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23/07/2022 06:00:00

El BCE de Lagarde le dice au revoir al famoso forward guidance, ¿qué esperar ahora?

En el verano de la dimisión de Boris Johnson y Mario Draghi, de los récords de elevadas temperaturas y los incendios en Europa. De la inflación, el temor a la recesión y la paridad el euro/dólar, el Banco Central Europeo (BCE) de Christine Lagarde no iba a ser menos y se ha marcado una histórica subida de tipos de interés, ha fabricado un nuevo programa de compras de activos para proteger la deuda de los países periféricos y ha finiquitado el famoso ‘forward guidance, que precisamente el ya ex primer ministro italiano, y ex presidente del BCE, instauró en 2013 como parte de la política monetaria.


Los analistas, en general, han celebrado la contundencia del banco central y que se haya desprendido de una herramienta que había quedado caduca ante la incertidumbre actual y la volubilidad de los mercados. "Esto no es malo. Atarse las manos en un entorno tan cambiante no tenía sentido", opina Franck Dixmier, director de inversiones global de Renta Fija de Allianz Global Investors.

Pero no escapa a nadie que el banco central ha traicionado la quintaesencia de su voluntad de ser transparente. Las formas con que ha preparado al mercado antes del alza de tasas del 0,50% -en lugar del 0,25% esperado, según la orientación futura de junio- no han gustado. Fue una filtración a la prensa, apenas 48 horas antes y casi por sorpresa, lo que avisó de que llegaba un incremento del doble previsto. “¿Es esa la nueva manera de comunicar del BCE?”, se quejaba un periodista económico que ha preferido quedar en el anonimato.

Queda claro que el banco central no quiere ataduras y se ha dado margen de maniobra suficiente para actuar según los datos corrientes y no según lo que promete que hará de un mes a otro. Sin embargo, algunos opinares creen que el impacto de las decisiones y la incertidumbre de no saber cuándo acabará de endurecer la política monetaria han dejado un regusto amargo tras la reunión del Consejo de Gobierno de julio. “¿Hasta dónde y durante cuánto tiempo subirá los tipos el BCE antes de darse cuenta de que la recesión que se avecina traerá consigo presiones inflacionistas generadas internamente sin necesidad de un mayor endurecimiento de la política monetaria?”, se preguntan desde Berenberg.

125 PUNTOS EN 2022... ¿O MÁS?

La tarea de pronosticador se ha complicado. En líneas generales, el mercado cree que se producirá una subida acumulada de 125 puntos básicos de aquí a finales de año. Puede ser que se produzca a la vez en los tres tipos del banco central, como ha ocurrido en julio, o que el instituto emisor decida hacer hincapié en unas tasas más que en otras. Sin embargo, Berenberg cree que el tipo de refinanciación del BCE cerrará 2022 en el 1,5% desde el 0,50% actual. Las otras dos tasas, los tipos de interés de la facilidad marginal de crédito y de la facilidad de depósito están ahora en el 0,75% y 0,00%, respectivamente, por lo que, si hacemos caso al consenso actual acabarán en el 1,5% y en el 0,75%.

La firma hanseática subraya que "el acuerdo unánime del BCE sobre una nueva defensa contra las turbulencias de los mercados hace que sea más seguro que el banco central vaya más rápido en los próximos meses”. Además, “ha elevado el nivel de partida de las subidas de tipos adicionales que se producirán a finales de este año, aumentando los tipos en 50 puntos básicos en lugar de los 25 puntos básicos anunciados previamente el 21 de julio", lo que deja las puertas abiertas a que en septiembre haga otro incremento igual.

Hugo Le Damany y François Cabau, economistas AXA Investment Managers esperan otros 50 puntos básicos dentro de dos meses, pero señalan “el riesgo de que la subida de septiembre u octubre sea de 25 puntos básicos (en lugar de 50) debido a las preocupaciones sobre el crecimiento”. Los expertos de Bank of America son más osados y ven opciones de que “la subida sea más rápida, de 75 puntos básicos en septiembre, también podría tener que parar antes y que no hubiera movimientos en diciembre”.

La magnitud de las próximas subidas se adoptará equilibrando los riesgos de inflación y de recesión. A corto plazo, la repercusión gradual de unos precios aún más altos del gas natural podría elevar aún más la inflación. Al mismo tiempo, una temporada turística prometedora después de dos veranos perjudicados por el Covid-19 retrasará probablemente el inicio de la recesión en la zona euro hasta el cuarto trimestre.

En consecuencia, en los próximos meses el BCE probablemente se centrará más en la inflación actual que en los riesgos de recesión. “Esperamos que los datos de agosto -los últimos disponibles en la reunión de septiembre del BCE- muestren un nivel de inflación del 9%. Por lo tanto, esperamos que el BCE aumente los tipos en 50 puntos básicos el 8 de septiembre, seguidos de movimientos de 25 puntos básicos el 10 de octubre y el 15 de diciembre”, especulan desde Berenberg.

Sin embargo, se empieza a descontar que el BCE reconozca finalmente en diciembre que la recesión no es un riesgo sino la nueva realidad. Por ahora, Lagarde esconde la cabeza bajo el ala y proclama que “no hay recesión”, pero se la espera y los expertos aluden a una gran revisión a la baja de las perspectivas del BCE para el PIB real que debería rebajar su valoración de los riesgos de inflación.

“En diciembre, el BCE también ampliará un año el horizonte de sus proyecciones. Las nuevas previsiones para 2025 se convertirán en el indicador de la orientación de la política del BCE a medio plazo”, alertan desde Berenberg. Tras la recesión y además del retorno gradual de la inflación hacia el objetivo del 2%, que el BCE espera de todos modos, “los modelos del BCE podrían sugerir que la inflación volverá al 2% en 2025. De ser así, las palomas del BCE podrían no ver la necesidad de más subidas” y el banco central acabará con su racha de incrementos en 2023 y 2024.