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13/06/2022 07:48:42

"Los inversores a largo tendrán recompensa por aguantar en estos tiempos turbulentos"

La primera parte de la semana pasada fue considerablemente tranquila en las bolsas a nivel mundial, pero la segunda se torció claramente de la mano de las caídas abultadas en Wall Street y de los últimos movimientos del Banco Central Europeo (BCE), que llevaron a los índices del Viejo Continente a registrar fuertes descensos el jueves y el viernes. El mal tono continúa este lunes, con la inflación y los bancos centrales en el foco.


No es un buen momento para la renta variable, reconocen la mayoría de expertos. Bank of America reiteraba este pasado viernes que sigue negativo con las bolsas europeas y estimaba caídas adicionales del 5% para el Stoxx 600 a medida que el crecimiento de la eurozona se desvanece.

El BCE, por su parte, se mueve en una "cuerda floja", tal y como reconoce Michael Hewson, director de análisis de CMC Markets en Londres, y los inversores están preocupados por los equilibrios que tenga que hacer para no caerse, como evidenciaron los retrocesos de los índices.

¿Qué hacer en un contexto como el actual? Resulta complicado, pero lo cierto es que las recomendaciones de los expertos están dominadas por la prudencia. La firma suiza Julius Baer, que tiende a ser optimista hasta en los escenarios más adversos -así lo demostró con sus previsiones durante la pandemia de Covid-19 - da en este caso una de cal y otra de arena. Por un lado, asume que las perspectivas a corto plazo para la renta variable siguen siendo "turbias". Por otro lado, subraya que los rendimientos a largo plazo para ésta han mejorado "considerablemente".

"Por ello, los inversores a largo plazo deberían verse recompensados por mantenerse en la renta variable durante estos tiempos turbulentos", augura Mathieu Racheter, director de estrategia de renta variable de Julius Baer.

LAS ÚLTIMAS PREOCUPACIONES

A la espera de que la Reserva Federal (Fed) se pronuncie este miércoles, 15 de junio, el último golpe a las bolsas del Viejo Continente ha venido motivado por la actuación del Banco Central Europeo. Como se esperaba, anunció el jueves pasado el fin del programa de compra de activos (APP) para el 1 de julio. También, cumpliendo con el guion, anticipó una subida de tipos de 25 puntos básicos en la reunión de julio y otra posible subida de 50 puntos básicos en septiembre.

Lo que no ha gustado a los expertos, y tiene preocupados a los inversores, es la falta de mecanismos para tratar de paliar la fragmentación a la que se enfrenta la eurozona a medida que el banco central endurece su política monetaria.

"En lo que hace referencia al objetivo de evitar la fragmentación de la eurozona una vez que acabe de comprar bonos soberanos, el BCE, con su presidenta a la cabeza, no cumplió las expectativas de los inversores al no presentar una herramienta concreta que evite que los rendimientos de los bonos y las primas de riesgo de los países con mayores desequilibrios presupuestarios y mayores niveles de endeudamiento, como Italia, Grecia, Portugal, España e, incluso, Francia, se disparen al alza, pudiendo provocar una nueva crisis de financiación en la región", explica Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities.

También pesó en las bolsas a finales de la pasada semana los movimientos del Gobierno chino, que dio marcha atrás y no anunció una suavización de las medidas reguladoras a las empresas tecnológicas, como se había especulado, lo que provocó caídas en el Nasdaq cercanas al 3% el jueves. Además, China reiteró su compromiso con una rigurosa política de cero-Covid y volvió a imponer cierres en Shanghái.

En cuanto a los datos de inflación, cada vez son más los expertos que empiezan a apuntar a que la preocupación ahora no se centra tanto en ella -a medida que parece estar empezando a tocar techo- como en el crecimiento económico mundial. Sin embargo, sorpresas como la del viernes, con IPC de mayo en EEUU subiendo hasta el 8,6% cuando se esperaba que se mantuviera en el 8,3%, no gustan en absoluto.

DESACELERACIÓN, PERO NO RECESIÓN

En cuanto a ese crecimiento económico, el fantasma de la recesión sigue sobrevolando los mercados. La nueva escalada de los precios del crudo (el Brent subió la semana pasada por encima de los 124 dólares el barril, marcando máximos de 13 semanas) constituye un elemento claro de presión. Jim Cramer, periodista experto de mercados de CNBC, reconoce que el petróleo es "la pesadilla de la Fed" y que "cada vez que el crudo sube, aumentan las posibilidades de recesión".

Julius Baer, siguiendo con su visión optimista, prefiere no hablar de recesión y sí de ralentización, y considera que ese es el escenario que está descontando el mercado. "El descenso medio de los beneficios del S&P 500 durante las recesiones ha sido del 13%. Actualmente, el consenso espera un crecimiento de los beneficios del 10,7% y del 9,5% para 2022 y 2023, respectivamente", comenta Mathieu Racheter, quien insiste en los positivos rendimientos esperados para la renta variable a largo plazo.

"Por primera vez desde mayo de 2019, las rentabilidades esperadas para el S&P 500 se sitúan por encima del 8%, tras alcanzar un mínimo del 5,1% en enero de 2021. Como tal, los inversores a largo plazo deberían ser recompensados por aguantar ahora", concluye.