El IPC de China se desacelera al 1% y los precios al productor suben por primera vez en tres años
Buenos datos en China para terminar la semana. El Índice de Precios al Consumo (IPC) se desaceleró al 1% en marzo, situándose por debajo de la previsión de los economistas, que proyectaban un crecimiento del 1,2%, y mejorando también el aumento del 1,3% registrado en febrero, según ha confirmado a Oficina Nacional de Estadística del país.

Además, aunque el dato ha sido mejor de lo esperado, cabe destacar que la inflación general se sitúa en el primer trimestre en el 0,9% interanual, la tasa más alta desde el primer trimestre de 2023.
Por su parte, el IPC subyacente, que excluye productos volátiles como los alimentos y la energía, creció un 1,1% en marzo con respecto al año anterior.
Y todo esto en medio de un fuerte aumento de los precios del petróleo por la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, que ha provocado que los precios de la gasolina se disparasen un 11,1% respecto al mes anterior, a pesar de los esfuerzos de Pekín por limitar las subidas de los precios del combustible.
China es el mayor importador de petróleo del mundo, y se enfrenta a posibles repercusiones inflacionarias por la situación de Oriente Medio, aunque sus enormes reservas estratégicas y la diversificación de sus fuentes energéticas han proporcionado cierto margen de maniobra al gigante asiático.
Según los expertos de ING, "los subcomponentes relacionados con la energía muestran una creciente presión a medida que los precios más altos del petróleo comienzan a repercutir en la economía", por lo que "la caída del IPC después del Año Nuevo Lunar podría ser efímera debido al auge de la energía".
En concreto, detallan que "la subcategoría de costes de combustible para el transporte experimentó un aumento del 10% intermensual en marzo, a pesar de que los precios de la gasolina subieron mucho menos que los del petróleo crudo en China". Según explican, "este aumento culminó en un repunte interanual del 3,4%, tras registrar un -9,7% interanual en los dos primeros meses del año".
"Es probable que continúe el alza, dado que los precios de la energía se mantienen elevados", comentan los analistas del banco holandés.
En cuanto al Índice de Precios al Productor (IPP), creció un 0,5% interanual en marzo, lo que representa la primera mejora en más de tres años. Y es que no aumentaba desde septiembre de 2022, con lo que ha puesto fin a la racha deflacionaria más larga registrada en décadas. En el primer trimestre, el IPP cayó un 0,6% interanual.
En este sentido, desde ING destacan que "como era de esperar, la inflación del IPP reflejó la misma tendencia de precios energéticos más altos". "Observamos un aumento del 15,8% intermensual en el IPP del sector de extracción de petróleo y gas", lo que "resultó en una tasa interanual del 5,2% para la categoría, tras una caída del -14,8% interanual en los dos primeros meses del año".
"Unos precios al productor más altos deberían traducirse, a la larga, en un impulso reflacionista en toda la economía, lo que podría contribuir a frenar la competencia de precios propia de la involución", concluyen.




