ECOBOLSA - China fija su menor objetivo de crecimiento en décadas: entre el 4,5% y el 5% para 2026

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05/03/2026 07:20:24

China fija su menor objetivo de crecimiento en décadas: entre el 4,5% y el 5% para 2026

China ha fijado su objetivo de crecimiento del PIB para 2026 en una horquilla de entre el 4,5% y el 5%, el nivel más bajo desde principios de la década de 1990, en un contexto de presiones deflacionistas persistentes y tensiones comerciales con Estados Unidos.

China fija su menor objetivo de crecimiento en décadas: entre el 4,5% y el 5% para 2026

La meta, incluida en el informe de trabajo del Gobierno presentado durante la reunión anual de la Asamblea Popular Nacional, supone un recorte frente al objetivo de "alrededor del 5%" que Pekín había mantenido durante los tres últimos años. Se trata además del objetivo más modesto fijado por el país en décadas, salvo en 2020, cuando no se estableció ninguna meta de crecimiento debido a la pandemia.

El Gobierno también mantuvo sin cambios su objetivo de déficit presupuestario en "alrededor del 4%" del PIB, el mismo nivel establecido en 2024 y el más alto registrado desde 2010. En paralelo, las autoridades conservaron su meta de inflación en torno al 2%, un objetivo fijado por primera vez en 2025 y que se sitúa en su nivel más bajo en más de veinte años.

Pekín prevé emitir este año 1,3 billones de yuanes (unos 188.500 millones de dólares) en bonos especiales del Tesoro a ultra largo plazo

Este objetivo de inflación funciona más como un techo que como una meta que deba alcanzarse. En 2025, el crecimiento de los precios fue prácticamente nulo, mientras que la inflación subyacente —excluyendo alimentos y energía— se situó en el 0,7%, reflejo de una demanda interna débil y una confianza del consumidor todavía frágil.

En su informe, el primer ministro chino, Li Qiang, reconoció los numerosos desafíos que afronta la economía del país, entre ellos un entorno comercial internacional que cambia con rapidez y problemas estructurales que siguen pesando sobre el consumo y la inversión.

Los analistas interpretan el nuevo objetivo de crecimiento como una señal de cambio en la estrategia económica de Pekín. Según ha declarado Tianchen Xu, economista senior de Economist Intelligence Unit, en CNBC, "el objetivo de crecimiento es bastante realista y refleja un cambio adicional desde una mentalidad centrada en los números hacia otra que prioriza la calidad".

A su juicio, las autoridades chinas ya no consideran que tasas de crecimiento muy elevadas sean necesariamente positivas, ya que podrían incentivar proyectos de inversión de escasa utilidad económica o incluso la manipulación de datos a nivel local.

El Gobierno también se ha marcado como objetivo mantener la tasa de desempleo urbano en torno al 5,5% —frente al 5,2% registrado el año pasado— y crear unos 12 millones de nuevos empleos en las ciudades durante 2026.

ESTÍMULO FISCAL Y MONETARIO

En materia fiscal, Pekín prevé emitir este año 1,3 billones de yuanes (unos 188.500 millones de dólares) en bonos especiales del Tesoro a ultra largo plazo, la misma cantidad que el año pasado. Parte de estos fondos se destinarán a programas de renovación de bienes de consumo, con una asignación de 250.000 millones de yuanes, y al refuerzo del capital de los grandes bancos estatales, con otros 300.000 millones.

Además, las autoridades planean emitir 4,4 billones de yuanes en bonos especiales de gobiernos locales para financiar grandes proyectos de infraestructura y aliviar la presión de la deuda en las administraciones regionales.

Li subrayó en su informe que el gasto público seguirá siendo elevado este año y que impulsar el consumo y mejorar el nivel de vida de la población debe convertirse en una prioridad.

En el frente monetario, Pekín reiteró que mantendrá una política "adecuadamente acomodaticia" para sostener la actividad económica, lo que podría incluir recortes de tipos de interés y reducciones del coeficiente de reservas obligatorias de los bancos.

ECONOMÍA BAJO PRESIÓN

La decisión llega en un momento en el que la economía china atraviesa un periodo prolongado de debilidad. Aunque el PIB creció un 5% en 2025, el país ha entrado ya en su cuarto año de presiones deflacionistas, en medio de la crisis inmobiliaria, la debilidad del consumo y la elevada deuda de los gobiernos locales.

Las ventas minoristas aumentaron un 3,6% el año pasado, mientras que la deflación en los precios de fábrica se intensificó, con una caída del 2,6% interanual. Al mismo tiempo, la inversión en activos fijos descendió un 3,8%, la primera caída anual en décadas, con el sector inmobiliario como principal lastre tras desplomarse la inversión un 17,2%.


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