ECOBOLSA - Los 120 dólares del Brent son casi un hecho: la crisis salta de Ormuz a las infraestructuras energéticas

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20/03/2026 08:30:24

Los 120 dólares del Brent son casi un hecho: la crisis salta de Ormuz a las infraestructuras energéticas

El petróleo Brent rozó este jueves los 120 dólares por barril, niveles en los que se considera que genera un impacto significativo en inflación y crecimiento, elevando el riesgo de shock económico y condicionando las decisiones de los bancos centrales. Esto, en un contexto de máxima tensión geopolítica, con el conflicto entre Irán y Occidente entrando en una nueva fase marcada por ataques directos a infraestructuras energéticas clave. El mercado empieza a descontar un escenario más grave: no solo interrupciones comerciales, sino daños en producción y exportaciones, lo que explicaría el rápido repunte del petróleo.

Los 120 dólares del Brent son casi un hecho: la crisis salta de Ormuz a las infraestructuras energéticas

Los líderes mundiales han intentando, en las últimas horas, rebajar la tensión, lo que también ha provocado un relajamiento del crudo. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha señalado que no desplegará tropas terrestres, mientras que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha apuntado que Israel evitará repetir ataques sobre infraestructuras energéticas iraníes.

Sin embargo, lo que ha ocurrido esta semana, con importantísimos ataques a infraestructuras energéticas por parte de Israel contra Irán y de Irán contra Qatar, ha evidenciado que las partes implicadas en la guerra están dispuestas a todo y ha supuesto pasar a un nuevo nivel dentro del conflicto.

CAMBIO CUALITATIVO

Según los analistas, estamos ante un cambio cualitativo en la crisis. Hasta ahora, el principal riesgo giraba en torno al estrecho de Ormuz, pero la situación ha evolucionado hacia ataques a instalaciones estratégicas. Julius Baer señala que "la guerra con Irán ha dado algunos pasos más en la escalada" y advierte de que "el riesgo de interrupciones prolongadas del suministro energético aumenta cuando el conflicto pasa de tensiones comerciales a cierres de producción y daños en infraestructuras".

En este sentido, el ataque al complejo gasístico de Ras Laffan en Qatar —uno de los mayores centros de exportación de gas natural del mundo— ha sido un punto de inflexión. "El ataque al centro de exportación de gas natural de Qatar aumenta el nerviosismo en el mercado, y los precios del petróleo y del gas suben en consecuencia", explica la firma suiza. La incertidumbre es elevada: se desconoce el alcance real de los daños, la capacidad que ha quedado afectada y cuál será la respuesta de los países del Golfo.

Este deterioro del escenario ha llevado al crudo Brent a superar con creces los 110 dólares y a acercarse rápidamente a los 120, niveles que el mercado considera críticos por su impacto macroeconómico.

El temor a un shock energético más duradero es ahora el principal catalizador. Julius Baer advierte de que "cómo de probable es un escenario bajista de un shock energético más duradero e intenso debería hacerse visible en los próximos días", en un contexto en el que "las incertidumbres han aumentado" y la escalada "abre nuevas incógnitas y espesa la niebla de guerra".

EXPECTATIVAS DE INFLACIÓN

El impacto va mucho más allá del petróleo. El encarecimiento de la energía ya está afectando a las expectativas de inflación y está obligando a los mercados a revisar el rumbo de los bancos centrales. De hecho, los inversores han pasado de anticipar recortes de tipos a contemplar incluso subidas en Europa, mientras que en Estados Unidos se reducen las expectativas de relajación monetaria.

Además, el encarecimiento del crudo tiene efectos directos sobre la economía real. Un petróleo en torno a 120 dólares eleva los costes de transporte, producción y consumo, lo que puede frenar la actividad y presionar los márgenes empresariales. En este contexto, los mercados bursátiles han reaccionado con caídas y un claro movimiento de reducción de riesgo.

Sin embargo, no todo el mercado cree que estos niveles sean sostenibles en el tiempo. Algunos indicadores, como la curva de futuros, apuntan a que los precios podrían moderarse más adelante si el conflicto no deriva en una interrupción prolongada del suministro. Aun así, en el corto plazo, el foco está en la evolución de la guerra.

Como resume Julius Baer, el escenario sigue abierto y dominado por la incertidumbre: "A medida que aumenta el nivel de estrés, los temores de escalada dominan y la niebla de guerra se espesa".


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