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19/11/2022 06:00:00

Críticas al tope al gas que planea la UE: "Es lo menos eficiente y habrá efectos secundarios"

La Unión Europea (UE) baraja poner un tope al precio del gas para contener la crisis energética que ha provocado la guerra de Ucrania, sobre todo ahora que empieza el frío y ante una posible escasez por el corte de suministro ruso. La propuesta se debatirá la próxima semana en Bruselas, y aunque hay cierta divergencia entre los Estados miembro sobre si aprobarla o no, o sobre qué forma darle, lo cierto es que algunos analistas ya han dejado caer que no creen que sea lo mejor en este momento y critican que se opte por ello en vez de por otras medidas.


Es el caso de los expertos de Julius Baer. En un reciente informe, Norbert Rücker, director de Economía y de Investigación Next Generation del banco suizo, apunta que la regulación que plantea Bruselas genera cierta "incertidumbre" y podría acabar por afectar a los precios del gas.

"Esta medida es probablemente la más compleja, menos eficiente y más propensa a los efectos secundarios de la caja de herramientas políticas. Cuando los mercados tienen fiebre, hay alternativas a amañar el termómetro", apunta este analista, que se muestra muy crítico con el posible tope al gas.

Como dice, "el nerviosismo prevalece en los mercados energéticos europeos" y los precios del gas siguen oscilando de forma pronunciada entre menos de 100 euros y más de 125 euros por megavatio hora. Precisamente, ahora están en el entorno de los 125 euros, el extremo superior del rango de cotización reciente, por las interrupciones temporales en el Mar del Norte y la llegada del frío.

No obstante, Rücker cree que "gracias a la abundancia de suministros energéticos en Asia, Europa debería contar con suficientes importaciones de gas natural en el extranjero para compensar las restricciones de Rusia", por lo que en Julius Baer mantienen la "opinión bajista sobre los precios" y creen que los mercados "están demasiado preocupados por la situación del suministro energético en Europa a largo plazo".

A su juicio, "se necesitaría una improbable combinación de un invierno frío, problemas de infraestructura, interrupciones nucleares prolongadas en Francia y un fuerte repunte de la demanda energética mundial para poner en entredicho la seguridad del suministro en Europa", dice Rücker, que espera precios del gas "más bajos a largo plazo".

Además, apunta que con el aumento gradual de la disponibilidad de gas natural licuado (GNL), el giro de China hacia el carbón y el de Japón hacia la energía nuclear, "que probablemente durará algunos años más", sin olvidar la aceleración de la transición energética, "la situación del suministro en Europa parece más benigna que más estricta el próximo año".

Pero también avisa de que "es probable que el nerviosismo persista, lo que sugiere nuevos repuntes temporales de los precios provocados por cualquier titular alcista", y un tope a los precios del gas en la UE podría ser una de las razones de la subida del gas.

Según las estimaciones de otra firma de análisis, en concreto de Berenberg, los precios del gas serán de unos 150 euros por MWh este invierno y de 140 euros en la temporada de calefacción de 2023/24, aunque sus expertos avisan: los precios actuales de los futuros sugieren solo 110 euros para ambos inviernos, pero no se puede olvidar que "los precios son volátiles".

EQUILIBRAR LA GRAN DEPRESIÓN CON LAS DEMANDAS

También en Rabobank han analizado la situación del gas, y las posibles medidas que podrían adoptar los Veintisiete para contener la crisis energética. "La economía europea, de 17 billones de dólares, ya está cayendo en una recesión y la UE trata de equilibrar una gran depresión con las demandas de más de la mitad de sus 27 países miembro para limitar los precios del gas".

Recuerdan que Italia, Polonia, Bélgica y Grecia han presionado "mucho" para limitar el coste del gas, porque el aumento del precio de la energía "está agitando las economías y alimentando la inflación mientras la región se enfrenta a un invierno con una reducción drástica de los los envíos desde Rusia". La Comisión, que a principios de año se había opuesto a la intervención en el mercado, "cedió a la presión" y ha propuesto un paquete de emergencia que "allanaría el camino para una regulación para limitar las subidas de precios en el TTF, de referencia en la UE", comentan los expertos del banco holandés.

Estas medidas se debatirán en la reunión que va a tener lugar en Bruselas el próximo 24 de noviembre, y son la siguientes:

-Algunos Estados miembro han propuesto subvencionar los precios por encima del precio TTF de 100-120 euros/MWH para las centrales eléctricas, con el fin de cubrir la diferencia entre las compras de gas y los precios al consumo. Alemania, en particular, ha advertido contra esta medida, afirmando que los flujos se dirigirán probablemente a mercados más fructíferos si las reservas disminuyen a mediados o finales del invierno.

A juicio de Rabobank, "esta herramienta sería una intervención de emergencia de último recurso en los precios al contado y el precio máximo tendría que garantizar la seguridad del suministro". "La propuesta de reglamento tendría que acordarse más adelante, y es necesario establecer una serie de criterios de evaluación que detallen que el límite no tendría un impacto negativo en la seguridad del suministro y el funcionamiento del mercado de derivados energéticos", añaden estos expertos.

-La Comisión Europea ha propuesto renumerar los proyectos de energía renovable en función de los costes reales de producción en un sistema de "contrato por diferencia" para ayudar a la reaparición de la demanda de combustibles fósiles a corto plazo.

-La propuesta de la UE pretende agrupar la demanda de gas de los países de la UE en un esfuerzo por negociar mejores precios con los proveedores como bloque. "Curiosamente, esta es una de las propuestas más inteligentes y útiles si los países miembro se comprometen a canalizar el gas hacia la plataforma y la red de distribución, pero el reto reside en la asignación", dice Rabobank.

Los analistas del banco holandés creen que es probable que "cada país impulse primero sus propias prioridades y haga fracasar esta acción colectiva, pero si se llega a un acuerdo adecuado, esperamos que las negociaciones de importación favorezcan a la UE".