La rentabilidad del bono británico sigue en niveles de 2008 mientras Starmer se resiste a dimitir
La rentabilidad de los bonos británicos continúa en su nivel más alto desde 2008 ante la incertidumbre que rodea al Gobierno encabezado por Keir Starmer. El primer ministro de Reino Unido se resiste por el momento a las presiones para que dimita. Más aún, cuando ya han dejado el cargo algunos de sus miembros.

La intensa tensión está elevando los costes de endeudamiento del gobierno británico. Este miércoles la rentabilidad de los bonos del Estado a 10 años, se sitúa en el 5,13%, mientras que la del bono a 30 años se mantiene por encima del 5,7%.
"La inquietud radica en que la presión sobre el primer ministro podría derivar en una política fiscal más laxa, mientras que el aumento de los costes energéticos alimenta las expectativas de que el Banco de Inglaterra tenga que subir los tipos de interés este año. Se trata de una combinación difícil: mayores costes de endeudamiento, menor confianza y menos margen de maniobra para que el gobierno ofrezca apoyo si la economía se ralentiza", explica Matt Britzman, analista sénior de renta variable de Hargreaves Lansdown.
Como remarca la directora de investigación de XTB, Kathleen Brooks, el principal problema para la economía de Reino Unido es que la rentabilidad de los bonos a 10 años se mantiene por encima del 5% y prevé que se mantendrá en torno a este nivel a largo plazo, "especialmente si un primer ministro saliente no logra cumplir con el crecimiento económico prometido antes de las elecciones de 2024".
"Con una rentabilidad del 5%, los costes de endeudamiento del Gobierno aumentan drásticamente, erosionando el margen fiscal acumulado por el ministro de Hacienda en el Presupuesto del año pasado. Esto también mantiene elevados los costes de endeudamiento para las empresas. Cuando el coste de la deuda sube, las empresas deben repercutir estos costes en los consumidores, por lo que el aumento de los costes de endeudamiento también puede incrementar las presiones inflacionarias en Reino Unido, lo que a su vez ejerce una mayor presión alcista sobre la rentabilidad de los bonos", afirma.
Todo comenzó después de la derrota sufrida en las elecciones locales celebradas la semana pasada, en las que el Partido Laborista registró los peores resultados en unos comicios de este tipo para un partido gobernante en más de tres décadas. Tras ello, unos 90 legisladores han pedido públicamente la dimisión de Starmer. Además, algunos ministros de menor rango han renunciado a su cargo en protesta.
Sin embargo, Starmer ha asegurado que se mantendrá en su puesto para seguir adelante con los planes para reformar el país, ya que lo contrario traería caos e inestabilidad. "Reino Unido se encuentra en un momento crucial: seguir adelante con un plan para construir un país más fuerte y justo o retroceder al caos y la inestabilidad del pasado", señalaba en un comunicado emitido este martes por la noche, añadiendo que "el pueblo británico espera que el Gobierno se ponga manos a la obra para mejorar nuestro país".
Como destacan los analistas de ING, "Starmer tiene la intención de permanecer como primer ministro y presentarse a cualquier contienda por el liderazgo contra sus rivales. Estos rivales, como Wes Streeting, Andy Burnham o Angela Rayner, aún no han anunciado formalmente su candidatura. Sin embargo, si alguno de estos candidatos presentara formalmente su candidatura al liderazgo, probablemente se producirían nuevas pérdidas para la libra esterlina, especialmente si hubiera noticias sobre Andy Burnham, cuyas políticas se consideran una amenaza para el mercado de bonos del Estado".
"El nombre de Farage resuena en los mercados como un claro indicio de una política fiscal más laxa, un mayor gasto y déficits más elevados, justo cuando los inversores ya están preocupados por la deuda británica y las perspectivas de inflación", señala Ipek Ozkardeskaya, analista senior en Swissquote.
"Esta combinación está impulsando a los inversores a exigir una mayor compensación por mantener la deuda pública británica, lo que ha llevado la rentabilidad de los bonos del gobierno británico a 10 años por encima del 5%. Cuanto mayores sean los costes de endeudamiento, menos podrá endeudarse el Gobierno y el impacto en el crecimiento sería negativo", dice.
Para la jefa de análisis financiero de AJ Bell, Danni Hewson, aunque Starmer siga residiendo en el número 10 de Downing Street, "es difícil ignorar la luz de desocupación implícita que brilla desde una de las ventanas de la planta baja del edificio. Sin un claro aspirante al cargo de primer ministro, hay muchas oportunidades para especular sobre quién podría estar interesado en el puesto y qué políticas impulsaría".
"Se han exigido reformas económicas radicales. Pero tales medidas requerirán dinero en efectivo, un tipo de dinero que difícilmente provendrá de fuentes mágicas de crecimiento, especialmente ahora que la economía se enfrenta a otro episodio de inflación. Pedir más préstamos podría ayudar a acelerar el cambio que el Gobierno laborista prometió a los votantes en las elecciones generales, pero si observamos los rendimientos actuales de los bonos del Estado, endeudarse va a costar más de lo que habría costado hace tan solo un par de meses", comenta.
Considera que "no se trata solo de quién podría reemplazar a Starmer a corto plazo, sino de qué color será la escarapela que el primer ministro podría lucir en 2029. La incertidumbre sumada a la volatilidad no es algo que los mercados acepten fácilmente. Lo que es seguro es que si el coste de los préstamos se mantiene elevado, las opciones para cualquier gobierno se vuelven más difíciles de equilibrar. Si se gasta más en intereses, habrá menos dinero para gastar en servicios públicos, proyectos de infraestructura y recortes de impuestos. Y dado que se prevé que la inflación ejerza aún más presión sobre las arcas públicas, quien quiera que ocupe el puesto número 11 en el momento del próximo Presupuesto se encontrará en una situación bastante complicada".




