trump en NBC. Pero los expertos cuestionan estas ideas.
DUDAS E INCERTIDUMBRE
Es el caso, por ejemplo, de los analistas de BlackRock, la mayor gestora de activos del mundo. En su informe semanal, estos estrategas advierten sobre la "mucha incertidumbre" que se avecina debido a la continuidad del chavismo al frente de Venezuela y la ausencia de un plan "político y militar claro".
No obstante, estos expertos creen que esta circunstancia tendrá un "impacto limitado" a corto plazo, especialmente por el lado de las materias primas. "En el frente macroeconómico, esperamos cambios muy limitados a corto plazo en la producción venezolana de petróleo, gas y minería. Eso significa que el canal de materias primas probablemente no impulsará impactos macroeconómicos inmediatos", apuntan.
Por su parte, Jack Janasiewicz, mánager de porfolios de Natixis IM Solutions, se muestra también escéptico con el plan de Washington. En primer lugar, porque no ve claro que las empresas estadounidenses estén interesadas en incurrir en los gastos que requerirá la renovación de la infraestructura petrolera venezolana. A este respecto, The Wall Street Journal informó el martes que Trump planea reunirse con representantes de las grandes petroleras estadounidenses Chevron, ConocoPhillips y Exxon Mobil, junto con otros productores nacionales, en la Casa Blanca el viernes "para discutir inversiones significativas en el sector petrolero de Venezuela".
"Si bien el presidente Trump ha insinuado que las compañías petroleras estadounidenses podrían beneficiarse del esfuerzo de reconstrucción, seguimos siendo algo escépticos. Las compañías petroleras estadounidenses rinden cuentas a los accionistas y estos accionistas requieren un retorno de la inversión. Con los precios del petróleo rondando la franja media de los 50 dólares por barril para el WTI al contado, la relación coste-beneficio de ese gasto de capital sigue siendo cuestionable", apunta.
Asimismo, explica, una mayor producción de petróleo "solo empujaría los precios aún más a la baja", haciendo que la rentabilidad de estas operaciones se volviese "todavía más precaria". "Las compañías petroleras estadounidenses se han mostrado reticentes hasta ahora a ampliar la perforación en regiones mucho más estables políticamente, como el Pérmico o las arenas bituminosas de Canadá. ¿Por qué deberíamos esperar que esto cambie cuando se considera el gasto necesario para aprovechar las reservas de Venezuela?", agrega Janasiewicz.
El experto también pone el foco en la poca confianza que genera el régimen chavista en el sector, ya que las petroleras "ciertamente no han olvidado las incautaciones de activos" tras la nacionalización de la industria petrolera venezolana en 2007.
Y en el largo plazo, el experto de Natixis IM tampoco ve claro que vayan a tener un "impacto significativo" a largo plazo en los mercados "¿Qué tienen que ver estas acciones recientes con los beneficios del S&P 500? Realmente nada. Es ruido de fondo. Que es lo que suelen ser los titulares geopolíticos. Solo otro más en una larga línea de incidentes que han entrenado a los inversores a mirar más allá del ruido geopolítico", sentencia.
EL FACTOR GEOPOLÍTICO
Con todo, sí parece haber cierto optimismo en cuanto a la situación de la región tras el derrocamiento de Maduro. Janasiewicz cree que un chavismo "dócil", aunque poco deseable, podría ser un "avance positivo" para América Latina, reduciendo el riesgo asociado a hacer negocios en la región.
"Con Colombia, Perú y Brasil yendo a las urnas este año, será interesante ver cómo reaccionan los votantes a la intervención estadounidense en Venezuela. ¿Continuará la reciente cadena de victorias de la derecha en Chile y Argentina en el resto de la región o veremos una interrupción abrupta de este giro político en el resto de Sudamérica?", añade.
Pero ahí parecen acabarse las buenas noticias. Y es que tanto Janasiewicz como BlackRock creen que este evento, sumado a las amenazas a varios países, lo que realmente supone es un cambio de orden mundial. En concreto, BlackRock habla del "tercer" orden distinto desde la Segunda Guerra Mundial, el cual estará marcado "por el reajuste de Estados Unidos en sus relaciones económicas y geopolíticas con el mundo, reflejado en su recién publicada Estrategia de Seguridad Nacional".
"Encontramos que los mercados no se reposicionan de manera sostenible ante riesgos geopolíticos binarios incluso cuando estos aumentan. Si los activos de riesgo se ven afectados a corto plazo exclusivamente por preocupaciones geopolíticas, podríamos considerar tomar la posición contraria", señalan.
Por ello, BlackRock comienza 2026 recomendando mantener una postura "de asunción de riesgo", sobreponderando la renta variable estadounidense basada en la temática de la inteligencia artificial (IA). También están sobreponderados en bonos de mercados emergentes en moneda fuerte y les gustan ciertas acciones de mercados emergentes "seleccionados".




