"Refugio inteligente" en un mundo incierto: Barclays apuesta por dos farmacéuticas
Cuando el ruido político sube el volumen (aranceles, decisiones del Supremo, tensiones regulatorias, conflictos bélicos) el inversor sofisticado no busca titulares, busca refugio. Y según el equipo de Barclays, ese refugio en 2026 no está en la tecnología especulativa ni en el consumo cíclico, sino en la gran biotecnología estadounidense.

“En un entorno cada vez más incierto, creemos que los inversores volverán a cobijarse en el sector farma”, señalan los analistas liderados por Emily Field. Y no es una llamada defensiva sin más. Es una tesis estructural. Así, creen que esta industria es ahora un "refugio inteligente".
FARMA COMO "GANADOR DE LA IA"
Mientras otras industrias temen la disrupción de la inteligencia artificial, Barclays sostiene que la biotecnología la está sacando partido. Según explican en un reciente informe, la IA podría reducir en un 50% los ciclos de descubrimiento de fármacos y recortar un 30% los costes de ensayos clínicos.
“La industria farmacéutica no está siendo reemplazada por la IA; la está utilizando para acelerar su competencia principal”, subraya el equipo de expertos. En un mercado obsesionado con quién será el próximo 'perdedor' tecnológico, esta es una diferencia crítica.
Además, el sector cuenta con vientos de cola claros: envejecimiento poblacional, mayor prevalencia de enfermedades crónicas y pipelines cada vez más sofisticados. En términos bursátiles, eso significa visibilidad en ingresos y potencial de revisiones al alza.
ELI LILLY: EL LIDERAZGO TIENE PRIMA
La primera gran apuesta es Eli Lilly, descrita como el nombre preferido dentro del sector. No es una small cap prometedora: es el mayor laboratorio estadounidense, con una capitalización cercana al billón de dólares.
Su cartera impresiona: 99 proyectos en ensayos clínicos, cinco bajo revisión regulatoria y aprobaciones recientes como Kisunla en Alzheimer.
Pero la joya, destacan desde Barclays, es tirzepatida, comercializada como Mounjaro y Zepbound, con indicaciones en diabetes tipo 2, obesidad y apnea del sueño.
El cuarto trimestre de 2025 lo dejó claro: ingresos de 19.300 millones de dólares (+43% interanual) y un BPA no GAAP de 7,54 dólares, superando previsiones.
“En tirzepatida, Lilly tiene hoy el mejor producto del mercado en seguridad y eficacia”, apunta Field, que reconoce la prima de valoración pero añade: “A veces es mejor mantenerlo simple y quedarse con el líder de categoría”.
Su recomendación es la sobreponderar con un precio objetivo de 1.350 dólares, lo que implica un potencial cercano al 28% desde los niveles actuales.
El consenso de mercado también respalda la tesis con una calificación de comprar.
La conclusión bursátil es clara: pagar prima puede estar justificado cuando el crecimiento es estructural y la ventaja competitiva es tangible.
BRISTOL-MYERS: DEL PATENT CLIFF A LA EXPANSIÓN DE MÚLTIPLO
La segunda apuesta, Bristol-Myers Squibb, es distinta. Aquí la narrativa es de recuperación. La compañía afronta el temido 'patent cliff' con la pérdida futura de exclusividad de Eliquis y Opdivo. Sin embargo, Barclays detecta “brotes verdes” en su pipeline.
Más de 50 compuestos en desarrollo, fuerte inversión en I+D (más de 11.000 millones de dólares) y medicamentos en crecimiento como Camzyos o Breyanzi, cuyas ventas aumentaron más de un 75% interanual.
En 4T25, facturó 12.500 millones (+1%), pero su cartera de crecimiento avanzó un 16% hasta 7.400 millones.
“Con el impacto regulatorio de la IRA sobre Eliquis ya incorporado en las estimaciones y señales positivas del pipeline, vemos condiciones propicias para revisiones al alza y expansión de múltiplos”, señala Field.
Su recomendación también es sobreponderar, con un precio objetivo de 75 dólares (+24%), aunque el consenso del mercado es algo más prudente.
Aquí la tesis es diferente: valor con catalizadores. Un múltiplo deprimido puede ampliarse si el pipeline cumple las expectativas.
DOS PERFILES BAJO UN MISMO PARAGUAS
En un mercado que alterna euforia tecnológica y miedo regulatorio, Barclays propone una idea sencilla pero potente: volver a negocios donde la demanda es estructural y la innovación suma, no resta.
Lilly representa el crecimiento prémium; Bristol, la recuperación con potencial de expansión de múltiplo. Dos perfiles distintos bajo un mismo paraguas: biotecnología como “ganador” en la era de la IA.



