Europa es "especialmente vulnerable" a Irán: así afecta el conflicto a cada país
La tensión en Oriente Medio no disminuye y el recrudecimiento de las tensiones entre EEUU, Israel e Irán ha llevado a muchos inversores a preguntarse por las implicaciones económicas que puede tener el conflicto, sobre todo en Europa. Cada vez son más los expertos que alertan sobre la alta dependencia energética del Viejo Continente, aunque también destacan que las vulnerabilidades varían entre los distintos países. ¿Cuáles son entonces los más y menos afectados por el conflicto?

"Las implicaciones económicas, fiscales, políticas y crediticias dependerán de la duración y la gravedad del conflicto, el alcance de las repercusiones regionales en el suministro energético y la resiliencia de los perfiles crediticios soberanos individuales", dice Alvise Lennkh-Yunus, director de calificaciones del sector público y soberano de Scope Ratings.
En su opinión, si estamos ante un conflicto militar "breve y mayoritariamente localizado", las consecuencias macrofinancieras "probablemente serán manejables para todos los países". En este escenario, dice, "es probable que los bancos centrales y las autoridades fiscales adopten un enfoque transparente ante las presiones inflacionistas temporales".
Sin embargo, remarca, si el conflicto se prolonga y se extiende a otras regiones, los países más afectados probablemente serían aquellos "directamente involucrados en las operaciones militares o geográficamente cercanos a ellas", como por ejemplo Estados Unidos o Turquía; las economías "significativamente expuestas a las cadenas de suministro mundiales y de Oriente Medio de petróleo y gas"; y por último, aquellos con "colchones fiscales limitados para absorber las posibles repercusiones sociales y económicas de las presiones estanflacionistas".
En cualquier caso, afirma Lennkh-Yunus, una inestabilidad duradera en Oriente Medio "tendría importantes repercusiones a nivel mundial", no tanto por lo que representa Irán para las exportaciones mundiales de petróleo (supone una pequeña parte, concretamente menos del 5%), sino por la influencia que tiene sobre el estrecho de Ormuz, por donde pasa más del 30% del suministro mundial de crudo.
Por esa vía fluvial navegan las exportaciones de petróleo Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Irak y Kuwait, además de alrededor del 20% del gas natural licuado (GNL) que satisface la demanda mundial, y que comercializan Qatar y EAU.
"Cualquier interrupción prolongada de las instalaciones de exportación, las infraestructuras energéticas o el propio estrecho de Ormuz, combinada con una mayor inestabilidad regional, aumenta el riesgo de una crisis de suministro", dice el experto de Scope, que apunta que esto, además, "podría traducirse en un aumento de los precios del petróleo y el gas natural y, por lo tanto, tener implicaciones económicas, fiscales e incluso políticas a nivel mundial".
Lo que hay que tener claro, indica, es que Europa es "especialmente vulnerable" a la situación de las importaciones de energía fósil, especialmente en lo que respecta al GNL. "La dependencia continuada de Europa de las importaciones de petróleo y gas natural licuado incrementa la vulnerabilidad de la región a shocks prolongados de precios y suministro energético", destaca Lennkh-Yunus.
Es cierto que la temporada de invierno está a punto de terminar, con lo que la demanda disminuirá de "forma significativa", al menos hasta que empiece la temporada de verano y haya necesidad de refrigeración. También lo es que ahora mismo las fuentes de energía están "mejor diversificadas" que cuando estalló la guerra entre Rusia y Ucrania. Por tanto, dice el experto, es "poco probable" que los precios del gas TTF, de referencia en Europa, vuelvan a dispararse como en 2022, cuando tocó máximos históricos, pero no se pueden obviar los peligros que acechan.
"Unos precios elevados y sostenidos del gas y del petróleo podrían tener implicaciones macroeconómicas. Según estimaciones del BCE, un escenario de este tipo elevaría la inflación de la zona euro en alrededor de 1,25 puntos porcentuales a medio plazo, lo que podría retrasar el ritmo de relajación de la política monetaria", explica Lennkh-Yunus. Sin olvidar que "unos precios energéticos más altos, junto con la incertidumbre y los efectos de contagio internacionales, podrían reducir el crecimiento de la zona euro en alrededor de 0,75 puntos porcentuales".
LOS MÁS Y MENOS EXPUESTOS
Con este panorama, apunta, entre las grandes economías de la Unión Europea (UE), "Francia es la menos expuesta". "A nivel de la UE, alrededor del 20% de las importaciones de petróleo y productos petrolíferos proceden de países de Oriente Medio directamente afectados por el conflicto actual", remarca el experto de Scope.
Y dentro de Europa, "la combinación energética de varios países depende especialmente del petróleo y el gas", lo que "aumenta su vulnerabilidad ante subidas de precios". Entre ellos se encuentran Malta, Chipre, Irlanda, Países Bajos y Grecia, todos ellos con alrededor del 80% de su consumo energético total basado en petróleo y gas.
No obstante, si se tiene en cuenta la estructura económica de los países, "aquellos que dependen del petróleo y el gas y cuya producción económica presenta una elevada intensidad en combustibles fósiles son probablemente los más vulnerables" a un aumento duradero de los precios de la energía fósil. Entre ellos se encuentran Chipre y Grecia, pero también países de Europa Central y del Este como Polonia y Bulgaria.
Entre las cuatro mayores economías de la UE, "Italia, España y Alemania presentan exposiciones similares dada la composición e intensidad de su mix energético, mientras que Francia, gracias a su amplio parque de centrales nucleares, está menos expuesta a las posibles implicaciones de este shock", concluye Lennkh-Yunus.



