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03/05/2022 19:33:26

Mapfre Economics apunta a la UE como la más afectada por la guerra de Ucrania

Según incluyen en el informe “Panorama Económico y Sectorial 2022: perspectivas para el segundo trimestre”, los economistas de Mapfre Economics esperan un crecimiento del 3,6% para 2022, frente al 4,8% del trimestre previo, y del 3,6%, en 2023, con una inflación al alza que alcanzaría el 6,8% y el 4,1% como promedio en el último trimestre en cada uno de los ejercicios.


El Servicio de Estudios de Mapfre, advierte que, tras un primer trimestre que invitaba al optimismo, “el condicionante geopolítico ha profundizado el shock de oferta, lo que va a provocar un deterioro importante del nivel global de actividad y un aumento de las presiones sobre los precios, con divergencias por regiones”.

Con las cifras citadas anteriormente, se presenta un contexto base o central, es decir, aquel que más probabilidades tiene de que se cumpla. Para ello, el impacto de la pandemia debe ser mínimo y el conflicto geopolítico lo más limitado posible en tiempo, con unas sanciones consistentes que se unan a las ya establecidas para más allá de 2022.

En este escenario, los precios del petróleo y gas mantendrán por encima de los 100 dólares durante todo el año. Sin embargo, el Servicio de Estudios contempla un escenario más cercano a una situación de estanflación con un recorte adicional de 4 décimas al PIB y un aumento de la dinámica inflacionista. En última instancia, aunque con menor probabilidad, añade un escenario de ‘shock’ que incluye el riesgo de recesión.

RECORTE A ESPAÑA Y LA EUROZONA

En su escenario central, Mapfre Economics prevé un crecimiento para España del 4,2% este año —frente al 5,5% del anterior— y del 3,0%, el siguiente —respecto al 4,3% que preveía anteriormente—.

Como riesgo principal apunta al coste energético “y una posible ampliación de la inflación a todas las rúbricas”. En este sentido, las subidas en la alimentación son evidentes -6,8% marzo- y los altos precios de los fertilizantes “los agravarán”. Mientras que la subida de precios en la producción es sorprendentemente alta -+40,7% en febrero-, debido a los costes de la electricidad y del gas, motivando la interrupción de la producción en muchas fábricas.

El Servicio de Estudios considera que la eurozona va a ser la región más perjudicada por el conflicto de Ucrania, tanto por el nivel de vinculación comercial como por su dependencia energética.

“El riesgo para la economía de la eurozona es principalmente el repunte de la inflación, que va a reducir la renta disponible de los consumidores y los márgenes de las empresas, haciendo que estas sean más cautelosas en sus decisiones de inversión, lo que pasará factura al crecimiento de la economía. La resolución del problema energético será clave en los próximos meses e incluso años. Mientras la inflación solo se moderará por el efecto base, el ciclo vicioso de la subida de precios ha empezado y volver a encauzar la dinámica inflacionaria será una tarea difícil”, explican los expertos. Esta situación les ha llevado a rebajar su previsión de crecimiento del 3,9% al 2,9% para este año, mientras que mantienen el 2,7% para 2023.

Por otra parte, para Estados Unidos —con una previsión de crecimiento del PIB del 3,2% para 2022 frente al 4,0% anterior—, esperan un impacto menor de la crisis geopolítica. “Su autosuficiencia energética, el limitado vínculo comercial con Rusia y un mercado laboral sólido, dotan de una resiliencia mayor de lo anticipado a un consumo en claro deterioro en términos reales”, indican.

IMPACTO EN EL SECTOR ASEGURADOR

La rentabilidad del sector asegurador puede verse afectada de forma negativa por la erosión de la inflación en los márgenes empresariales, aumentando la presión sobre los precios de los seguros en un momento en el que el proceso inflacionista viene a reducir el poder adquisitivo de los hogares y hace más difícil trasladar a los precios el aumento en los costes que esto supone.

En cuanto al volumen de negocio No Vida, los seguros de autos seguirán acusando la caída de las matriculaciones de nuevos vehículos —lejos de los niveles precrisis—, amplificada por interrupciones en las cadenas de suministros derivadas de la escasez de semiconductores y ciertos metales como el aluminio, de los que Rusia es uno de los principales productores. Estas disrupciones en las cadenas de suministros continúan lastrando las nuevas matriculaciones de vehículos, repercutiendo de forma negativa en el negocio de los seguros de esta rama.

En el lado positivo, los seguros de salud y de vida pueden verse beneficiados de una mayor sensibilidad al riesgo de enfermedad y fallecimiento a causa de la pandemia y de la guerra de Ucrania, especialmente en los países donde los sistemas sanitarios públicos son más débiles. Otros segmentos de negocio importantes, como son los multirriesgo del hogar e industriales, también suelen mostrarse resilientes en estas situaciones.