¿Rebote del gato muerto? BTIG advierte de caídas cercanas al 10% en el S&P 500
El mercado parece respirar… pero puede que solo esté cogiendo aire antes de otra caída. Tras un rebote que ha dado algo de alivio a los inversores, la pregunta incómoda vuelve a la mesa: ¿y si lo peor todavía no ha pasado?

La respuesta, según Jonathan Krinsky, estratega técnico de BTIG, no es precisamente tranquilizadora. El S&P 500 aún no ha completado su ajuste y podría tener recorrido a la baja antes de aspirar a nuevos máximos.
UN REBOTE QUE NO CONVENCE
El detonante del optimismo de las últimas sesiones ha sido claro: el índice entró en zona de sobreventa, con un RSI por debajo de 30. Históricamente, eso suele anticipar rebotes. Y, de hecho, así ocurrió: el S&P 500 llegó a subir más de un 4% en apenas dos sesiones.
Pero Krinsky no se deja llevar por ese movimiento. “Estamos en un mercado muy inusual”, advierte.
En los últimos 20 años, este tipo de rebotes tras una caída del RSI se han visto en 13 ocasiones, y en la mayoría de los casos no marcaron el inicio de una recuperación sólida.
La diferencia está en lo que ocurre bajo la superficie del mercado. En enero de 2022, el único precedente comparable, más del 30% de las compañías del S&P 500 cotizaban por encima de su media de 200 sesiones cuando comenzó el rebote, una señal de fortaleza interna.
Hoy no es así. Muy pocos valores están acompañando la subida, lo que pone en duda la solidez del movimiento.
FALTA LA VERDADERA CAPITULACIÓN
Aquí está la clave del diagnóstico: el mercado aún no ha “limpiado” lo suficiente. Muchos inversores están ignorando riesgos como las tensiones en Oriente Medio y asumen que la vuelta a máximos será rápida. Pero la historia no respalda esa narrativa.
“No estamos viendo las condiciones de sobreventa total que suelen acompañar una ruptura de la media de 200 días”, explica Krinsky. En otras palabras: el mercado ha caído, sí, pero no lo suficiente como para construir un suelo fiable.
UNA SEÑAL TÉCNICA QUE PREOCUPA
El comportamiento reciente del índice añade más dudas. El S&P 500 lleva más de 10 sesiones consecutivas por debajo de su media de 200 días, algo extremadamente raro… y peligroso.
El precedente no invita al optimismo. “Los casos más comparables son noviembre de 2007 y diciembre de 2015, y ambos fueron seguidos de caídas significativas”, recuerda el analista.
Además, la media de 20 días ya ha cruzado por debajo de la de 200, una señal clásica de deterioro técnico. “Las tendencias de corto y medio plazo son bajistas, y la de largo plazo empieza a cuestionarse”, resume.
OBJETIVO A LA BAJA: 6.000 PUNTOS
Con este telón de fondo, la hoja de ruta es clara. Mientras el índice no supere los 6.800 puntos, el sesgo seguirá siendo bajista.
Krinsky sitúa el siguiente nivel clave entre los 6.000 y 6.150 puntos, lo que implicaría un nuevo tramo correctivo cercano al 10% desde los niveles actuales.
“Es decir, el mercado aún podría sufrir otra sacudida antes de reconstruirse". Y no por un evento puntual, sino por una debilidad estructural que aún no se ha resuelto.
EL CONSUMO Y EL PETRÓLEO, DOS FOCOS DE RIESGO
El análisis sectorial tampoco ayuda. Las compañías ligadas al consumo están mostrando signos de fatiga, especialmente en las versiones equiponderadas del índice, que reflejan mejor la salud real del mercado.
A esto se suma un factor clave: el petróleo. Krinsky no descarta que el Brent continúe su escalada hasta los 130 dólares por barril, lo que añadiría presión inflacionaria y complicaría aún más el escenario para la renta variable.
EL MENSAJE PARA EL INVERSOR
La conclusión es incómoda, pero clara: el rebote no es una señal de fortaleza, sino una pausa dentro de una tendencia aún frágil.
El mercado no ha pasado por ese momento de capitulación que suele marcar los suelos duraderos. Y sin ese proceso, cualquier recuperación puede ser efímera.




