El sector manufacturero español revierte su crecimiento por los retrasos de suministro y la inflación
Reversión parcial del crecimiento del sector manufacturero español. Según el índice PMI de mayo, se intensificaron los retrasos en la cadena de suministro, se informó de escasez de productos, los precios de los insumos aumentaron en mayor proporción y la incertidumbre persistente lastró la actividad del mercado en general.

Además, los nuevos pedidos recibidos por los fabricantes disminuyeron, el empleo cayó y la producción aumentó solo ligeramente. La confianza en las perspectivas se mantuvo históricamente baja, a pesar de una mejora con respecto a la mínima reciente registrada en marzo.
La guerra en Oriente Medio, y en particular el estancamiento en las negociaciones entre Irán y Estados Unidos respecto al paso de los buques por el estrecho de Ormuz, continuó influyendo notablemente en el desempeño del sector manufacturero en mayo. En concreto, el índice PMI del sector manufacturero de España, ajustado estacionalmente, bajó de 51,7 registrado en abril a 51,2 en mayo.
Si bien el sector mantuvo una mejora técnica, y a un ritmo ligeramente superior a su tendencia histórica, el crecimiento se mantuvo moderado en general, señalan en S&P Global Market Intelligence, que destacan "la combinación de precios elevados e incertidumbre persistente, factores que (a juzgar por los fabricantes) afectaron negativamente los presupuestos de sus clientes y provocaron una caída de sus ventas durante el mes".
"Esto ocurrió a pesar de los esfuerzos de algunas empresas por limitar la repercusión del rápido aumento de sus costes, lo que sugiere que reconocen que la demanda está bajo una fuerte presión. De hecho, a pesar de enfrentar el mayor aumento en los costes de los insumos en cuatro años, los precios cobrados subieron en menor medida que en abril y la brecha entre el coste implícito y la inflación de los precios de venta estuvo entre las mayores observadas en la historia de la encuesta", indican.
Como añaden, "las empresas también se enfrentaron a dificultades debido a la escasez generalizada de productos y los plazos de entrega de los insumos se han deteriorado al mayor nivel desde mayo de 2022. Este hecho significó que las empresas viesen limitada su capacidad de producción y, en consecuencia, la producción aumentó solo marginalmente y las firmas experimentaron una creciente dependencia de los stocks existentes para mantener los niveles de producción".
En detalle, el índice PMI se vio impulsado en parte por una intensificación de los retrasos en la cadena de suministro, que normalmente se consideran un indicio de mayor actividad de los proveedores debido al aumento de la demanda y un factor positivo en términos de crecimiento económico. Sin embargo, el deterioro de los tiempos de entrega de los proveedores, que fue el mayor registrado en cuatro años, estuvo directamente relacionado con la guerra en Oriente Medio y el cierre efectivo del estrecho de Ormuz.
Las empresas encuestadas informaron de retrasos considerables en las rutas marítimas, escasez generalizada de productos y un aumento vertiginoso de los precios de los insumos, especialmente del petróleo y sus derivados.
En consecuencia, los últimos datos de la encuesta revelaron que los precios pagados por los insumos aumentaron al ritmo más fuerte en cuatro años y a una de las tasas más altas registradas en la historia de la encuesta. La aceleración de la inflación observada en los últimos tres meses tampoco tiene precedentes desde que los datos empezaron a recopilarse a principios de 1998. Los precios de venta aumentaron directamente debido al alza de los precios de los insumos, ya que las empresas buscaron proteger sus márgenes de beneficios en la medida de lo posible. Si bien la inflación de los precios fue ligeramente inferior al máximo de casi tres años y medio registrado en abril, el grado de aumento siguió siendo fuerte y elevado en el contexto de la historia del estudio.
Los altos precios de venta lastraron las ventas. Sumado a la incertidumbre causada por la guerra en Oriente Medio, los nuevos pedidos recibidos por los fabricantes disminuyeron fuertemente en general por quinta vez en los últimos seis meses. Las empresas encuestadas informaron de un debilitamiento tanto de la demanda nacional como internacional, hecho subrayado por una caída de los nuevos pedidos de exportación por noveno mes consecutivo.
La caída del total de los nuevos pedidos contribuyó a frenar el crecimiento de la producción en mayo, que en general fue marginal y se mantuvo por debajo del nivel registrado en abril. Las empresas tampoco se mostraron especialmente optimistas respecto a un posible aumento de la producción en los próximos doce meses. La volatilidad geopolítica y la posibilidad de nuevas subidas de precios limitaron el optimismo de las empresas, que (a pesar de haber aumentado desde abril) se mantuvo por debajo de su nivel de tendencia. Cuando se informó de expectativas de mayor producción, estas se vincularon a la inversión en la capacidad productiva y a planes para una mayor actividad comercial.
Como reflejo de la incertidumbre que experimentan los fabricantes, los niveles de personal continuaron disminuyendo ligeramente en mayo. El nivel de empleo cayó por noveno mes consecutivo, lo que las empresas atribuyeron directamente a la falta de nuevos pedidos en mayo. Por razones similares, la actividad de compras también se redujo y algunas empresas indicaron su preferencia por utilizar sus existencias, especialmente ante los retrasos en la recepción de insumos.



