¿Y si Groenlandia es una estrategia de Trump para "rediseñar el sistema"?: así lo ve el mercado
La tensión entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos por Groenlandia va en aumento. Y es que el presidente Donald Trump ha amenazado con nuevos aranceles "hasta que se alcance un acuerdo para la compra total" de la isla del Ártico por parte de Washington. El impacto económico de este órdago comercial es innegable, pero sus implicaciones van mucho más allá.

"Groenlandia parece formar parte de una estrategia mayor, cuya naturaleza aún está por esclarecerse. Podría ser simplemente un instrumento para presionar a los miembros de la OTAN a aumentar su gasto en defensa, o bien formar parte de una estrategia más amplia para rediseñar el sistema internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial", asegura Daniel Loughney, director de renta fija para MIFL (Mediolaum International Funds).
Si se trata de lo primero, el experto cree que probablemente habrá otro "momento TACO", es decir, otra amenaza de aranceles o medidas que provoca volatilidad pero que finalmente no se materializa, y las preocupaciones se calmarán durante un tiempo.
"Si no hay momento TACO y los aranceles se aplican el 1 de febrero, existe una alta probabilidad de que la UE reaccione de forma más firme que en el pasado, con Macron, por ejemplo, pidiendo a la UE que active el llamado Instrumento Anticoerción, una herramienta que otorga a la UE amplios poderes para limitar el acceso comercial al bloque", añade Loughney.
De hecho, cree que esto podría generar una mayor división entre los participantes establecidos en el orden internacional actual, "provocando un desplazamiento más marcado hacia activos de calidad, con diferenciales de crédito más amplios y rendimientos de bonos gubernamentales a corto plazo más bajos".
Una opinión compartida con Alvise Lennkh-Yunus, director de calificaciones del sector público y soberano de Scope Ratings, para quien el resurgimiento de la incertidumbre sobre las relaciones comerciales entre la UE y Estados Unidos son fundamentales para las perspectivas de los ratings soberanos europeos.
"Aunque Europa sigue demostrando resistencia económica y fiscal, el grado de incertidumbre al que se enfrenta actualmente es elevado. Un entorno geopolítico difícil, agravado por los vientos políticos desfavorables dentro de Europa, pesa sobre las perspectivas crediticias a medio plazo de la región", dice.
Asimismo, Lennkh-Yunus remarca que lo realmente importante "son las implicaciones de la crisis de Groenlandia para la seguridad, las finanzas y la energía de Europa, así como la cohesión entre los Estados miembros de la UE".
Con todo, desde Scope señalan que en su escenario base siguen contemplando una perspectiva crediticia ampliamente resistente para Europa, marcada por la convergencia de las calificaciones y un optimismo cauteloso sobre el crecimiento y la situación fiscal, con tres salvedades importantes.
En primer lugar, "nuestra perspectiva parte del supuesto de que la UE puede seguir confiando en Estados Unidos como socio de seguridad creíble y fiable. En segundo lugar, que no se produzca una nueva escalada de la tensión con Rusia. Ambos riesgos, que podrían estar correlacionados, aumentarían significativamente la percepción de amenaza para la seguridad de Europa y, por lo tanto, probablemente darían lugar a un aumento más acusado del gasto en defensa, lo que debilitaría los perfiles crediticios de los Estados soberanos altamente endeudados (y, potencialmente, de los directamente afectados por la agresión rusa)".
La tercera advertencia se refiere a la política europea, ante las elecciones previstas para 2027 en Francia y Polonia, y la incertidumbre actual sobre la duración de la coalición alemana. "La polarización y fragmentación política en los Estados miembros más grandes de Europa corre el riesgo de socavar una respuesta europea integral y eficaz a las crecientes amenazas geopolíticas".
DÉJÀ VU ARANCELARIO
No obstante, algunos analistas como Jack Janasiewicz, gestor de fondos de Natixis IM Solutions, observan en este escenario un déjà vu con los aranceles anunciados en el Día de la Liberación.
"El resultado en aquel momento fue una reacción instintiva que tuvo un seguimiento limitado. En esta ocasión, la noticia de Groenlandia tiene menos impacto, la reacción instintiva resultante es menos severa y las ramificaciones a largo plazo previstas son aún menos preocupantes. Es probable que esta controversia se resuelva en los próximos días en Davos, ya que ambas partes pueden alcanzar fácilmente su objetivo final con un simple acuerdo".
Es más, pone el foco en que Estados Unidos quiere un mayor acceso a los recursos naturales y un mayor énfasis en las medidas de seguridad, mientras que Dinamarca quiere preservar su soberanía. "El simple hecho de permitir a EEUU un mayor acceso (ya tiene acceso, solo quiere más) apacigua a ambas partes y se disipan las tensiones".
Pero, ¿tendrá todo esto un impacto significativo y duradero en los mercados financieros? "Suponiendo que estemos en lo cierto y que se alcance un acuerdo a finales de semana, creemos que se trata simplemente de una reacción instintiva a los titulares, con repercusiones limitadas en el futuro", concluye Janasiewicz.




