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24/11/2021 06:00:00

El "doble dilema" del Banco Central Europeo y su "tentación acomodaticia"

El Banco Central Europeo (BCE) se halla de lleno en los preparativos de dos decisiones que sentarán las bases de su política monetaria mucho más allá de la actual pandemia. Si el BCE da un paso en falso, "puede poner en riesgo su credibilidad ante los mercados y parte de la opinión pública de la eurozona", comentan los expertos de Berenberg, quienes destacan el "incómodo" telón de fondo, con el que debe lidiar la entidad presidida por Christine Lagarde en plena nueva ola del Covid-19 en Europa y una inflación que parece que alcanzará en noviembre su nivel más alto en 30 años, en torno al 4,5%.


Se prevé que en su reunión del 16 de diciembre, el BCE anuncie si dejará que su gran Programa de Compras de Emergencia para la Pandemia (PEPP) expire según lo previsto a finales de marzo de 2022 y si actualizará su Programa de Compra de Activos (APP) estándar al mismo tiempo. Además, actualizará sus previsiones de inflación para los años 2021 a 2023 y publicará su primera previsión para 2024.

El BCE ha vinculado estrechamente el calendario de su primera subida de tipos a sus perspectivas de inflación, habiendo prometido no hacer cambios hasta que "vea que la inflación alcanza el 2% mucho antes del final de su horizonte de proyección". "En consecuencia, estas proyecciones proporcionarán una orientación clara sobre el momento en que el BCE espera subir los tipos", comentan desde la entidad germana.

"La tentación ultra acomodaticia es obvia", subrayan estos expertos. El endurecimiento de las restricciones en el centro de Europa para contener la ola otoñal de la pandemia ensombrece las perspectivas de crecimiento para finales de 2021 y - posiblemente - principios de 2022. "Por lo tanto, el BCE puede inclinarse a errar por el lado dovish y ampliar su programa flexible de emergencia pandémica más allá de marzo", explican desde Berenberg. Ya sea directamente, extendiendo el PEPP o indirectamente, con una ampliación de las compras del programa APP.

"Explicar tal decisión el 16 de diciembre, cuando algunos países como Alemania probablemente se enfrentarán a tensiones aún más graves que las actuales en sus capacidades médicas, puede ser fácil para el BCE. Pero aún así podría ser un error importante", opinan desde Berenberg.

Por otra parte, insisten estos economistas en que "el BCE tiene que acertar en su decisión sobre la inflación". "Después de subestimar la inflación real en 2021, el BCE debe tener cuidado de no subestimar también la inflación de los próximos años", enfatizan. "Consideramos bastante improbable que la inflación en 2023 sea tan baja como proyecta actualmente el BCE", insisten.

Si el BCE no eleva materialmente su previsión para 2023 y si proyecta una tasa de inflación muy por debajo del 2% para 2024, "el BCE pondría en riesgo su credibilidad", avisan desde Berenberg. "Los observadores, especialmente en las partes más sensibles a la inflación de la zona euro, podrían perder la confianza en el BCE si, tras el exceso de inflación de 2021 relacionado con la pandemia, se viera que el BCE también subestima sistemáticamente la inflación en lo sucesivo".

En medio de una considerable incertidumbre que ningún modelo econométrico puede captar adecuadamente, "la proyección del BCE debería dejar el mismo margen para las sorpresas a la baja que al alza", conclyen.