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30/03/2021 06:00:00

Una UE a la zaga en la inmunidad de grupo se rinde al "nacionalismo de vacunas"

El caso de Gibraltar, donde ya se ha alcanzado la anhelada inmunidad de rebaño del Covid-19, al vacunar al 70% de la población, es el ejemplo a seguir para una Unión Europea (UE) que se mantiene rezagada en la campaña de inmunización y control de la pandemia. El anuncio del presidente de EEUU, Joe Biden, de que alcanzarán este objetivo el 4 de julio, el día de la Independencia, ha provocado que el bloque comunitario decida enviar un mensaje de confianza al asegurar que los Veintisiete lograrán este hito un poco después, el 14 de julio, el día de la Bastilla. Además, Bruselas vetará cualquier exportación de dosis a AstraZeneca hasta haberse asegurado la cantidad necesaria para cumplir con este plazo.


Los expertos, en cambio, dudan de que se llegue a la meta en la fecha dada por el vicepresidente para la Promoción de nuestro Modo de Vida Europeo de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, este lunes. “Tendremos el 70% hacia final de verano”, ha declarado, e incluso ha dicho que todavía tiene la "esperanza" de que se alcanzará "dentro del verano". Pero lejos de este optimismo, la evolución de la economía de la eurozona y del euro es el reflejo del “deficiente ritmo de vacunaciones y un lento flujo de los fondos de recuperación acordados por el bloque”, según los expertos de Monex Europe, que creen que “son los factores centrales en la débil dinámica” en los países de la moneda compartida.

A falta de cuatro meses para que se cumpla el plazo comprometido por Schinas, los gobiernos europeos continúan ajustando las medidas sanitarias, hasta el punto de que Alemania ha amenazado con centralizar las decisiones sobre las mismas “mientras otras economías avanzadas mantienen la reapertura gradual”, comentan estos analistas. En concreto, EEUU ha notado una doble “aceleración en el levantamiento de las restricciones y en la campaña de vacunación”, explican los expertos de Julius Baer, lo que respalda la confianza de las principales casas de análisis de que la primera potencia mundial sí cumpla el plazo dado por Biden, al contrario que Europa, donde, además, las decisiones sobre vacunas conllevan riesgos colaterales.

Los problemas de producción y distribución de las inoculaciones en los países de la UE han retrasado las campañas de vacunación. Especialmente relevantes han sido los problemas con la farmacéutica anglo-sueca AstraZeneca, que recortó los envíos de inmunizantes hasta 30 millones de dosis, desde los 90 millones previstos. Por estos motivos, Bruselas quiere asegurarse a la fuerza que tendrá suficientes dosis para cumplir con las fechas estipuladas y lo hará de la peor de las maneras, según expone James Crabtree de la Lee Kuan Yew School of Public Policy, en declaraciones a la ‘CNBC’. Así, este fin de semana, la Comisión Europea (CE) ha anunciado que no permitirá la exportación de la vacuna contra el coronavirus a la farmacéutica AstraZeneca mientras no se cubran las cantidades de suministro firmadas en los contratos.

La UE tiene previsto haber producido 420 millones de dosis para mediados de julio, una cifra suficiente para lograr la inmunidad de rebaño. El problema está en que el bloque comunitario ha exportado aproximadamente el 40% de su producción, incluidas 20 millones de dosis que han partido hacia Reino Unido, por lo que la CE ha sucumbido a lo que Crabtree considera una “presión política para que el club europeo experimente con un nacionalismo de vacunas” al vetar cualquier salida de suministros de este tipo.

“Esto es, por supuesto, muy peligroso porque la UE es normalmente uno de los actores internacionales más responsables", lamenta el profesor. Y advierte de que otros países podrían seguir el ejemplo de Bruselas y dar prioridad a las vacunas para la población nacional.

"Si se empieza a intentar restringir el flujo de vacunas fuera de las fábricas de la UE, se abre la caja de Pandora en la que países como India podrían empezar a hacer lo mismo", ha sentenciado este analista.