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05/10/2021 10:44:35

El crecimiento económico de la eurozona se modera otra vez en septiembre, según PMI

La escasez de insumos dificultó la producción del sector manufacturero y la actividad del sector servicios en septiembre, segundo mes consecutivo en el que el crecimiento económico de la zona euro se desacelera, indicando una nueva ralentización desde los máximos de quince años registrada en julio pasado. Los ritmos de crecimiento de los nuevos pedidos y del empleo también se atenuaron, mientras que las expectativas sobre la actividad futura de las empresas fueron las menos optimistas desde febrero pasado.


Así se refleja en el último índice PMI Compuesto de Actividad Total de la eurozona, publicado este martes y elaborado por la consultora Markit. Disminuyó de 59 registrado en agosto a 56,2 en septiembre, señalando su lectura más baja desde abril pasado. Si bien indica una fuerte expansión de la actividad empresarial, señaló una desaceleración considerable con respecto a las expansiones observadas entre junio y agosto, que estuvieron entre las más rápidas en los veintitrés años de recopilación de datos.

Por sectores, los datos mostraron que la actividad del sector servicios creció a un ritmo más rápido que el de la producción manufacturera por primera vez desde que comenzó la pandemia de la COVID-19 a principios de 2020, reflejando la vulnerabilidad del sector manufacturero a los persistentes problemas relacionados con el suministro. De todas formas, los ritmos de crecimiento en ambos sectores fueron considerablemente más lentos que en agosto.

El análisis por países reveló una pérdida generalizada del impulso del crecimiento en septiembre. De las economías estudiadas, fue Irlanda la que se expandió al ritmo más rápido, mientras que se observaron expansiones más lentas en las dos economías más grandes del bloque (Francia y Alemania).

La demanda de productos y servicios de la zona euro aumentó por séptimo mes consecutivo en septiembre, pero el ritmo de expansión se ralentizó de nuevo y cayó hasta su mínima de cinco meses. Una vez más, como sucedió con la actividad total, la desaceleración fue generalizada a nivel sectorial y fue más pronunciada en el sector industrial. No obstante, los productores de bienes aún registraron un aumento más fuerte de las ventas que sus homólogos del sector servicios, en parte debido a la resistente demanda de exportaciones. En las empresas del sector servicios, las ventas internacionales solo aumentaron a un ritmo leve en septiembre.

El crecimiento del empleo en la zona euro aumentó a un ritmo marcado en septiembre, a pesar de atenuarse con respecto a agosto. Esta tendencia fue evidente en todos los estados miembros estudiados, con un crecimiento del empleo particularmente marcado en Irlanda. No obstante, los indicios de limitaciones de capacidad aún fueron evidentes, ya que los pedidos pendientes de realización en la zona euro aumentaron fuertemente y por séptimo mes consecutivo.

Las empresas mantuvieron un elevado nivel de confianza sobre la perspectiva en el plazo de doce meses en septiembre, a pesar de que el nivel de optimismo cayó hasta su mínima desde febrero pasado.

Por último, tras haberse moderado ligeramente en agosto, las tasas de inflación se volvieron a acelerar en septiembre. De hecho, los costes de los insumos aumentaron a una tasa igual que la más rápida jamás registrada (desde julio de 1998), mientras que las tarifas cobradas aumentaron a una tasa que solo fue superada por las registradas en junio y julio pasados. El aumento más rápido de los costes de los insumos en general fue impulsado por las empresas de servicios, aunque los precios de venta aumentaron a un ritmo más rápido en ambos sectores.

SECTOR SERVICIOS

Por su parte, el Índice PMI de Actividad Comercial del Sector Servicios de la zona euro disminuyó hasta el nivel 56,4 en septiembre, su lectura más baja desde abril pasado, y señaló una marcada disminución desde el nivel 59 registrado en agosto. De todas formas, el índice sigue señalando una fuerte expansión de la actividad comercial del sector servicios. La demanda de servicios de la zona euro aumentó por quinto mes consecutivo en septiembre, aunque la expansión fue la más débil observada en este período. Los nuevos pedidos procedentes de clientes del extranjero crecieron solo marginalmente en septiembre, tras haber registrado incrementos relativamente sólidos en los tres meses anteriores.

Las empresas siguieron contratando personal adicional a un ritmo acelerado en septiembre, aunque la tasa de crecimiento del empleo se redujo hasta su mínima de cuatro meses. Se produjo un nuevo incremento de la contratación debido a un aumento de los trabajos pendientes (es decir, los pedidos recibidos, pero aún sin completar).

Las empresas de servicios se mantuvieron muy optimistas de que los niveles de actividad aumentarán en los próximos doce meses a medida que las economías mundiales se recuperen de la pandemia. Sin embargo, el grado de confianza se redujo hasta su mínima de seis meses.

Los datos de los precios mostraron tendencias inflacionistas más fuertes tanto para los precios de compra como para los precios de venta en septiembre. Los precios de los insumos aumentaron al ritmo más rápido desde mediados de 2008, mientras que la inflación de las tarifas cobradas se mantuvo entre las más altas observadas en más de veinte años.

"La situación económica actual en la zona euro es una mezcla no deseada de crecientes presiones en los precios y un crecimiento más lento. Ambos están vinculados a la escasez de oferta, especialmente en el sector manufacturero, que ha experimentado una caída más pronunciada del crecimiento de la producción que la actividad del sector servicios", señalan desde Markit.

Creen que, "dado que es probable que la escasez de suministro continúe afectando la fabricación hasta bien entrado el año 2022, la economía se ha vuelto cada vez más dependiente del sector servicios para mantener una senda de recuperación sólida. No obstante, el sector servicios también está experimentando una marcada atenuación del crecimiento de la demanda, que puede explicarse con menos facilidad por la escasez, y está en parte vinculada a que los clientes se ven desalentados por la preocupación con respecto a la persistencia de la pandemia y por los precios más altos, así como por una cierta moderación del gasto tras la reapertura inicial de la economía".

"Aunque por ahora el ritmo de expansión en general sigue siendo relativamente sólido según los estándares históricos, la economía entra en el último trimestre del año con una trayectoria de crecimiento cada vez más lento. Una caída en la confianza empresarial hasta su nivel más bajo desde febrero pasado suma más riesgos a la baja para las perspectivas", destacan.