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18/09/2022 06:00:00

Brecha salarial: a una mujer le cuesta seis años más comprar una casa que a un hombre

La brecha salarial entre hombres y mujeres influye también a la hora de comprar una vivienda. De hecho, a una mujer le llevaría seis años más comprar una casa que a un hombre. Es más, a una mujer soltera le resultaría prácticamente imposible comprar una casa en la mayoría de las CCAA españolas, a excepción de Murcia, Castilla-La Mancha y Ceuta.


En concreto, para poder permitirse una casa en España, una mujer soltera tendría que pagar unos 600 euros al mes durante 25 años. Y eso sólo para la hipoteca. Ahorrar para la entrada de una casa (aproximadamente unos 33.000 euros) le llevaría una media de unos 16 años.

Esto significa que a una mujer soltera en España le llevaría unos 41 años poder acabar de pagar una propiedad, y en la mayoría de los casos el acceso a una hipoteca le sería casi imposible. En el caso de un hombre soltero, esta media se reduciría a 35 años. Es decir, a una mujer le llevaría seis años más comprar una casa que a un hombre.

Así se despende del último estudio llevado a cabo por la plataforma de ahorro Raisin, que recoge información sobre el sueldo y el precio medio de la vivienda en diferentes regiones españolas, así como el gasto medio por hogar, para poder determinar cuánto tiempo le llevaría al ciudadano medio comprar una casa promedio.

También refleja que ahorrar para la entrada de una vivienda le llevaría a una pareja o a un hombre soltero más de 10 años de media y más de 15 en caso de una mujer soltera.

EL ACCESO A VIVIENDA CON UN SALARIO MEDIO, INSOSTENIBLE

Por otro lado, la plataforma destaca que los ciudadanos tienen que hacer, cada vez más, un enorme esfuerzo económico para poder reunir el dinero para pagar la entrada, los costes iniciales como los de escritura o impuestos a la propiedad y poder permitirse una amortización mensual cada vez más alta.

Como explican, el precio medio de una casa en España es de 164.390 euros, mientras que el salario neto medio de una familia se sitúa en unos 38.000 euros anuales. Deduciendo los gastos básicos (28.805 euros) y considerando que sólo la mitad de los ingresos restantes (8.664 euros) se destinarán al pago de la entrada, el presupuesto que le queda a una pareja es de 4.759 euros al año, unos 400 euros al mes.

Teniendo en cuenta esta información, a una familia en España le llevaría aproximadamente 10 años ahorrar para la entrada de una casa y 25 años para pagar una hipoteca. Y que una vez hipotecados y cubiertos los gastos mensuales dispondrán de aproximadamente 200 euros al mes para destinar, por ejemplo, a sus ahorros o gastos inesperados. Pagar una hipoteca mensual, aún con el sueldo medio, es claramente un esfuerzo que no todo el mundo se puede permitir, y supone a una familia media casi un 75% de su sueldo (después de sus gastos básicos).

Por CCAA, considerando el precio medio de una vivienda en Madrid (279.735 euros) y Baleares (254.915 euros) y el sueldo medio de una familia media en ambas comunidades es de 44.852 euros y 37.995 euros respectivamente el acceso a la vivienda en estas ciudades, aún con dos sueldos, se vuelve imposible. La hipoteca de una casa en estas dos regiones con esas condiciones se sitúa entre 900 y 1000 euros al mes y le llevaría a una familia entre 43 y 48 años poder pagarla al completo.

Aunque el plazo de amortización disponible dependerá del banco con el que se contrate la hipoteca, lo más habitual es que el máximo sea de 30 años, y las condiciones y requisitos suelen ser muy estrictos. Y por supuesto, cuanto más largo sea el plazo de amortización, más altos serán los intereses, lo que influye en el precio total de la propiedad.

Por contra, Asturias y Castilla-La Mancha ofrecen datos más esperanzadores. Estas dos regiones españolas son las únicas que permitirían a una familia disponer de más de 500 euros mensuales una vez pagada la hipoteca y los gastos mensuales, más de 600 en el caso de Asturias. Es decir, una vez deducido el coste de vida, a una familia asturiana la hipoteca le supondría sobre un 40% de sus ingresos restantes, un 38% en el caso de Castilla-La Mancha.