El oro vive su peor mes desde 2013 impactado por el avance de la guerra en Irán
El oro ha cerrado este martes su peor mes en 13 años, ya que el descenso del 10,85% acumulado en marzo supone la mayor caída mensual desde 2013.

Esta caída del metal precioso por excelencia se produce a medida que avanza la guerra en Irán, ya que como explica David Morrison, analista sénior de mercado en FCA, el conflicto ha provocado la fortaleza del dólar estadounidense y el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro, "dos factores que redujeron el atractivo del oro, que no genera intereses".
"El gráfico sugiere algunos parámetros de negociación, ya que ahora parece haber un soporte sólido alrededor de los 4.400 dólares. Una ruptura prolongada por debajo de este nivel aumentaría el riesgo de una nueva prueba de los 4.000 dólares. Pero si el oro logra superar nuevamente los 4.600 dólares y luego mantener este nivel en cualquier retroceso, técnicamente, el gráfico se verá tan positivo como a finales de diciembre. Esto no significa que sea probable un repunte hacia nuevos máximos históricos, pero sí aumenta la posibilidad de nuevas ganancias", agrega.
Konstantinos Chrysikos, jefe de gestión de relaciones con el cliente en Kudotrade, asegura que "la preocupación por la inflación y el aumento de los rendimientos podría seguir suponiendo riesgos para el oro", aunque las esperanzas de avances hacia la resolución de las tensiones en Irán "podrían mitigar el impacto en el metal".
"Una disminución de las tensiones y un retroceso en los rendimientos de los bonos del Tesoro y el dólar podrían contribuir a revertir la tendencia de los flujos de inversión y a la recuperación del oro, que continúa recibiendo apoyo de otros factores. Mientras tanto, las tensiones persistentes en Europa del Este y la continua acumulación de reservas por parte de los bancos centrales podrían limitar el riesgo a la baja y favorecer una recuperación a largo plazo", indica.
Para Linh Tran, analista de mercado en XS.com, a corto plazo, las tensiones geopolíticas "siguen siendo una fuente clave de incertidumbre", por lo que "si el conflicto se intensifica, los precios del petróleo podrían dispararse de nuevo, aumentando las presiones inflacionistas y reforzando las expectativas de tipos de interés elevados durante un periodo prolongado, factores que continuarían afectando negativamente al oro.




