Cuatro escenarios para Irán tras el alto el fuego: ¿cuál tiene más probabilidad de materializarse?
¿Qué implicaciones puede tener el actual alto el fuego que han acordado EEUU e Irán? Esa es la pregunta que planea en los mercados desde que este martes por la noche se confirmase la tregua en el conflicto de Oriente Medio. Los expertos siguen insistiendo en la "fragilidad" de este paréntesis, ya que el desenlace de las negociaciones es más incierto que nunca, pero también confían en un posible acuerdo que termine con la incertidumbre de los inversores y ayude a la economía mundial a volver a su ser.

Es el caso de los analistas de J. Safra Sarasin Sustainable AM, que han elaborado un cuadro con los cuatro posibles escenarios que, a su juicio, pueden salir del alto el fuego. Aunque reconocen que podría pasar cualquier cosa durante las negociaciones que se mantendrán mientras dure la tregua, sobre todo teniendo en cuenta que las posturas de las partes "permanecen muy alejadas", también lo es que manejan un escenario base, al que otorgan un 40% de probabilidad, que prevé que se alcanzará un acuerdo formal que evite una nueva escalada de las tensiones.
"En este contexto, el precio del petróleo debería estabilizarse en torno a los 80–85 dólares por barril hacia finales de año, lo que ayudaría a mitigar el impacto económico frente a un escenario de conflicto prolongado", comentan estos estrategas, que además esperan que el mercado de bonos "siga reflejando ciertas expectativas de subidas de tipos, con rentabilidades a largo plazo estables o ligeramente a la baja". En este escenario Irán mantiene el "control de facto" del estrecho de Ormuz, pero "permite que pase la mayor parte del tráfico". No obstante, "es posible que los niveles de tráfico marítimo previos a la guerra no se recuperen por completo y que persista una prima de riesgo geopolítico".
En lo que respecta al dólar estadounidense, en este escenario de acuerdo "aún tendría margen para depreciarse tras su reciente repunte, mientras que el oro podría volver a situarse por encima de los 5.000 dólares por onza. Por su parte, la renta variable debería recuperar terreno", comentan.
Asimismo, apuntan que incluso en este escenario base, "la economía global estará peor que si el conflicto no se hubiera producido". "Los mercados energéticos y de materias primas sufrirán disrupciones durante meses, y la escasez de fertilizantes mantendrá elevados los precios de los alimentos", remarcan. Sin olvidar que la inflación en las economías avanzadas "será entre 0,2 y 0,6 puntos porcentuales más alta, y el crecimiento entre 0,2 y 0,3 puntos inferior".
"Ante el aumento de las expectativas de inflación de los hogares, esperamos que el Banco Central Europeo (BCE) suba los tipos dos veces este año (en junio y septiembre) y que el Banco de Inglaterra (BoE) lo haga una vez (en junio)", comentan estos analistas, que ven "probable que la Reserva Federal (Fed) mantenga los tipos sin cambios, recortándolos solo una vez el próximo año".
Creen también que las "condiciones financieras más restrictivas seguirán lastrando el crecimiento". En sus propias palabras, "es probable que algunas de estas subidas se reviertan en 2027, aunque no antes de la segunda mitad del año"
El siguiente escenario al que los expertos de J. Safra Sarasin dan más probabilidad, concretamente un 30%, es el que apunta a una retirada de EEUU. En este caso, no habría acuerdo y el alto el fuego sería "indeterminado". Además, el estrecho de Ormuz seguiría bajo el "control de facto" de Irán, que "limitaría la reanudación de los flujos, manteniendo la oferta estructuralmente más baja".
En este escenario el petróleo solo bajaría hasta 90 dólares por barril a final de año, mientras que, como en el caso anterior, habría un "retroceso parcial de las expectativas de bajadas de tipos", ya que el mercado mantendría "algunas expectativas de endurecimiento", y las rentabilidades de los bonos se mantendrían "estables o ligeramente inferiores" a las actuales. El oro, por su parte, repuntaría a 5.000 dólares en el corto plazo, mientras que para el S&P 500 se mantendría un objetivo de 7.400 puntos.
"El riesgo de un nuevo conflicto, así como de un nuevo cierre del estrecho, seguiría siendo elevado", comentan desde la gestora, y "los efectos estanflacionarios serían algo más intensos que en el escenario con acuerdo, aunque la respuesta de los bancos centrales sería, en líneas generales, similar".

El de escalada prolongada, al que los analistas de J. Safra Sarasin Sustainable AM dan una probabilidad del 20%, sería el tercero de los escenarios que pueden producirse tras el alto el fuego. En este caso, se produciría una "espiral negativa" y es que podría ocurrir que otros países del Golfo entrasen en guerra. El precio del petróleo podría llegar a superar los 150 dólares por barril, aunque finalmente se estabilizaría en torno a los 100 dólares.
"La escasez de petróleo, gas, fertilizantes y otras materias primas empujaría a la economía mundial a la recesión, con una inflación al menos 2 puntos porcentuales más alta", exponen, y los bancos centrales acometerían "recortes profundos" de los tipos de interés. Por su parte, los bonos ofrecerían "rentabilidades sustancialmente más bajas", mientras que el dólar subiría frente a todos sus pares. Además, la "mayor volatilidad" podría frenar "temporalmente" al oro, y las bolsas sufrirían importantes caídas.
Y el último de los escenarios, al que los expertos de la gestora dan solo una probabilidad del 10%, es el de un colapso del régimen iraní (quizá bajo presión interna), que vendría acompañado por una apertura total del estrecho de Ormuz y el consecuente restablecimiento del libre tránsito de buques. "Un gobierno sucesor podría buscar mejorar las relaciones con la región y con Occidente, eliminando un riesgo geopolítico significativo", comentan al respecto.
En este caso el petróleo volvería a caer hasta los 65 dólares por barril para finales de año, y el impacto económico sería "limitado". El dólar caería, y el EUR/USD se situaría en los 1,20 dólares. El oro navegaría de nuevo hacia los 5.000 dólares la onza, mientras que en renta variable caería la volatilidad y se mantendrían los objetivos actuales de cierre (en el caso del S&P 500, en 7.400 puntos).




