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02/05/2021 06:00:00

Los expertos contradicen al Gobierno: es buen momento para la semana de 4 días

El debate político de la semana laboral de cuatro días ha tenido poco recorrido. La iniciativa expuesta por Unidas Podemos, primero, y llevada al Congreso por Más País ha quedado recientemente aplazada a 2022 porque dependerá de los Presupuestos del año que viene y no de los fondos europeos. Una decisión del Ejecutivo de Pedro Sánchez que echa el balón hacia adelante en un asunto de elevada sensibilidad social y que aportaría grandes beneficios económicos en un momento en que se necesita un empujón al crecimiento, según los expertos.


Así, mientras el Gobierno esperará a la aprobación de las próximas cuentas del Estado para destinar los 50 millones que ha estimado necesarios el Ministerio de Industria para desplegar un programa piloto de jornada reducida, el apoyo popular va en aumento. Un 69% de la población apoyaría "mucho o bastante" la implantación de la semana laboral de 32 horas -ya sea en su versión de cuatro días o de tardes libres pero siempre sin reducción salarial-, especialmente las mujeres (72,2%), según la encuesta online realizada por 40db a través de una muestra de mil personas entre el 5 y el 8 de abril para Más Madrid, Más País, Verdes Equo y Compromís.

Además, los beneficios económicos de la reducción de la jornada se notarán en una "disminución del paro estructural, en un aumento del consumo y en mejoras en la eficacia de las plantillas", según señalan investigadores de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). "Está demostrado que, si las personas trabajan menos horas, son más productivas y tienen más horas de ocio, lo que favorece el consumo", explica Daniel Toscani, profesor colaborador de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC.

"En los casos en que se ha aplicado este tipo de cambios siempre ha aparecido un aumento del bienestar percibido y una mejora en la productividad", asegura por su parte el también docente colaborador de la UOC Manel Fernández Jaria. El crecimiento del empleo, por la contratación de personal para cubrir las horas que dejan de trabajar otros, y la aparición de proyectos pequeños de emprendimiento son otros de los provechos que apunta Antonio Fernández García, también experto de los Estudios de Derecho y Ciencia Política del centro universitario.

Para poder alcanzar estos beneficios habría que superar, apuntan los especialistas, la tendencia a estar físicamente en la oficina. "Cada trabajador se encuentra en su puesto de trabajo, pero no está realizando sus funciones. Son horas presenciales e improductivas porque, a partir de un número determinado de horas, la atención no es la misma", advierte Toscani, a lo que se añaden los efectos psicológicos de un puesto de trabajo "vacío".

"Afecta directamente a la motivación, la capacidad de trabajo y la autoestima y puede contribuir a crear el síndrome de desgaste profesional", añade Fernández Jaria. Trabajar por objetivos parece una solución, cuando no son trabajos relacionados con servicios o atención al público que obligan a una presencia física, pero no siempre lo es. En este contexto, la pandemia habría ayudado a un cambio de mentalidad paulatino en que el teletrabajo o la reducción de horarios de comercios y hostelería podría llegar a quedarse.

¿REDUCCIÓN DE HORAS O DÍAS?

En cualquier caso, los expertos lamentan que no existe en España, por el momento, voluntad de llegar a un acuerdo para implantar esta reducción de la jornada laboral.

En caso de plantearse, los expertos ofrecen soluciones para adoptar la medida. Desde el ámbito económico, Toscani cree que el Estado debería, como en Francia, asumir su gasto cambiando el destino de actuales subvenciones a la contratación, que, dice, "se han demostrado ineficaces para crear empleo" y apuesta por una jornada de 32 horas, frente a otros estudios que piden la de 35, para poder acabar con el "paro estructural". "Incluso en las mayores épocas de bonanza económica nunca hemos podido bajar las cifras", rememora.

Con respecto a cómo implantar la medida, cree que habría que dar "libertad y flexibilidad" para el cómputo total de las horas anuales de trabajo. Fernández Jaria apoya la negociación entre la plantilla y la dirección de la organización, pero considera "más atractiva" la ampliación del fin de semana a tres días. Pone numerosos ejemplos de empresas que han adoptado distintas reducciones de jornada, como Software Delsol o Mercadona, en España, así como Perpetual Guardian, en Nueva Zelanda, o Microsoft, en Japón. "Es un debate abierto, como el que en su día se abrió para implantar la jornada de 40 horas, los fines de semana sin trabajo o las vacaciones anuales", concluye.