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23/09/2022 06:00:00

Negativo en demanda residencial, positivo en inversión: el efecto de la inflación en vivienda

Una de cal y otra de arena. Un efecto negativo sobre la demanda residencial y, a la vez, un efecto positivo para la inversión en valores inmobiliarios en los meses venideros. Es el impacto que la aceleración de la inflación está teniendo, y tendrá, en el mercado inmobiliario.


Por el momento, el mercado de la vivienda en España ha presentado un comportamiento muy dinámico en lo que llevamos de 2022, con un volumen de transacciones muy superior al registrado el año previo y unos precios que siguen progresivamente al alza.

El ritmo de operaciones firmadas se ve impulsado por las viviendas usadas, pero la persistencia de una elevada inflación augura una moderación durante el resto de 2022, según se refleja en el Solvia Market View elaborado por la inmobiliaria.

No encontramos en un entorno en el que el Banco Central Europeo (BCE) se dispone a endurecer más la política monetaria para frenar el incremento de los precios y con un contexto geopolítico que presenta factores desfavorables como el conflicto en Ucrania y que ha agravado las tensiones inflacionistas que surgieron tras la salida de los confinamientos causados por la pandemia. Y esto suele reflejarse en un encarecimiento de la financiación para la compra de vivienda, como ya se ve en el crecimiento sostenido del euríbor.

Un encarecimiento de los préstamos hipotecarios y el posible endurecimiento de las condiciones para acceder a la financiación en un contexto de incertidumbre económica podría debilitar la demanda y moderar los precios en el sector.

"En los próximos meses, este entorno puede conllevar una desaceleración gradual del crecimiento de la demanda residencial, al endurecerse las condiciones de financiación, lo que a su vez podría tener como efecto una moderación en las subidas de los precios vistas en los últimos ejercicios. De este modo, en 2023 se produciría una estabilización del número de transacciones o, incluso, podría registrarse una ligera reducción", apunta en el informe.

En cuanto al precio de la vivienda, el año podría cerrar con un incremento del valor de entre el 3% y el 5% y seguir ralentizando su crecimiento durante 2023 con repuntes de no más del 1,5% o del 2,5%. "Las fuertes presiones inflacionistas motivadas por el aumento de los precios de la energía, unidas al encarecimiento de la financiación para la adquisición de vivienda, un extremo que puede ralentizar el crecimiento de la demanda residencial, hacen pensar en una mayor desaceleración de los precios que la vista hasta el momento. No obstante, la falta de stock de vivienda hará que ese descenso no sea muy acusado", detalla.

EL MERCADO DEL ALQUILER Y SU RENTABILIDAD

De cara a los próximos meses, el actual entorno de elevada inflación que se arrastra desde hace meses supondrá una merma en el poder adquisitivo de los inquilinos, lo que podría generar tensiones en el lado de la demanda, mientras que también podría suponer una oportunidad para los inversores, estiman desde la inmobiliaria.

Respecto a la rentabilidad, creen que en los próximos meses dependerá de que la subida de precios de compraventa sea inferior a la de las rentas, ya que, si ambos factores se encarecen a la vez, la rentabilidad permanecerá estable, nunca crecerá. Durante el segundo trimestre de 2022, la rentabilidad brutal del alquiler si situó en el 7%, siete décimas más que en el mismo periodo del año anterior.