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08/06/2021 13:02:44

La subida del SMI a 900 euros provocó una pérdida de empleo del 1,1%, según el BdE

La subida del 22% del salario mínimo interprofesional (SMI) que se produjo en 2019, hasta los 900 euros mensuales, restó entre 0,6 y 1,1 puntos porcentuales a la creación de empleo ese año. Así lo asegura el Banco de España (BdE) en un análisis publicado este martes, en el que explica que a quienes más afectó esta situación fue a los jóvenes y a los mayores de 45 años. Por ello, pide al Gobierno que antes de volver a subir el SMI, analice bien el impacto en el empleo, el consumo, la inversión o el ahorro.


Según se desprende del mencionado análisis sobre el impacto en el empleo del incremento del SMI, la cifra de las relaciones laborales retribuidas por debajo de los 1.250 euros mensuales experimentó, tras la subida, una "moderación inmediata" en el diferencial entre su tasa de crecimiento y la de un colectivo que percibía una remuneración algo mayor con anterioridad a esa fecha.

En concreto, el BdE estima que el impacto en el empleo de esta subida, la mayor de la democracia, llevó "a un menor crecimiento del empleo" en el colectivo con menores salarios, y remarca que las cifras "sugieren un mayor impacto adverso sobre el empleo de los colectivos de mayor edad y una reducción más acusada de las horas trabajadas y del flujo de creación de empleo para los jóvenes".

El organismo que lidera Pablo Hernández de Cos calcula que el impacto del incremento del SMI en el empleo sería consistente con una pérdida de empleo neta de los trabajadores directamente afectados de entre 6 y 11 puntos porcentuales. Así, recoge Europa Press, por cada punto de subida del SMI, se produciría un menor crecimiento del empleo de los trabajadores directamente afectados de entre 0,3 y 0,5 puntos porcentuales.

Para el Banco de España, esto podría estar reflejado en dos canales diferentes. En primer lugar, podría ser que los trabajadores con menor salario perdieran el trabajo con mayor probabilidad a lo habitual tras la subida del SMI, y por otro lado, y aunque no haya cambios en los despidos, cree que la creación de empleo a esos niveles salariales se podría haber visto reducida sin haber sido compensada con nuevos puestos de trabajo a salarios algo superiores.

"La estimación de estos efectos para colectivos particulares a partir de datos individuales indicaría que ambos márgenes habrían podido contribuir a la destrucción neta de contratos observada", ha añadido. Y es que las diferencias de incidencia de esta subida no son grandes entre hombres y mujeres, según el Banco de España, pero sí por edades. Así, apunta que la incidencia de la subida del SMI se incrementa casi hasta el 23% en el caso de los jóvenes y disminuye a medida que aumenta la edad. De hecho, la subida solo impactó al 7,4% de las personas mayores de 45 años.

Asimismo, en el artículo se muestra que los jóvenes que trabajaban a tiempo completo durante 30 días podrían haber sufrido una caída de sus horas trabajadas tras el incremento del salario mínimo. Además, dice que para aquellos parados que, con anterioridad a la subida de 2019, habían tenido un empleo cobrando el SMI se estima una reducción de la probabilidad de obtener un empleo.

También señala que existen diferencias teniendo en cuenta el tipo de contrato, ya que la incidencia es del 17% en el caso de los contratos temporales, mientras que es algo más de tres veces menor para los trabajadores que cuentan con contrato indefinido.

MÁS IMPACTO EN SERVICIOS Y AGRICULTURA

Además, indica que el impacto de la subida del SMI se concentra en las ocupaciones de menor grado de cualificación. Teniendo en cuenta el sector, tiene mayor impacto en los servicios de mercado (9,3%) y, sobre todo, en la agricultura (59,2%). Respecto a la hostelería, en un recuadro, el Banco de España ha afirmado que los trabajadores de este sector que cobraban por encima del SMI del año siguiente disfrutaban de una mayor empleabilidad que los afectados por el SMI.

La institución ha explicado que la información desagregada proporcionada por la Encuesta de Población Activa (EPA) coincide en mostrar una pauta de desaceleración similar por ramas productivas al de afiliaciones a la Seguridad Social, con mayor ajuste del empleo en 2019 en los sectores de la agricultura y la construcción. Por colectivos de trabajadores, se mostró una desaceleración del empleo en 2019 concentrada en los trabajadores temporales, que disminuyeron un 0,5% a finales de año.

En esta línea, dice que la pérdida de empuje del empleo temporal fue generalizada, pero se produjo con mayor intensidad entre aquellos trabajadores temporales con menor antigüedad en el empleo, con un descenso interanual del 2,2% de aquellos con menos de 6 meses de antigüedad, mientras que la evolución positiva de los trabajadores indefinidos escondió comportamientos muy dispares, con crecimientos a finales de 2019 superiores a los de un año antes para aquellos con más antigüedad, pero caídas acusadas entre los recién entrantes.

ESTUDIAR EL IMPACTO DE SUBIDA DEL SMI

"Es evidente que las decisiones de subida del SMI deben reposar en un estudio detallado de muchas otras consideraciones", según la institución. El Banco de España ha asegurado que "dada la compleja naturaleza poliédrica", la decisión de subir, o no, el SMI no puede circunscribirse al impacto de este instrumento en un solo factor.

Para el BdE, a la hora de tomar una decisión de subida del SMI, se debería ponderar adecuadamente los resultados potencialmente positivos y negativos en las diferentes dimensiones, y las consecuencias favorables y desfavorables para los diferentes colectivos. Así, dice que, por ejemplo, en el caso de haber agentes beneficiados y perjudicados por una medida de este tipo (la subida, o no, del SMI), "sería conveniente analizar la importancia de los cambios en la renta de los diferentes colectivos, así como el impacto de estos cambios en variables agregadas relevantes, como el consumo, la inversión y el ahorro.

Por último, apunta que podrían existir argumentos de mejora en la equidad que podrían compensar el incremento de desempleo involuntario que podría derivarse del aumento del SMI.