La crisis de Irán deja a la Fed "atada de pies y manos" para tocar los tipos
El conflicto de Irán amenaza con provocar una crisis inflacionista en todo el mundo. Los precios del petróleo están cada vez más disparados, y los expertos ya avisan de que acabarán provocando una crisis del coste de la vida y golpeando directamente en el bolsillo de los consumidores. Esto dejaría a la Reserva Federal estadounidense (Fed) "atada de pies y manos" para tocar los tipos, al menos en las próximas reuniones.

El Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC) tiene ya su próxima cita marcada en el calendario. Los responsables de la Fed se reunirán el 17 y 18 de marzo, aunque ya se descuenta que el banco central estadounidense dejará los tipos de interés sin cambios.
Lo que está pasando en Irán, unido a la "confusión" que provocó el informe de empleo de febrero (se esperaba la creación de 50.000 empleos, pero en realidad se perdieron 92.000 puestos de trabajo, y la tasa de desempleo subió ligeramente del 4,3% al 4,4%), deja a la Fed "entre la espada y la pared", afirma Richard Hunter, director de mercados de Interactive Investor.
"Con revisiones previas a la baja que indican un mercado laboral más débil, la Fed normalmente estaría alerta para reducir los tipos de interés, pero con la situación general que implica una mayor inflación, podrían verse atados de pies y manos", añade este estratega.
Y habla también de las preocupaciones crecientes de la población sobre cómo podría afectar el conflicto en Oriente Medio a la economía. Recuerda que el precio del petróleo se mantiene por encima del punto crítico de 100 dólares por barril y ha subido un 75% en lo que va de año.
"Con el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado al tráfico y con nuevos recortes a la producción provenientes de Kuwait e Irak, el impacto de la oferta está teniendo repercusiones y, si no se controla, probablemente provocará una desaceleración económica mundial", apunta el analista.
Como dice, "la posibilidad de estanflación (una combinación tóxica de desaceleración del crecimiento y aumento de la inflación) o incluso una recesión inquieta a una población cada vez más preocupada".
"El aumento de los precios del petróleo no solo incrementa los costes de la energía, sino que también tiene un efecto dominó en varios sectores de la economía, lo que lleva a los inversores a reevaluar sus expectativas sobre la trayectoria de las tasas de interés estadounidenses", señala Rania Gule, analista senior de mercado en XS.com.
Tal y como apunta, "cuando aumenta el temor a la inflación debido al aumento de los precios del petróleo, los mercados tienden a creer que la Reserva Federal podría mantener los tipos de interés elevados durante más tiempo", y eso es lo que está ocurriendo precisamente ahora.
Bajo su punto de vista, "los mercados están experimentando actualmente una revalorización de las expectativas de política monetaria estadounidense. Muchos economistas esperan que la Reserva Federal mantenga estables los tipos de interés en su próxima reunión del 17 y 18 de marzo, y apuntan que el primer recorte podría retrasarse hasta mediados de año, quizás en junio o julio de 2026". "Si este escenario persiste, implica un entorno monetario relativamente restringido durante más tiempo", añade.
Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB, comenta por su parte que "los gobiernos se preparan para el repunte de la inflación", en referencia a la reunión del G7, en la que se debatirá la liberación de reservas estratégicas de petróleo para mitigar las amenazas inflacionarias. El grupo, explica, "solo puede reaccionar ante la situación", aunque está claro que "un alto el fuego o el colapso del régimen iraní son los principales factores necesarios para calmar el precio del petróleo en este momento".
También menciona esta experta una de las grandes citas macroeconómicas de la semana, la publicación este miércoles del dato de inflación de EEUU de febrero, que se conocerá en un momento convulso. "El mercado espera que la inflación general se mantenga en el 2,4%, y que la inflación subyacente se mantenga estable en el 2,5%", aunque cabe destacar que "este informe de inflación parecerá muy desactualizado tras el alza vertiginosa de los precios de la energía y el gas que hemos visto en los últimos días, lo que probablemente presionará al alza la lectura del IPC de marzo".
