La rentabilidad de los bonos de EEUU repunta con fuerza ante la perspectiva de que la Fed no recorte tipos
Los mercados de renta fija se suman a la tensión general, con un repunte significativo de las rentabilidades ante el peso creciente de la inflación, la política monetaria y, cada vez más, los riesgos fiscales derivados de la guerra en Oriente Medio. En este contexto, los inversores empiezan a asumir que la Reserva Federal (Fed) podría no recortar tipos este año, lo que está intensificando las ventas en bonos.

El rendimiento del bono estadounidense a 10 años se sitúa por encima del 4,4%, tras subir cerca de 11 puntos básicos en la última sesión, mientras que el bono a 2 años —más sensible a las expectativas de tipos— ronda el 3,89%. El bono a 30 años, por su parte, se aproxima al 4,96%. En paralelo, el bund alemán a 10 años ha superado el 3% y se sitúa en máximos desde 2011, reflejando el carácter global del ajuste en los mercados de deuda.
Según explica Dario Messi, responsable de análisis de renta fija de Julius Baer, el movimiento al alza de las rentabilidades responde a tres factores clave: la inflación, el endurecimiento de las expectativas de política monetaria y el creciente coste fiscal del conflicto.
Inicialmente, el repunte de los rendimientos estuvo impulsado por la revisión al alza de las previsiones de inflación y de tipos de interés. Sin embargo, en los últimos días el foco ha girado hacia las implicaciones fiscales de la guerra, en un entorno en el que el encarecimiento de la energía está elevando las presiones inflacionistas a nivel global.
De hecho, los inversores están empezando a posicionarse para un escenario más agresivo por parte de los bancos centrales. En Estados Unidos, el mercado ya no descuenta recortes de tipos en 2026 e incluso contempla la posibilidad de subidas, en un giro significativo frente a las expectativas de hace apenas unas semanas.
Pese al deterioro del contexto macroeconómico, las preocupaciones sobre el crecimiento siguen sin reflejarse plenamente en los precios de los bonos. Julius Baer subraya que estos riesgos "siguen los últimos en la cola", aunque advierte de que podrían resurgir rápidamente si las tensiones geopolíticas se prolongan.
En este sentido, el banco señala que el impacto económico del conflicto podría aumentar con el tiempo, especialmente en Europa, donde la recuperación del crédito podría verse afectada por la combinación de tipos elevados y persistencia de la inflación.
En este entorno, Julius Baer recomienda no reducir la exposición a duración pese al fuerte repunte de las rentabilidades, al considerar que el segmento de bonos de alta calidad a medio plazo —entre cinco y diez años— ofrece un binomio rentabilidad-riesgo atractivo a medio plazo.
Para los segmentos más arriesgados del crédito corporativo, la entidad prefiere centrarse en vencimientos más cortos, con el objetivo de capturar rentabilidad por cupón y, al mismo tiempo, limitar la exposición a la volatilidad de los diferenciales, que previsiblemente seguirá elevada en las próximas semanas.




