Funcas prevé un impacto de dos décimas en el PIB y un IPC por encima del 3% por Irán
Funcas ha cifrado este viernes cómo puede ser el impacto económico del conflicto en Irán en España. Todo apunta a que estamos ante una contienda que podría acotarse en el tiempo y ser de severidad moderada, por lo que en el supuesto de un conflicto limitado a tres meses, el organismo estima que la inflación "podría elevarse por encima del 3% de aquí al verano", mientras que la economía "crecería dos décimas menos de lo anticipado".

No obstante, avisa que si la contienda se prolongara durante más tiempo, o si se destruyeran instalaciones e infraestructuras clave dando lugar a disrupciones importantes en los flujos de suministro de productos energéticos, el escenario "sería significativamente más negativo".
Funcas recuerda que tras el inicio de los ataques a Irán por parte de EEUU e Israel, se ha producido un "ciclo de hostilidades" que se ha extendido a través de toda la región y que está "afectando gravemente el funcionamiento de sus economías y el suministro de energía".
Lo más destacado es el cierre prácticamente total del estrecho de Ormuz, por el que transita la quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos, lo que ha hecho que los precios energéticos se hayan "tensionado abruptamente, amenazando con desencadenar una espiral inflacionaria similar a la que surgió a raíz de la guerra en Ucrania".
"El conflicto ha traído consigo un encarecimiento abrupto de los precios energéticos", pero "la reacción de los mercados ha sido menos virulenta que en 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, desencadenando una crisis energética", dice Funcas, que cree que todo se debe a la "menor dependencia de Europa con respecto al abastecimiento de gas procedente del Golfo".
Según explica, "Qatar solo aporta el 1,7% del gas importado por España", según datos de 2025 (un valor similar al registro del conjunto de la UE). "Entre los principales países de origen, destacan Argelia, con un 34,6%, seguido muy de cerca de Estados Unidos, con un 30%, casi el doble que un año antes".
De momento, opinan los expertos del organismo, "es pronto para detectar el impacto de los movimientos de los mercados en la inflación", aunque ya se empiezan a ver algunos efectos, como por ejemplo que "repostar combustible cuesta ya 10 céntimos más que la semana pasada".
"De manera general, el incremento del precio del petróleo impacta en el IPC a través de su efecto sobre el precio de los combustibles (gasolina y gasóleo de automoción), mientras que el precio del gas natural, tomando como mercado de referencia el Mibgas, repercute en dos componentes del IPC: el gas natural para uso doméstico y la electricidad", explica Funcas.
Así, indica, se puede estimar que "un incremento del 10% del precio del petróleo añade una décima de IPC, y una subida del 10% del precio del gas redunda en una subida del índice de precios de igual magnitud".
DOS CLAVES: DURACIÓN Y SEVERIDAD DEL CONFLICTO
Teniendo esto en cuenta, remarca Funcas, es posible esbozar una senda de escenario central, que en cualquier caso dependerá de "dos claves, que son la duración del conflicto y su severidad". Los expertos de este organismo afirman que la economía mundial "dispone de colchones para aguantar el cierre del estrecho de Ormuz", pero solo "durante un tiempo limitado". Un conflicto prolongado, sin embargo, "agotaría esos colchones y entrañaría una desorganización de la cadena productiva, con importantes consecuencias sobre los precios".
De momento ha cogido fuerza la hipótesis de un conflicto de una duración total de tres meses, que "es compatible con la evolución de los mercados a plazo, que apuntan a una cierta relajación de los precios del petróleo en los próximos meses". En este caso, comenta Funcas, el Índice de Precios al Consumo (IPC) "podría elevarse ligeramente por encima del 3% de aquí al verano, antes de retroceder y acercarse al 2,5% previsto antes del conflicto para finales de año".
"El encarecimiento de los productos energéticos se traslada a la cesta de la compra de forma directa e inmediata a través de su impacto sobre los precios de los combustibles y de la electricidad", dice. Supone, además, un "aumento en los costes de producción", que serían trasladados a lo largo de la cadena de producción hacia el consumidor final.
Pero, además, el encarecimiento de la cesta de la compra "retraería el avance del consumo privado, principal motor de crecimiento en el corto plazo", y "también las exportaciones se verían afectadas por el impacto negativo sobre la actividad económica en el resto de países".
Sin olvidar, expone Funcas, que otra vía de transmisión sería el turismo, que "se resentiría del encarecimiento de los viajes en avión y del impacto general de la inflación sobre la capacidad adquisitiva de los visitantes". Y una posible última vía de transmisión sería la inversión, ya que "muchas decisiones podrían paralizarse o posponerse como resultado de la incertidumbre".
"La suma de todos estos efectos –teniendo también en cuenta un pequeño efecto compensatorio por el menor crecimiento de las importaciones– podría restar al PIB unas dos décimas de crecimiento en 2026", considera Funcas. "El impacto sería, por tanto, limitado", indica.
No obstante, también remarca que "si la contienda se prolongara por más tiempo, o si se destruyeran instalaciones e infraestructuras clave dando lugar a disrupciones importantes en los flujos de productos energéticos –petróleo, gas, o derivados– el escenario sería significativamente más negativo", aunque no ha dado cifras.




