ECOBOLSA - El BCE, contra los fantasmas de su pasado: "Se trata de un ejercicio de equilibrio"

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12/06/2026 06:00:00

El BCE, contra los fantasmas de su pasado: "Se trata de un ejercicio de equilibrio"

El Banco Central Europeo (BCE) cumplió con lo esperado y ayer se convirtió en el primer gran banco central del mundo en subir los tipos de interés. El organismo presidido por Christine Lagarde decidió elevar el precio del dinero en 25 puntos básicos (pb) ante la amenaza de una inflación cada vez más alta por los efectos del conflicto de Oriente Próximo. Una decisión, además, que fue "unánime y sin reservas".

El BCE, contra los fantasmas de su pasado: Se trata de un ejercicio de equilibrio

"Cada uno tiene que hacer lo que le corresponde. Nuestro trabajo es la estabilidad de precios", aseguró la presidenta del BCE, al tiempo que aseguró que no se discutieron alternativas debido al empeoramiento del cuadro macroeconómico. De hecho, el organismo prevé ahora una mayor inflación y un menor crecimiento para los dos próximos años. "El principal riesgo sería no tomar este tipo de decisión", subrayó Lagarde.

Para los expertos de ING, esta decisión no es sorprendente, pero evidencia que el BCE está "luchando contra los fantasmas del pasado". En concreto, explican, contra su reacción tardía al shock inflacionario de 2021 y 2022 en plena pandemia de Covid-19. Recordemos que, en aquel momento, el BCE se aferró durante demasiado tiempo a la idea de que el repunte de la inflación provocado por perturbaciones en la oferta era "transitorio" y podía pasarse por alto. "De no haber existido la experiencia de 2022, es probable que hoy se siguiera utilizando esa misma etiqueta", explican desde la entidad neerlandesa.

Y es que, hasta ahora, el aumento de la inflación general se ha mantenido "relativamente moderado" y, aunque será difícil evitar los efectos indirectos de los mayores precios de la energía sobre otros componentes, las últimas encuestas sobre expectativas de inflación muestran incluso un ligero descenso. Eso, indican, se refleja en las proyecciones del BCE que, si bien dibujan un escenario más sombrío para los dos próximos años, incorporan una leve mejora para 2028 respecto a las previsiones del pasado mes de marzo. "En conjunto, no se tratan precisamente de unas previsiones que justifiquen de inmediato una política agresiva de subidas de tipos", apuntan.

Por ello, ING considera "imperfecta" la comparación con la situación de 2022, especialmente en lo relativo al estímulo fiscal y al ahorro acumulado. Entonces, la inflación de la eurozona ya superaba el 4% interanual cuando se produjo el shock energético. De hecho, la "tristemente célebre" reacción tardía del BCE se materializó con una primera subida de tipos en julio de 2022, cuando la inflación general ya superaba el 8% interanual.

"Además, en aquel entonces, menos del 25% de los principales componentes de la inflación registraban tasas inferiores al 1% interanual. En abril de este año, esa proporción era del 50%", destacan desde la entidad neerlandesa, "Aun así, los recuerdos de 2022 —y el reconocimiento de que el BCE mantuvo durante demasiado tiempo la narrativa de una inflación transitoria— están impulsando ahora la inclinación hacia nuevas subidas de tipos".

Para ING, esta es una subida de tipos de "carácter preventivo" o de "seguro", ya que "el riesgo de no hacer nada y quedarse por detrás de la curva es mayor que el riesgo de que unos tipos más altos perjudiquen el crecimiento económico". Algo similar opina Madison Faller, estratega de Inversiones Globales de JP Morgan Private Bank, que define esta subida como un "giro, pero no una ruta predeterminada", ya que mecánico "requeriría que las expectativas de inflación se elevaran de forma significativa". "La crisis energética merma el poder adquisitivo y la confianza, y una política más restrictiva puede agravar esa presión. Se trata de un ejercicio de equilibrio", destaca.

La gran pregunta, dicen los expertos, es cómo reaccionará el banco si la inflación sube más de lo esperado y si este va más allá de un repunte puntual por el impacto de la guerra del golfo Pérsico. Christian Hantel, director de deuda corporativa global de Vontobel, señala que los tipos de interés oficiales se sitúan ahora cerca del nivel neutral, lo que deja "cierto margen" para nuevas subidas antes de que se vuelvan restrictivos.

"Sin embargo, el débil impulso del crecimiento económico en Europa hace poco probable un ciclo prolongado de subidas", agrega. En esta misma línea se encuentra Felix Feather, economista de Aberdeen Investments, que destaca que, al describir su nueva postura de política monetaria como "bien posicionada", el BCE "podría estar insinuando que no está preparando ningún endurecimiento adicional en este momento". "No encontramos nada en esta declaración que haga tambalear nuestra convicción previa: nos mantenemos en nuestra previsión de que esta subida sea algo puntual. Aunque existe un riesgo claro de nuevas subidas, especialmente si la guerra con Irán se recrudece", agrega.

No obstante, ING apunta que continuar subiendo los tipos aumenta el riesgo de repetir otro error del pasado: las subidas de tipos de 2011, cuando el BCE pensó que la crisis de deuda soberana europea había terminado y que la inflación empezaba a repuntar, para descubrir pocos meses después que la economía de la eurozona estaba al borde de la deflación. "Aquellas subidas tuvieron que revertirse rápidamente. Subestimar el impacto de un shock exógeno sobre el crecimiento es algo que ya ha ocurrido antes", advierte la entidad neerlandesa.

Por ello, JP Morgan cree que "quedarse estancado" en el debate sobre cuántas subidas hará el organismo "pueden distraer la atención de https://www.bolsamania.com/noticias/mercados/tipos-mas-altos-reglas-nuevas-sectores-ganan-cuando-bce-aprieta--22703836.html". Por ejemplo, el crédito en euros de alta calidad "puede ofrecer la oportunidad de salir del efectivo y asegurar un rendimiento de entre el 3,5% y el 4,5%", niveles que, en su opinión, "ya descuentan una cantidad significativa de riesgo".

"Del mismo modo, no consideraríamos la evolución del euro a partir de ahora como una cuestión de tipo de cambio unidireccional impulsada por el BCE. A corto plazo, el crecimiento, los diferenciales de tipos y los flujos siguen inclinándose hacia el dólar, por lo que los riesgos del EUR/USD siguen sesgados a la baja hasta finales de 2026. Pero hay margen para una recuperación más sólida a más largo plazo, a medida que esas fuerzas se vayan relajando", sentencia Faller.


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