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14/11/2022 06:00:00

La inflación no quita querer ser propietario: claves para comprar y vender vivienda

La mayoría de los españoles afirma estar preocupado por el impacto de los altos tipos de interés. Sin embargo, ni el euríbor al alza ni las altas tasas de inflación frenan el deseo de quien quiere adquirir vivienda, bien para ser propietario, bien porque ven en ella un valor refugio para sus inversiones.


Los altos niveles que está sufriendo la inflación, situada en el 7,3% en el dato adelantado para octubre, están teniendo un gran impacto en las economías domésticas, reduciendo el poder adquisitivo de las familias. El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido frenar esta pérdida de valor del dinero subiendo los tipos de interés. Pero este aumento está resultando en un quebradero d cabeza para el consumidor.

De hecho, el 63% de los españoles afirma estar preocupado por el impacto que los tipos altos tengan en su bienestar financiero, según el Informe Europeo de Pagos de Consumidores de Intrum. Esta cifra sitúa a España en el cuarto puesto, de los 24 analizados, y se coloca 15 puntos porcentuales por encima de la media europea (48%), solo superada por Portugal (70%), Grecia (69%) y Rumanía (68%).

Pese a esto, siete de cada diez españoles ven en la vivienda un valor refugio para sus inversiones y un 15% intentará invertir en el sector inmobiliario el próximo año como medida contra la crisis, como refleja una encuesta realizada por Alfio Bardolla Training Group. En ella queda recogido que los españoles ven en el mercado inmobiliario una forma de generar ingresos pasivos estables y que su objetivo a la hora de invertir en una vivienda es no sólo amortizarla en forma de alquiler sino generar una nueva fuente de ingresos familiar.

Según explican, detrás de esta motivación proclive a la compra de una casa por inversión estaría la idea de que hasta el 81% de los encuestado cree que el precio de la vivienda seguirá subiendo durante el próximo año, 10 puntos porcentuales más que hace seis meses (71,3%). "De este modo, el mercado inmobiliario se convierte en la primera opción para invertir y así generar beneficios a medio plazo. El hecho de que el valor de una vivienda aumente a la vez que crece la inflación lo convierte en un valor refugio de garantías que a diferencia de otros activos como los financieros están sujetos a fuertes caídas", afirman.

COMPRAR O VENDER, ¿ES MOMENTO?

El mercado inmobiliario está viviendo un momento de incertidumbre. La subida de los tipos de interés con el objetivo de frenar los efectos de la inflación ha tenido un impacto directo en el sector, afectando a la concesión de los préstamos. Ciertos indicadores muestran que el sector inmobiliario está experimentando un freno, tanto en ventas como en precios, pero no se sabe a ciencia cierta lo que ocurrirá en estos próximos meses.

En este contexto, comienzan a surgir dudas entre los compradores y vendedores de viviendas. Según la PropTech Evernest, hay varias cuestiones a las que responder a la hora de comprar o vender vivienda en estos tiempos que corren.

¿Realmente necesito comprar ahora mismo una vivienda o puedo esperar? A pesar de que hay una desaceleración en el precio, lo cierto es que estos siguen al alza y no se sabe cuánto tiempo van a seguir así. La subida de tipos y la inflación puede ser coyuntural o no, pero lo que sí es una realidad es la escalada de precios en el sector inmobiliario desde hace dos años. El mayor enemigo actual es la incertidumbre, pero es recomendable comenzar a explorar el mercado, a fin de ver cómo evoluciona.

¿Hipoteca fija o variable? La elección de una hipoteca depende en gran medida del tipo de comprador, ya que se trata de una decisión que afecta a largo plazo. Por la realidad del mercado, que se encontraba en tipos de interés mínimos, si se escoge un interés variable es más probable que evolucione al alza, por lo menos a corto plazo, pero también podría mantenerse bajo a largo plazo. Un tipo fijo no tiene variabilidad, pero siempre implica un interés algo superior, por ello, en situación de incertidumbre, sin saber cuáles serán los intereses futuros, puede ser una opción interesante para los compradores más conservadores o que no quieren variabilidad.

¿Qué priorizar a la hora de comprar un inmueble? Tradicionalmente, la compra de una vivienda iba unida a un componente emocional en donde lo importante era que el inmueble cubriese todas las necesidades. Actualmente esto está cambiando hacia una decisión racional en la que se comienzan a valorar otros aspectos, como los gastos de comunidad, si la zona se revalorizará en un futuro, plusvalías a largo plazo, impuestos… Y esto es importante porque influirá tanto en el precio final de compra como en la valoración futura para una posible venta.

¿Y si quiero comprar para invertir? Una vez más depende del tipo de inversión que se tenga en mente. Lo importante para el inversor es la rentabilidad a largo plazo y para eso tiene que tener en cuenta muchos factores. Dentro de las inversiones inmobiliarias, las más conocidas entre el pequeño inversor corresponden a la compra de una vivienda para alquilar o para reformar y vender. Ante esta situación, la elección dependerá de los intereses a corto, medio y largo plazo y del conocimiento del sector.

Necesito vender: ¿es buen momento para hacerlo? A pesar de la incertidumbre económica, el mercado inmobiliario goza de muy buena salud. No se esperan subidas en las zonas de más población, como grandes ciudades, donde el mercado es mucho más activo, y sí es posible que en las zonas con menos demanda haya ajustes de los precios. Por ello, en términos generales, es el momento adecuado para vender.

¿Venta rápida o tener paciencia? Lo más recomendable es vender al precio realista del mercado. Esto significa que hay que saber leer el mercado, conocer qué precios se manejan y cuáles son realistas teniendo en cuenta tanto la situación actual como lo que pueda ocurrir en el futuro.

¿Invertir en reformas antes de vender un inmueble? Merece mucho la pena. Un inmueble reformado implica que el comprador tendrá las cosas más fáciles para empezar a usarlo, con menos inversión y, sobre todo, facilita la venta. Un piso reformado, además, posee un valor más alto en el mercado y, sobre todo, esa diferencia de precio siempre es mayor que la cantidad invertida en la reforma.