Los fabricantes de coches caen tras la última amenaza arancelaria de Trump a la UE
Las acciones del sector automovilístico europeo caen con ganas tras la última amenaza arancelaria de Estados Unidos a la Unión Europea (UE) por Groenlandia. BMW cede alrededor de un 5%, mientras que Volkswagen o Mercedes-Benz retroceden alrededor de un 3%. Porsche recorta algo menos, mientras que Renault y Stellantis caen algo más de un 1%. En el lado contrario, las acciones del sector defensa suben con ganas por estos mismos factores.

Este pasado sábado, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que impondría aranceles crecientes a las importaciones de ocho países europeos si no se alcanza un acuerdo para la "compra completa y total" de la isla ártica, que pertenece a Dinamarca. Según explicó en una publicación en Truth Social, las tarifas afectarían a Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, todos ellos miembros de la OTAN.
En dicho mensaje, Trump indicó que los nuevos aranceles comenzarán en el 10% el próximo 1 de febrero y aumentarán hasta el 25% el 1 de junio. El mandatario también precisó que los nuevos aranceles se sumarían a los ya existentes, lo que elevaría aún más la presión comercial sobre estos países, especialmente en sectores sensibles como el metalúrgico y, sobre todo, el automovilístico.
La amenaza del presidente estadounidense provocó la reacción inmediata de la UE. Al tiempo que numerosos líderes políticos del Parlamento Europeo y de diversos Estados miembros mostraban su rechazo frontal a estas medidas, los embajadores de los 27 Estados miembros se reunieron de urgencia durante el fin de semana en Bruselas para analizar la situación y coordinar una respuesta conjunta.
En dicho cónclave, los Veintisiete acordaron priorizar el diálogo y la diplomacia con EEUU y retrasar hasta el 1 de febrero la posible activación de medidas de represalia. Entre las opciones debatidas figura el uso del Instrumento Anticoerción, que permitiría restringir licencias comerciales y bloquear el acceso al mercado único, así como la reactivación de un paquete de represalias por valor de 93.000 millones de euros preparado el año pasado en anteriores disputas comerciales con EEUU.
Se considera que el sector automovilístico es especialmente vulnerable a los aranceles debido al alto grado de globalización de las cadenas de suministro y a la fuerte dependencia de las operaciones de fabricación en toda América del Norte.
"Nuestra opinión es que, en última instancia, los aranceles son una herramienta tosca que rara vez funciona durante un período prolongado. Principalmente porque hoy en día la economía es muy global y la gente encuentra la manera de sortearlos, incluso si no consigue disuadirlos mediante negociaciones", señala Rob Brewis, director y gestor de inversiones en Aubrey Capital Management, a CNBC.
Según este experto, el impacto de los aranceles será menor que los anunciados en la pasada primavera, ya que el "gran revuelo" causado entonces "se ha ido diluyendo con el tiempo y su uso repetido".
Cabe recordar que Estados Unidos redujo el pasado septiembre los aranceles a las importaciones de automóviles de la Unión Europea (UE) al 15% con carácter retroactivo desde el 1 de agosto, consolidando los términos del acuerdo comercial marco que ambas partes alcanzaron este verano. Los cambios también incluían una lista de exenciones para sectores como aeronaves, partes de aeronaves y medicamentos farmacéuticos genéricos, además de ingredientes, así como ciertos metales y minerales, que entraron en vigencia a partir del 1 de septiembre.
El pasado 28 de agosto, Bruselas presentó sus propuestas para allanar el camino a la implementación del acuerdo comercial. Para ello, planteó eliminar los aranceles sobre los productos industriales estadounidenses y otorgar acceso preferencial al mercado para una gama de productos del mar y productos agrícolas no sensibles de EEUU. Así como prolongar la exención arancelaria de la langosta, que ahora incluye la langosta procesada.




