El dólar agita el Ibex 35: qué valores ganan y cuáles pierden con un euro fuerte
El mercado de divisas suele moverse en segundo plano, pero cuando lo hace con decisión acaba marcando el paso de las bolsas. En este inicio de 2026, el dólar se ha convertido en uno de esos protagonistas silenciosos. Con el euro rozando la zona de 1,19–1,20 dólares, en niveles no vistos de forma sostenida desde 2021, el impacto empieza a notarse con claridad en el Ibex 35, que avanza a base de rotaciones internas más que de un rally generalizado.

La pregunta ya no es si el dólar débil importa, sino quién lo está aprovechando… y quién empieza a sufrirlo.
UN VIENTO DE COLA DESIGUAL
Un dólar débil implica un euro fuerte, y esa combinación no afecta por igual a todos los sectores. Para algunas compañías, supone una mejora relativa de márgenes o de su posición financiera; para otras, una pérdida directa de competitividad.
En el caso del selectivo español, con un peso elevado de banca, constructoras y utilities, el balance está siendo, por ahora, más favorable que perjudicial.
Desde Tressis describen el contexto macro como un entorno de 'crecimiento estructuralmente más pobre', con abundante liquidez y políticas monetarias aún acomodaticias.
En ese escenario, la debilidad del dólar actúa como un catalizador secundario, que favorece a las economías desarrolladas frente a emergentes. A partir de ahí, el mercado tiende a trasladar esa lectura a Europa, aunque Tressis no lo plantea como el motor principal del Ibex 35.
EXPORTADORAS: EL EURO CARO PASA FACTURA
Donde el mercado empieza a mostrar más cautela es en las grandes exportadoras. Un euro fuerte reduce el valor de los ingresos generados fuera de la zona euro cuando se convierten a moneda común y encarece los productos frente a competidores internacionales.
No es casualidad que valores como Inditex o Amadeus acumulen descensos desde el inicio de año, quedándose claramente rezagados frente a la media. “Cuando el euro se aprecia con fuerza, las exportadoras pierden capacidad competitiva de golpe”, recuerdan analistas en ciclos anteriores. En 2026, ese patrón vuelve a repetirse, aunque sin dramatismo por ahora: no hay desplomes, pero sí desinterés relativo.
El impacto, no obstante, depende en gran medida de las coberturas de divisa y de la capacidad de trasladar precios.
LA BANCA, EL GRAN SOPORTE DEL IBEX
En el lado opuesto están los bancos, que llevan muchos meses siendo el ancla del Ibex 35. Santander, BBVA, CaixaBank o Bankinter avanzan con paso firme, aunque con algo menos de euforia, respaldados por varios factores que confluyen en el mismo punto.
Por un lado, un dólar débil suele ir asociado a expectativas de tipos más bajos en Estados Unidos y a una relajación de las condiciones financieras globales. Ese contexto reduce el estrés del sistema financiero, mejora el apetito por riesgo y favorece a los sectores más cíclicos, entre ellos el bancario.
Por otro, la elevada exposición internacional de los grandes bancos españoles, especialmente en Latinoamérica, cobra relevancia en este escenario. La debilidad del dólar suele ir acompañada de una mayor estabilidad, o incluso apreciación, de varias divisas emergentes, lo que mejora el entorno macro y financiero en esas regiones y reduce riesgos operativos y de crédito.
“Una parte muy relevante de los ingresos de la gran banca española procede del exterior”, recuerdan distintos expertos, no tanto como un argumento de conversión favorable, sino como una ventaja estructural en un entorno de menor tensión financiera global.
A ello se suma una rentabilidad por dividendo atractiva y sostenible, que convierte al sector en un refugio relativo dentro del índice en un escenario de volatilidad contenida y rotaciones selectivas.
CONSTRUCTORAS E INFRAESTRUCTURAS: DONDE EL MERCADO YA DESCUENTA
Si hay un sector donde el viento de cola empieza a estar parcialmente reflejado en precios, es el de las constructoras. ACS destaca con una subida de doble dígito en lo que va de año, mientras que Ferrovial y Sacyr avanzan con más moderación.
La lógica es clara, aunque conviene matizarla. Las grandes constructoras españolas cuentan con una fuerte presencia en Estados Unidos y Latinoamérica, con contratos de larga duración denominados en dólares u otras divisas internacionales. En términos estrictamente contables, un euro fuerte no mejora la conversión de esos ingresos; de hecho, ese efecto divisa tiende a ser neutral o ligeramente negativo.
Sin embargo, el apoyo del mercado a estos grupos no viene tanto de la conversión cambiaria como del entorno que suele acompañar a un dólar débil. La relajación de las condiciones financieras globales, unas expectativas de tipos más bajos y un mayor apetito por el riesgo favorecen la inversión en infraestructuras y la ejecución de grandes proyectos públicos y privados, especialmente en Estados Unidos.
Además, un dólar débil suele abaratar el coste financiero de proyectos apalancados y reduce el peso relativo de la deuda denominada en dólares, mejorando la visibilidad de flujos de caja y balances. Es ese conjunto de factores, más que el tipo de cambio en sí, el que explica el mejor comportamiento relativo de compañías como ACS, Ferrovial o Sacyr en este contexto.
ENERGÍA Y UTILITIES: BENEFICIO SIN EUFORIA
En energía y utilities, el impacto del dólar débil es más matizado. El petróleo cotiza en dólares, lo que abarata costes en euros, pero muchas compañías también facturan en divisas, lo que equilibra el efecto.
Repsol, Iberdrola, Endesa o Naturgy muestran avances modestos desde el 1 de enero, reflejo de que el mercado reconoce el apoyo del contexto, pero aún espera señales más claras en regulación, tipos y política de dividendos.
Como resumen desde Tressis, “la debilidad del dólar abre oportunidades interesantes”, pero no es un motor suficiente por sí solo para justificar fuertes alzas en estos títulos, cuyas valoraciones actuales pueden resultar exigentes.
¿ESTÁ TODO YA DESCONTADO?
Los datos de comportamiento desde el 1 de enero sugieren una respuesta clara: no del todo.
El mercado ha empezado a rotar, a premiar a los sectores favorecidos por el dólar débil y a penalizar a los más expuestos al euro fuerte, pero lo ha hecho de forma selectiva, sin movimientos extremos.
Con todo, el dólar débil no es un truco de magia para el Ibex 35, pero sí un amplificador de tendencias. Refuerza a la banca, apoya a las constructoras internacionales (y más en un contexto de grandes planes de gasto público en países como Alemania y Estados Unidos) y deja en segundo plano a las exportadoras puras.
Como casi siempre en bolsa, no se trata de un efecto inmediato ni uniforme, sino de una corriente de fondo que, sin hacer ruido, va moldeando el comportamiento relativo de los valores.




