El bitcoin y las criptos vuelven a teñirse de rojo por la persistente incertidumbre geopolítica
Las criptomonedas vuelven a girarse a la baja. El bitcoin (BTC) cede más de un 1% en las últimas 24 horas y el ethereum (ETH) cede más de un 3% en el mismo período. Así, las dos criptomonedas más grandes del mercado cotizan en torno a los 88.800 dólares y los 2.900 dólares, con caídas semanales que rondan el 7% y el 12%, respectivamente.

Las altcoins no lo hacen mejor. XRP, Binance coin (BNB), solana (SOL), cardano (ADA), dogecoin (DOGE) o chainlink (LINK), entre otros tokens, caen algo más de un 2% de media. En el lado positivo destacan las alzas de más del 2% en tron (TRX) y de algo más del 1% en monero (XMR), que, no obstante, ha perdido más de un 25% de su valor en los últimos siete días.
En cuanto a los fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés) al contado, los de bitcoin cerraron la jornada con salidas netas de 32,2 millones de dólares y los de ETH, con salidas netas de 42 millones de dólares. Cabe señalar que apenas hubo movimientos en la mayoría de los fondos, ya que las pocas salidas se concentraron en unos pocos productos cotizados, como el IBIT o el ETHA, ambos gestionados por BlackRock.
Numerosos expertos advierten que la incertidumbre sigue siendo la norma en el mercado, ya que la incertidumbre geopolítica no se ha reducido pese al preacuerdo alcanzado entre EEUU y la OTAN sobre Groenlandia. El presidente de EEUU, Donald Trump, apenas ha dado detalles sobre el mismo y Dinamarca insistió en que su soberanía sobre la isla no estaba sujeta a discusión. Además, los analistas advierten que la volatilidad seguirá siendo la tónica habitual en el mercado por la imprevisibilidad de las políticas del presidente estadounidense.
Esta aversión al riesgo es lo que está lastrando a las criptomonedas y beneficiando a activos considerados más seguros, como el oro, que se acerca a los 5.000 dólares. Ello, a pesar de que la debilidad del dólar ha sido históricamente positiva para el bitcoin, pero, en estos momentos, la criptomoneda reina sigue negociándose como un activo de riesgo.
"Las criptomonedas aún se negocian como un amplificador de volatilidad en lugar de un activo defensivo. La venta por liquidación eliminó el exceso de apalancamiento, pero la incertidumbre sobre políticas, costos de financiamiento y regulación mantiene a los inversores selectivos en lugar de agresivos", explica Wenny Cai, directora de operaciones de Synfutures, en declaraciones concedidas a CoinDesk.
Por otro lado, la decisión del Banco de Japón (BOJ) tampoco parece que pueda favorecer al bitcoin a corto plazo. El organismo decidió mantener su tasa de referencia en el 0,75%, al tiempo que aumentó sus pronósticos de crecimiento e inflación para los ejercicios fiscales 2025 y 2026, citando apoyo a la política fiscal expansiva de la primera ministra Sanae Takaichi. Según algunos estrategas, es probable que el yen permanezca débil en el corto plazo, un pronóstico que podría ser bajista para BTC dado la fuerte correlación positiva reciente entre ambos activos.
Por otro lado, las rentabilidades de los bonos japoneses volvieron a subir, lo que podría seguir presionando al bitcoin. Cuando los rendimientos japoneses a largo plazo se disparan, aumenta el costo de endeudamiento global y fomenta que los inversores retiren dinero hacia activos más seguros y que generen intereses. Ese cambio normalmente perjudica a los mercados especulativos como las criptomonedas, que dependen de condiciones financieras relajadas y de abundante liquidez.
Y lo peor podría estar por venir. Según los analistas de Glassnode, varios indicadores on-chain, como el coste base de los compradores a corto plazo, parece adelantar nuevas caídas para la criptomoneda reina. En concreto, sugieren que gran parte de la presión vendedora proviene de inversores que acumularon BTC entre principios y mediados de 2025 y que ahora están saliendo de sus posiciones a medida que el precio revisita su rango de entrada.
"El exceso de oferta persiste, ya que los compradores recientes siguen enfrentando resistencia superior, limitando el seguimiento alcista y dejando las subidas vulnerables a la distribución", señalan. Además, estos analistas afirman que la acumulación sigue siendo selectiva en lugar de agresiva, sin alcanzar la demanda sostenida que normalmente se asocia con un rally alcista sostenido.




