El Banco de Corea mantiene los tipos en el 2,5% y avisa del impacto de la guerra en inflación y crecimiento
El Bank of Korea (Banco de Corea) ha decidido este viernes mantener sin cambios su tipo de interés de referencia en el 2,5%, en una decisión unánime que refleja el complejo equilibrio al que se enfrenta la autoridad monetaria entre el control de la inflación y el apoyo al crecimiento económico.

En su comunicado, el banco central subraya que la incertidumbre sigue siendo "muy elevada" por la guerra en Oriente Medio, con presiones al alza sobre los precios, riesgos a la baja para el crecimiento y una mayor volatilidad en los mercados financieros y de divisas. En este contexto, considera "apropiado mantener el nivel actual de los tipos" mientras evalúa la evolución del conflicto y su impacto.
El organismo reconoce que la inflación está repuntando con fuerza. En marzo, el IPC se situó en el 2,2%, impulsado por el encarecimiento de los productos energéticos, mientras que la subyacente también se mantuvo en el 2,2%. De cara al conjunto del año, prevé que la inflación se sitúe en la parte media-alta del rango del 2% y supere claramente la previsión de febrero.
Al mismo tiempo, el crecimiento se debilita. Aunque la economía sigue apoyada en las exportaciones —especialmente de semiconductores— y en la recuperación del consumo, el banco central anticipa una desaceleración mayor de lo previsto, con un PIB que quedará por debajo del 2% estimado anteriormente.
El Banco de Corea advierte además de que el conflicto está generando cuellos de botella en la producción, deteriorando la confianza económica y elevando los costes energéticos, lo que complica aún más el escenario.
MENSAJE PRUDENTE Y SIN GUÍA CLARA
La institución ha optado por un mensaje deliberadamente prudente, sin ofrecer una orientación clara sobre próximos movimientos. Según destacan los analistas, esta cautela también responde al relevo en la gobernación previsto para finales de abril, lo que deja margen de maniobra al futuro responsable de la política monetaria.
El banco insiste en que sus decisiones dependerán de la evolución de la inflación, el crecimiento y la estabilidad financiera, en un entorno marcado por la volatilidad del tipo de cambio —el won llegó a debilitarse hasta la zona de 1.500 por dólar— y por los movimientos en los mercados de deuda.
ING: EL SIGUIENTE MOVIMIENTO SERÁ UNA SUBIDA
Desde ING consideran que, pese a la pausa actual, la dirección de la política monetaria sigue inclinada hacia un sesgo restrictivo. La entidad cree que el banco central está cada vez más preocupado por el impacto inflacionista del shock energético, especialmente en un contexto de debilidad de la divisa.
"El énfasis en la sensibilidad de la inflación y en los riesgos al alza sugiere un sesgo más hawkish", señalan, al tiempo que apuntan a que el impacto del conflicto actual es incluso mayor que el de la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022.
ING prevé que el próximo movimiento del banco central sea una subida de tipos, con una posibilidad relevante de que se produzca en julio. A su juicio, las presiones inflacionistas —derivadas tanto de la energía como del sector tecnológico— irán ganando peso en los próximos meses, mientras que el crecimiento, aunque más débil, evitará la recesión.
Además, destacan que la fortaleza de las exportaciones tecnológicas y la demanda de chips seguirán actuando como colchón para la economía surcoreana, limitando el impacto negativo del encarecimiento del petróleo.




