El oro y la plata tratan de recuperarse tras el desplome: ¿qué está pasando?
El oro y la plata tratan de recuperarse a estas horas del lunes tras las caídas de primera hora y las ventas masivas registradas a finales de la semana pasada. Esta reacción se ha debido a varios factores. Por un lado, la elección de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed), que se interpreta como algo que no favorece a los metales preciosos. Además, los recortes se vieron amplificados por el aumento de los requisitos de margen anunciado por CME Group.

El oro al contado llegó a registrar el viernes su mayor caída diaria desde 1983, con un descenso superior al 9%. Este lunes, el metal precioso perdía un 4,6% a primera hora, hasta los 4.494 dólares por onza. Ahora cae un 1% (4.698 dólares).
La plata ha sufrido un ajuste todavía más severo. Tras desplomarse un 27% en la sesión anterior, en su peor caída diaria de la historia, el metal blanco perdía un 4% adicional en el arranque de este lunes y cotizaba en torno a los 75,37 dólares por onza. Ahora avanza un 0,2% (78,69 dólares).
Según explica Tim Waterer, analista jefe de comercio de KCM, "la nominación de Warsh (como presidente de la Fed), aunque probablemente fue el desencadenante inicial, no justificó la magnitud del movimiento bajista en los metales preciosos, ya que las liquidaciones forzadas y los aumentos de margen tuvieron un efecto en cascada".
El sábado, CME Group anunció un incremento de los márgenes exigidos para los futuros sobre metales, que entrará en vigor tras el cierre del mercado de este lunes. En concreto, los márgenes de los futuros de oro COMEX (1oz) suben del 6% al 8%, mientras que los futuros de plata COMEX 5000 aumentan al 15% desde el 11%. También se elevarán los requisitos para los contratos de platino y paladio.
Este tipo de medidas suele tener un impacto negativo en los activos afectados, ya que obliga a los inversores a aportar más capital, reduce la liquidez y fuerza a muchos operadores a cerrar posiciones. Analistas del mercado señalaron que numerosos inversores apalancados se han visto expulsados, viéndose obligados incluso a vender otros activos para cubrir los requerimientos de margen en oro y plata.
Waterer añade que, aunque se espera que Warsh pueda recortar tipos poco después de asumir el cargo, "no es la nominación ultra dovish que el mercado había descontado". A su juicio, su enfoque, tradicionalmente más estricto con la inflación y crítico con la flexibilización cuantitativa, ha sido favorable al dólar y, por extensión, negativo para el oro.
UNA REACCIÓN A UN RALLY EXCESIVAMENTE ESPECULATIVO
Neil Wilson, estratega de Saxo UK, considera que el desplome del oro y, sobre todo, de la plata, responde a una reversión brusca de un rally excesivamente especulativo y apalancado, similar a los peores episodios vistos en los mercados cripto. Tras una subida parabólica y muy concentrada en posiciones largas, el mercado se volvió "espumoso", con una volatilidad que se retroalimentó y problemas de liquidez cuando los creadores de mercado dejaron de cotizar con normalidad.
Según Wilson, el detonante inicial fue la nominación de Kevin Warsh como presidente de la Fed, que reforzó al dólar y alivió parte del temor a recortes agresivos de tipos. Sin embargo, la magnitud del batacazo no se explica solo por ese factor, sino por el desmantelamiento masivo de posiciones en ETF y opciones, que provocó una huida simultánea hacia la salida. La caída, subraya, fue una "señal de advertencia" contra las apuestas unidireccionales, más que un cambio en los fundamentales, que apenas han variado desde la semana pasada.
Aunque la volatilidad sigue siendo elevada, Wilson apunta a que podríamos haber superado lo peor, ya que empieza a verse algo de demanda de nuevo y sería sorprendente que se repitiera un movimiento tan extremo como el del viernes. El impacto del desplome de los metales se ha extendido a otros activos, lastrando a las compañías mineras, mientras que el bitcoin también ha cedido, probablemente por ventas forzadas vinculadas al colapso de la plata.