"La Fed se encuentra en un período de calma antes de su reunión del 18 de marzo, por lo que tendremos que esperar para saber cómo está gestionando esta crisis. ¿Será esto algo que la Fed y otros bancos centrales mundiales interpretarán como un aumento temporal, o lo verán como una amenaza real para la estabilidad de precios en el futuro?", se pregunta la estratega.
Cabe recordar que la reunión de marzo es una de las últimas con Jerome Powell al frente, antes de que termine su mandato como presidente de la Fed en mayo. "Sin embargo, es probable que permanezca como miembro del FOMC, por lo que su opinión sigue siendo importante. Si sugiere que la Fed teme por su visión de que la inflación será temporal, antes de recuperarse y subir rápidamente los tipos de interés, podríamos presenciar otra caída en el mercado de bonos, ya que la Fed es el banco central de facto del mundo en este momento", señala Brooks.
En cualquier caso, remarca, "una lectura del IPC más débil de lo esperado podría tener un gran impacto en los mercados financieros, lastrar al dólar y aumentar la percepción de riesgo, ya que sugeriría que el crecimiento de los precios en EEUU sigue una trayectoria más débil, lo que podría aliviar las preocupaciones sobre los actuales picos de precios de la energía".
¿CUÁNTO SUFRIMIENTO SOPORTARÁ EEUU?
Por su parte, Neil Wilson, estratega de Saxo UK Investor, apunta que una "preocupación clave" es la inflación y el aumento de los precios de la gasolina en EEUU, "lo que podría preocupar a la Casa Blanca, que ya enfrenta críticas por el coste de la vida". Trump, destaca, lo ha desmentido, afirmando que las subidas del precio del petróleo son "a corto plazo" y necesarias para la "seguridad y la paz".
"Si bien hemos hablado de la importancia del umbral de sufrimiento de China, también lo es el nivel de sufrimiento que la Administración Trump está dispuesta a asumir antes de las elecciones de mitad de mandato de este año", que tendrán lugar el próximo mes de noviembre, y en las que según las encuestas el Partido Republicano no saldrá muy bien parado.
"Los mercados han comenzado a descontar los recortes de tipos", indica Wilson, que cree "casi seguro" que el Banco de Inglaterra mantendrá los tipos sin cambios en su reunión de marzo. "De hecho, los mercados ahora están descontando una probabilidad de aproximadamente el 70% de que el Banco de Inglaterra suba este año, en línea con lo esperado sobre un aumento del Banco Central Europeo (BCE)", afirma.
Lo que está viviendo el mercado ahora mismo, dice, es "un shock de oferta, no un problema de demanda y, en última instancia, los bancos centrales pueden sentir que necesitan brindar apoyo, no restricciones", por lo que es probable que los tipos se mantengan, al menos, en los niveles actuales.
REACCIÓN DEL BCE
En Danske Bank se centran en la posible reacción del BCE a lo que está pasando con el petróleo y al posible aumento de la inflación. "No creemos que el BCE (ni otros bancos centrales importantes) deban o vayan a reaccionar al aumento de los precios de las materias primas inducido por la guerra. Se trata de un shock de oferta negativo típico que escapa completamente al control de los bancos centrales. Y a pesar del aumento de las expectativas de inflación del mercado a corto plazo, las expectativas de inflación a largo plazo se mantienen estables", explican.
Estos analistas han revisado sus proyecciones, de forma que ahora esperan una inflación en la eurozona del 2,1% interanual en 2026 y del 1,8% en 2027, aunque en un escenario "severo" con un aumento prolongado de los precios del petróleo y el gas la inflación en 2026 alcanzaría el 2,9% interanual y el crecimiento del PIB se desaceleraría al 0,6%.
"Aun así, seguimos esperando que el BCE mantenga el tipo de interés oficial sin cambios en el 2,00%", apuntan. Aunque también ven un riesgo para su previsión, y es que "el trauma de 2021-22 por no reaccionar con la suficiente rapidez" a la invasión rusa de Ucrania "predomine y el BCE se apresure a subir los tipos".




