Philippe Laffont vende Nvidia y Tesla para apostar por un valor desplomado
Cuando el dinero inteligente empieza a reducir sus posiciones en los grandes nombres de la inteligencia artificial, Wall Street no lo ignora. Y menos aún cuando parte de ese capital termina aterrizando en una compañía que el mercado prácticamente daba por amortizada.

Philippe Laffont, fundador de Coatue Management y uno de los gestores tecnológicos más influyentes de Estados Unidos, realizó durante el primer trimestre una serie de movimientos que reflejan con precisión las contradicciones que empiezan a surgir en el rally de la IA: vendió posiciones en Nvidia, Tesla y Oracle mientras iniciaba una apuesta -pequeña pero simbólica- en Lucid Group, fabricante de vehículos eléctricos de lujo desplomado un 94% desde su debut en bolsa en 2020.
EL LEGADO TIGER Y LOS 29.000 MILLONES DE DÓLARES
Laffont forma parte de los denominados Tiger Cubs, gestores formados bajo el legendario Julian Robertson en Tiger Management durante los años noventa. Su firma, Coatue Management, gestionaba más de 29.000 millones de dólares al cierre del primer trimestre, y sus decisiones de cartera se interpretan habitualmente como una radiografía bastante fiel de cómo piensa el dinero institucional tecnológico.
La salida más contundente fue Oracle. Coatue liquidó por completo su posición en el gigante del software empresarial. Detrás de la decisión aparecen algunas de las dudas que empiezan a sobrevolar el sector: Oracle depende en gran medida de sus contratos con OpenAI, cuyos compromisos en centros de datos alcanzarían 1,4 billones de dólares durante los próximos siete u ocho años.
Sin embargo, distintos medios informaron en abril de que OpenAI habría incumplido algunos objetivos clave de ingresos. A eso se suma que Oracle elevó este año su previsión de gasto de capital para el ejercicio fiscal 2026 hasta los 50.000 millones de dólares. El mercado sigue creyendo en la IA. Pero empieza a preguntarse cuánto costará realmente sostenerla.
TESLA Y NVIDIA: NI LOS LÍDERES SE SALVAN
Tesla tampoco escapó de la rotación. Coatue redujo su posición un 96% durante el trimestre. Parte de la presión llegó después de que Elon Musk adoptara un tono más cauteloso sobre el despliegue nacional de la flota de robotaxis, mientras la compañía elevaba al mismo tiempo sus previsiones de gasto en inteligencia artificial, lo que llevó a varios analistas a advertir sobre posibles tensiones en el flujo de caja libre durante este ejercicio.
Nvidia tampoco fue la excepción. Coatue recortó su exposición al gigante de chips un 31%. Bram Berkowitz, analista de The Motley Fool que recoge estos movimientos, apunta que, cuando el mercado empieza a cuestionar las valoraciones de la IA, incluso los líderes indiscutibles entran en el radar de las ventas. Los resultados de Nvidia fueron sólidos y sus previsiones, buenas. Pero eso ya no es suficiente para detener la rotación.
LA APUESTA CONTRARIA: UNA EMPRESA QUE EL MERCADO ABANDONÓ
El movimiento más llamativo llegó con Lucid Group. Coatue inició una nueva posición de más de 295.000 acciones valoradas en unos 2,8 millones de dólares. La empresa acumula una caída cercana al 94% desde su salida a bolsa en septiembre de 2020 y solo en lo que va de año retrocede cerca de un 40%.
El contexto es complicado. La Administración Trump ha eliminado varios incentivos para vehículos eléctricos, incluido el crédito fiscal federal de 7.500 dólares. Lucid sigue enfrentándose además a elevados niveles de deuda, fuerte consumo de caja y pérdidas persistentes. Ha tenido que recurrir repetidamente al mercado para captar capital, diluyendo a sus accionistas en cada ocasión.
Aun así, Michael Ward, analista de Citigroup, mantiene un precio objetivo de 14 dólares sobre el valor, más del doble respecto a los niveles actuales inferiores a 6 dólares. Ward considera que la compañía podría aproximarse a un punto de inflexión gracias a nuevos directivos, nuevos modelos y su alianza de robotaxis con Uber.
Berkowitz señala además que Coatue habría incrementado durante el trimestre su exposición a compañías vinculadas a energías renovables, y que Lucid podría encajar como una apuesta especulativa dentro de esa tesis, especialmente en un contexto en el que las tensiones en el estrecho de Ormuz refuerzan el interés estratégico por la electrificación.
La pregunta que ya no es quién lidera la IA, sino cuánto está dispuesto a pagar el mercado por ese liderazgo, sintetiza bien el dilema de fondo.
TÁCTICA, NO CONVICCIÓN
El propio Berkowitz lanza una advertencia importante: la posición de Coatue en Lucid sigue siendo pequeña y responde probablemente más a una apuesta táctica y especulativa que a una convicción total. No es una señal de giro estratégico. Es, en todo caso, un síntoma.
Porque cuando gestores de la talla de Laffont empiezan a reducir Nvidia y Tesla para buscar oportunidades en acciones hundidas, el mensaje del mercado resulta bastante claro: el dinero sigue creyendo en el futuro, pero ya no está dispuesto a pagar cualquier precio por él.




