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24/06/2022 07:19:28

Barclays anticipa un verano de "descontento" y sigue sin recomendar bolsas

El verano ya está aquí y todo apunta a que, en lo que tiene que ver con los mercados, va a ser complicado en extremo. Inflación disparada, bancos centrales también disparados en sus planes de normalización de las políticas monetarias, y un riesgo creciente de recesión. A todo esto se suma, por supuesto, la presión de la guerra sobre la economía, y el resultado es un cóctel que tiene a los inversores de los nervios.


"El verano del descontento". Así titula Barclays su último informe, en el que analiza lo que se espera para estos próximos meses. "La economía mundial se está desacelerando rápidamente. Pero, con una inflación tan elevada, los bancos centrales occidentales seguirán ahondando en una desaceleración", explica. "Creemos que es demasiado pronto para sobreponderar activos de riesgo a pesar del retroceso del segundo trimestre", añade.

SUS SIETE PREDICCIONES

Barclays resume en siete puntos sus predicciones veraniegas, desde lo que espera para la economía hasta lo que prevé para las bolsas, pasando por todos los riesgos que amenazan a una y otras.

1. Previsión macroeconómica. La firma financiera cree que se seguirá ahondando en la preocupante desaceleración económica, con unas perspectivas macro "sombrías" para el tercer trimestre del año en medio de múltiples amenazas. Así, destaca las alzas del petróleo, los nuevos cierres en China y la posibilidad de una recesión en Europa entre ellas.

2. Perspectivas de inversión. Barclays sigue infraponderando renta variable por todos estos riesgos que podrían impactar a la baja en los beneficios empresariales, como lo que acabe ocurriendo en China con el Covid o la elevada inflación. "Preferimos renta fija de alta calidad en mercados donde los bancos centrales agresivos ya han sido descontados, como EEUU y algunos mercados emergentes", explica.

3. Perspectivas económicas. Estos analistas reconocen que los riesgos de un aterrizaje duro de la economía han aumentado aún más ya que las persistentes presiones inflacionistas están obligando a los bancos centrales a acelerar el endurecimiento de sus políticas, a pesar de los signos de desaceleración del crecimiento. Barclays no prevé que la inflación se ralentice de forma significativa hasta 2023, frente a unas previsiones de crecimiento "significativamente menores" y unos tipos finales más altos.

4. La inflación de los alimentos. Si la inflación mundial es fuerte, la inflación de los alimentos puede considerarse "única", según Barclays, en el sentido de que las causas no están relacionadas solo con las pandemias y las guerras. Espera que sea más fuerte que otras tendencias de la inflación y cree que los riesgos están sesgados al alza. "Esto es preocupante para los mercados desarrollados y devastador para los mercados emergentes", reconoce.

5. Los cierres chinos. Los cierres en China debido al Covid-19 han tenido poca influencia en la inflación mundial en el primer semestre del año, en opinión de estos expertos. Los costes de los fletes y los precios de las exportaciones fueron "manejables", desde su punto de vista. Para el segundo semestre, explican que es probable que una demanda mundial más débil atenúe las presiones inflacionistas si los cierres progresivos desencadenan más perturbaciones de la oferta.

6. El dólar caro. Los niveles a los que cotiza el dólar reflejan los vientos de cola derivados del crecimiento de China, la seguridad energética europea y el endurecimiento monetario de la Fed. Según Barclays, parece demasiado pronto para vender dólar en estos momentos.

7. Fragmentación financiera en Europa. La crisis de deuda ha sido el gran tema desde la última reunión de política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), a la que se sumó el encuentro sorpresa para anunciar la creación de un mecanismo antifragmentación. En este sentido, Barclays no cree que sea probable una crisis de deuda en Europa este verano. Considera que la tendencia al alza de los rendimientos de la deuda soberana refleja, en líneas generales, los fundamentos de la misma y cree que los parámetros de la deuda son resistentes en términos históricos. "Además, creemos que el contexto institucional del BCE y de Europa debería mantener los diferenciales soberanos bajo control", concluye.