El banco central de Australia sube tipos al 4,35% por la presión de la inflación
El Banco de la Reserva de Australia (RBA) ha decidido este martes elevar su tipo de interés oficial en 25 puntos básicos, hasta el 4,35%, en un contexto de repunte de la inflación y de mayor incertidumbre por el impacto del conflicto en Oriente Medio.

La decisión, adoptada por mayoría, supone la tercera subida consecutiva de tipos y responde a la constatación de que la inflación ha repuntado con fuerza en la segunda mitad de 2025 y sigue mostrando presiones en el inicio de 2026, impulsada tanto por tensiones de capacidad como por el encarecimiento de la energía.
La entidad subraya que el conflicto en Oriente Medio ha provocado un aumento significativo de los precios del combustible y otras materias primas, lo que ya está trasladándose a la inflación. Además, detecta señales de que las empresas están empezando a repercutir estos mayores costes en los precios finales, al tiempo que las expectativas de inflación a corto plazo han aumentado.
En este contexto, el banco central considera que la inflación se mantendrá por encima de su objetivo durante un tiempo, con riesgos sesgados al alza, lo que justifica el endurecimiento de la política monetaria.
Las previsiones actualizadas contemplan que la inflación subyacente alcance un máximo más alto de lo previsto anteriormente antes de moderarse, a medida que el crecimiento de la demanda se desacelere y las presiones de capacidad se reduzcan como consecuencia de los tipos más elevados.
En paralelo, las condiciones financieras se han endurecido en lo que va de año, con subidas en los tipos del mercado monetario y en las rentabilidades de la deuda pública, así como una apreciación del tipo de cambio, aunque el crédito sigue disponible para hogares y empresas.
No obstante, la institución advierte de que existen elevadas incertidumbres sobre la evolución de la economía. Un conflicto más prolongado o intenso podría elevar aún más los precios de la energía y, con ello, la inflación, al tiempo que podría lastrar el crecimiento tanto en Australia como en sus principales socios comerciales.
La decisión fue respaldada por ocho miembros del consejo, mientras que uno votó a favor de mantener los tipos sin cambios en el 4,10%. El banco central señala que seguirá atento a la evolución de los datos y del entorno económico para ajustar su política con el objetivo de garantizar la estabilidad de precios y el pleno empleo.




