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03/08/2022 10:30:43

La desaceleración manufacturera y de servicios contrae la economía de la eurozona

"La perspectiva económica de la zona euro se ha ensombrecido al comienzo del tercer trimestre", apunta S&P Global. El índice PMI refleja que, por primera vez desde febrero de 2021, la actividad total de la eurozona se contrajo en julio, debido a que la profundización de la desaceleración manufacturera estuvo acompañada de otra desaceleración en el sector servicios.


El índice Compuesto de Actividad Total de la zona euro ajustado estacionalmente cayó por debajo del nivel de ausencia de cambios de 50 en julio. Al situarse en 49,9, por debajo de 52 registrado en junio, la última lectura indicó la primera contracción de la actividad empresarial del sector privado desde febrero de 2021, aunque el ritmo de declive fue leve en general.

El sector manufacturero fue un lastre significativo para la economía de la zona euro en julio, ya que los volúmenes de producción cayeron al ritmo más rápido desde mayo de 2020. La actividad del sector servicios siguió aumentando en general, pero el crecimiento se desaceleró hasta su nivel más bajo desde los problemas relacionados con la variante ómicron a principios de año. Las empresas encuestadas en ambos sectores subrayaron el impacto perjudicial que la alta inflación está teniendo en los niveles de producción y de actividad a medida que las empresas se ajustan a volúmenes de pedidos más bajos. Los problemas de suministro y la creciente incertidumbre entre los clientes también se mencionaron como factores negativos.

Todos los países de la zona euro estudiados para los que se disponen de datos registraron descensos en sus respectivos índices PMI Compuestos en todos los ámbitos. Alemania e Italia registraron un declive de los niveles de actividad total en julio, y sus índices cayeron hasta sus mínimas de veinticinco y dieciocho meses respectivamente. Francia y España siguieron registrando un crecimiento de la economía del sector privado al comienzo del tercer trimestre, aunque se observaron pérdidas de impulso en ambos países. Por su parte, España solo logró registrar una expansión moderada de la actividad total, que fue la más lenta en la actual secuencia de seis meses de expansión. Mientras tanto, la economía francesa aumentó al ritmo más débil desde abril de 2021.

La demanda de productos y servicios de la zona euro cayó en julio. Según las empresas encuestadas, la caída de los volúmenes de nuevos pedidos recibidos fue debida a los altos precios, y las empresas mencionaron la disminución de la demanda de los clientes y la creciente indecisión para realizar gastos a medida que el poder adquisitivo está bajo presión. Excluyendo las reducciones observadas durante la pandemia y en los períodos de confinamiento, la caída de los nuevos pedidos fue la más fuerte en poco más de nueve años. También hubo un declive más pronunciado en la demanda de exportaciones en julio, ya que los nuevos pedidos del extranjero disminuyeron al ritmo más rápido en poco más de dos años.

Dado que los nuevos pedidos disminuyeron a un ritmo más rápido que la producción, los últimos datos de la encuesta revelaron una reducción en las presiones de capacidad. Los datos sectoriales mostraron que esta disminución fue impulsada exclusivamente por los fabricantes, aunque las empresas de servicios registraron un aumento más lento en los volúmenes de pedidos pendientes.

RESISTENCIA DEL EMPLEO

Mientras tanto, el empleo en la zona euro mostró cierto grado de resistencia a principios del tercer trimestre, ya que la tasa de creación de empleo en el sector privado continuó por encima de su promedio histórico (que se remonta a 1998). Los esfuerzos para abordar la escasez de personal respaldaron la actividad de contratación, según algunas empresas encuestadas. No obstante, el aumento del número de dotación de personal fue el más lento en 15 meses.

Esta tendencia más débil del empleo estuvo en línea con una caída de la confianza empresarial en la zona euro. Las expectativas de producción futura se desplomaron hasta su nivel más bajo desde los confinamientos iniciales por la COVID-19 en la primera mitad de 2020. La guerra en Ucrania, las preocupaciones en torno al suministro futuro de gas, la alta inflación y los riesgos de recesión se citaron como las principales razones que respaldaron el sentimiento pesimista.

Por último, las presiones inflacionistas se mantuvieron históricamente elevadas en julio, aunque hubo una ligera moderación en las tasas de aumento de los costes de los insumos y de los precios de venta, ya que ambos aumentaron a su tasa más débil desde febrero pasado.

Mientras, el índice PMI de Actividad Comercial del Sector Servicios de la zona euro se situó en 51,2 en julio, por debajo de 53 registrado en junio e indicando el aumento más lento de la actividad del sector servicios desde enero pasado. Según los informes de las empresas encuestadas, la disipación del rebote tras el relajamiento de las restricciones posterior a la pandemia y la disminución de las presiones de la demanda impulsaron el debilitamiento de la expansión al comienzo del tercer trimestre.

Por primera vez desde abril de 2021, los nuevos pedidos recibidos por las empresas de servicios de la zona euro registraron una contracción. Las empresas del panel mencionaron con frecuencia el aumento de precios como uno de los principales motivos que conllevaron a la reducción de la demanda. Los nuevos pedidos de clientes del extranjero también cayeron, y el declive se aceleró al ritmo más rápido desde marzo de 2021.

Mientras tanto, las empresas de servicios registraron un aumento más lento de las cargas de trabajo, y los volúmenes de pedidos pendientes aumentaron solo marginalmente, ya que una demanda más débil permitió a las empresas reducir cierta presión en sus capacidades. El empleo continuó aumentando, aunque a la tasa más baja en cinco meses.

Con respecto a los precios, las empresas encuestadas se enfrentaron una vez más a presiones de costes elevados. Las empresas continuaron repercutiendo el aumento de sus costes a los clientes a medida que los precios de venta subieron de nuevo. No obstante, las tasas de inflación disminuyeron en ambos casos.

Por último, la confianza empresarial se desplomó hasta su mínima de 21cmeses en julio en medio de la preocupación en torno a la fortaleza subyacente de la zona euro y la economía mundial.

MAYORES CAÍDAS DE LA PRODUCCIÓN Y LA DEMANDA EN CASI UNA DÉCADA

S&P Global Market Intelligence señala que los últimos datos de la encuesta indican una contracción del PIB en julio. "La inflación vertiginosa, el aumento de los tipos de interés y la preocupación por el suministro, especialmente de la energía, han conllevado a las mayores caídas de la producción y la demanda en casi una década, salvo los meses de confinamiento por la pandemia".

"El muy esperado aumento del gasto de los consumidores tras la relajación de las restricciones de la pandemia se está frustrando a medida que los hogares están cada vez más preocupados por el aumento del coste de vida, lo que significa que el gasto discrecional se está desviando a elementos esenciales como los alimentos, las facturas de suministro y el pago de préstamos. Al mismo tiempo, el gasto empresarial está siendo limitado por una mayor cautela y aversión al riesgo en medio de un panorama económico más sombrío", comenta.

La agencia añade que "se puede obtener un cierto grado de alivio de la caída en la presión de los precios señalada por la encuesta, que debería traducirse en una inflación más baja en los próximos meses. No obstante, esta relajación de la inflación podría no materializarse si los precios de la energía aumentan a medida que nos acercamos al invierno. A las empresas también les preocupa que las limitaciones energéticas puedan además conducir potencialmente a más restricciones en la actividad económica, lo que generaría nuevos problemas de suministro y más aumentos de precios".